Textos Solidarios

Textos solidarios

 

 

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Desde el blog de Lola Caos me llega la invitación para participar en Textos Solidarios, un interesante proyecto del que os dejo la información a continuación:

Textos solidarios es un proyecto que pretende reunir escritos de naturaleza solidaria para formar con ellos un libro, publicarlo y donar todos los ingresos a médicos sin fronteras.

Este mensaje no es un premio: es algo mejor. Si te han mencionado en una invitación se debe a que alguien cree en tu valía como escritor y como persona, y piensa que podrías querer colaborar en un proyecto de este tipo,escribiendo un cuento, relato o poesía para nuestro libro o contribuyendo a su difusión. No, esto no es una cadena absurda de nominaciones donde al final ni siquiera existe el premio. Tienes toda la información aquí.

Si te gusta la idea de nuestro proyecto, la primera y mejor forma de colaborar es copiar esta invitación en tu blog, respetando la imagen destacada y este bloque de texto, y contestar a las preguntas del cuestionario, que incluyen citar a quien te ha invitado e invitar a tu vez a otros diez escritores, incluyendo los enlaces a sus blogs, para lograr que este mensaje tenga la mayor repercusión en nuestro pequeño mundo de creadores.

Para colaborar con nosotros puedes visitar nuestra página scripto.es o enviarnos un correo a info@scripto.es. Te agradeceríamos además que enviaras a ese correo un enlace a tu entrada con la invitación: nos importa mucho conocer vuestras opiniones.

Cuestionario:

  1. ¿Cómo crees que los escritores podemos contribuir a mejorar el mundo?
  2. ¿Cuáles crees que son los problemas más graves de la humanidad en nuestros tiempos?
  3. ¿Qué piensas del trabajo de las organizaciones no gubernamentales atendiendo a las víctimas de los conflictos y las grandes catástrofes humanitarias?
  4. ¿Estarías dispuest@ a colaborar de alguna forma en este o en un proyecto similar?
  5. ¿Quién te ha citado en su invitación? ¿Por qué crees que lo ha hecho?
  6. ¿Te importaría invitar a tu vez a otras diez personas?

 

 

Solo quiero remarcar que esto no es una cadena de nominaciones, es un proyecto solidario real.

Hay más de diez personas señaladas, porque no todas podrán o querrán entrar como escritores, o poetas.

No sé si admiten fotos.

 

manoloprofe

etarrago

Demiannicolás

F. Joya

Borja Iglesias Rodríguez

serunserdeluz

winnie0

Andrés Cifuentes

El Desgranante

franciscojaviertostado

Dr. Eduardo Lauzurica

Julie Sopetrán

Me despido de todos agradeciendo, la invitación de ésta espléndida venezolana, radicada en chile.

 

Como siempre dejo una foto de un sitio de mi país.

 

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Dos dedos

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– Fue en verano, cuando la piel brillaba y el sudor se retenía en las pestañas. Le pedí que me ayudara. Untó dos dedos y los pasó muellemente por la espalda.

– Sara!…Lo recuerdas aún?

– Olvidé su nombre, y apenas tengo un vago recuerdo de su cara. Éramos estudiantes de la nada.

– Entonces?

-Algunas veces, cuando menos lo espero, siento en la columna de poesía olvidada, dos tizones que me rozan la espalda, y un infinito girar de corcho en vidrio oleaginoso, que me canta.

 

Foto de Stella.

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La propiedad

Foto de Stella

Foto de Stella

 

Durante un día, la calle perdió su rumbo, la cubrió la niebla, y no se divisaba el jardín, ni el portón, ni la ventana. Su casa era igual a la vivienda de enfrente…

El barrio ya no era su referente, pertenecía a un número catastral.

Al hombre rico, que tenía su propia sombra, lo confundieron con el vecino que compra a plazos.

Salió y entró varias veces. Derrotado, perdió un día, y suya fue una prisión con luz, confortable. No podía abandonarla, pisando el vacío

Se  restregaron los árboles desnudos sin ningún pudor, se miraron los sin color,  se alió el bronce con el laminado, se disfumaron los recuerdos, mientras las tallas fusionadas lloraban la humedad reinante..

Miró a su alrededor… Estaba en el mismo punto de donde debía partir. Aislado pero conectado.

Con aversión estableció que el plazo puede ser desigual, para que todo sea semejante.

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella

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Sitios olvidados…

Olvidar es una acción involuntaria que consiste en dejar de recordar, o de guardar en la memoria, información adquirida.

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Mi ciudad..

Quisiera decir algo de los sitios olvidados.

Son tantos y diversos..Casa de la cultura. Entrada lateral . Foto de Stella.

Camina, mira, recuerda, siente.  Los que observamos somos muchos, y mantenemos el asombro…

Foto de Stella.

De quién es la  puerta ganada por las hiedras, a donde conduce?..

Ésa escalera donde falta alguien que la limpie..y ahuyente sus yuyos.  A donde nos lleva?

Alguien mira por la ventana, donde el balcón perdió la mitad de su balaustrada?..

Foto de Stella

Las hamacas de los juegos infantiles, donde el vandalismo las inicialó, miran con asombro la inocencia de los niños.

Las puertas tapiadas, nos dicen sus desventuras.

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En la biblioteca,  entre las estatuas de los sabios, las palabras imposibles sellan la cultura..

Los árboles sangrando por los avisos colgados de sus troncos, o el fuego prendido en su base que son sus raíces..Las casa llora sin dueño.

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Los bronces y los mármoles donde se honra a los que se fueron, o a los que nos invitan a ver lo especial, lo diferente del arte, dañados, robados, mutilados…

Biblioteca Nacional.

Las ventanas, con su vidrios rotos, el óxido de sus hierros, en los portones..

Foto de Stella

Las estaciones de los trenes, nos dan un adiós de infinito olvido..

 

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Las luces rotas porque sí, jugando con la piedra y escondiendo la mano.

Foto de Stella

Los lugares comunes, donde se transita, se camina, se charla, se vive, es asiento de aquellos que nada tienen, y todo lo han perdido..el amor a su sitio, a su lugar, a su ciudad.

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Es hermosa mi ciudad, y lo seguirá siendo si si no perdemos, la noción del color, del cuidado, estamos entrando en el olvido de la conciencia, de lo que somos, de lo que dejamos.

Porque no se necesita ser rico para ser digno.

Foto de Stella. Mutilación

Fotos de Stella

Ambarino

La casa guarda la tarde en el invierno.

Juan lee el diario del domingo; Marta teje un saco rosado, pequeño.

La mesa tendida, dulce, pulcra, aguarda.

Anochece, los dos cabecean en silencio.

Bajo el resguardo familiar, nacen niños los recuerdos, hacen ronda los colores, y cantan los ensueños ambarinos.

 

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Foto de Stella

Relato breve 50 palabras

 

Mesa de Saldos

Foto de Stella

Foto de Stella

 

– Cuanto sale ése, el más chiquito y finito?

– Cinco pesos, barato porque tiene el desteñido trabajo del sol y la humedad.

– Lo llevo.

El feriante agrega a la ganga..-el tema es erotismo y sexualidad.

El pequeño libro tiene ahora nuevo destino;  ayuda a nivelar la pata de la cama, evitando el bamboleo del viejo estilo francés.

 

 

Un libro

Las tapas rígidas se abrieron, emergiendo en la mitad del libro un castillo medieval, satinado en piedra gris, con  muralla, puente levadizo, torreones, miradores, patios y puerta cerrada, ante la ingenua fantasía de la niña.

En el hoy, aún avizora desde el matacán, el puente y el foso, creyéndose reina de un camino de ronda de cartón.

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Foto de stella

 

Lo soñé un verano.

Foto de Stella.

Foto de Stella.

 

Un viento del este levanta ráfagas, que ondulan la arena.

– Vamos a cruzar la rambla y nos refugiamos en el antiguo depósito. Dijo Antolín, y fue el primero en correr con sus ágiles y largas piernas.

Clohé y yo lo seguimos.

Un galpón abandonado que fue depósito de pescadores, y luego sufrió el vaciamiento total.

Solo retuvo un olor extraño de redes, de boyas, de hierros, de hélices, de cajas, de botas de lluvia, de cuerdas, de anclas…Un olor salobre, pesca tempranera, con límites imprecisos de vela y cubierta, de quilla, y proa.

La tormenta se tornaba cada vez más violenta; nos apretujamos los tres contra las viejas llagas de los tablones.

La carcomida ventana, lucía con descaro una parte imprecisa de un vidrio de colores, y más al fondo se veía el desolado y azulado sitio.

Observando, las curvas y rectas que dejaban las roturas de los desgastado vidrios, ví la mirada de Antolín sobre Clohé.  Con tejido de seda la rozaba.

El silencio y la dejadez abren lentamente mis ojos.

Fue la caverna, la gran contenedora de los arriesgados años, ligada por el cuello, silbaron los adioses a la luz del sol. y trizó el viento, con fiereza mi desorientada imágen.

 

 

 

Maite

– ” Era un amor suave, de raso brillante, perfumado, luminoso. como una segunda piel de poro finito.

Era un amor adolescente, de tacto cálido, que cuando entró en la juventud, se transformó en enfermiza pasión y cuando nos dimos cuenta, se había marchado. Así le contaba Maite a su terapeuta.

– Marchado ?

– Sí, nos bebimos uno al otro y dejamos de soñar..

Foto de Stella.

Foto de Stella.

 

La corona del Ananá

 

– Mamá que vamos a comer hoy?

Pocha la vecina, siempre tenía algo para los niños, y un día en que los sintió quejarse le preguntó a la Mica.

– Sabes que no soy de meterme, pero gurises con hambre no crecen lindos. Eres tan jovén que podías tener algún trabajito.

– Me queda libre el sábado y el domingo, y son días quietos, nadie quiere una limpieza…

Pocha calló, ya había dicho demasiado, y ella no tenía hijos, y tampoco veinte y cuatro años, ni dividía la semana de igual manera.

Al domingo siguiente, el gris del otoño se hizo evidente. Llovió toda la noche del sábado y las calles de la periferia del barrio, se llenaron de barro, se cerraron las casas y cada uno prendió lo que pudo, desde un primus, a un bracero, desde un estufa eléctrica, hasta un medio tanque, chorreando grasa de chorizos. Cada uno hizo lo que pudo.

Pocha convidó a los niños a comer  buñuelos de banana, y ver en la tele dibujitos.

La Mica libre de sus hijos,  se abrigó bien, metió su largo y enrulado pelo en el gorro de lana, y se puso el tapado y la bufanda dándole tantas vueltas, que sólo se veían sus ojos y sus espesas pestañas. Hasta parecía rica enfundada en la ropa que le dieron en aquella venta  las hermanas de caridad.

Caminó más de treinta cuadras largas, interminables con el viento en contra, dejándole tembleque las piernas.

Salió del barrio, entró en otra zona, avanzaba dejando la carencia. La bruma se hizo llovizna finita.

Llegó hasta la verdulería De Saulo, abierta día y noche. En la noche sacaban a la vereda, todo lo de segunda, o de tercera, y en una especie de remate, entre verduras y frutas, se compraba el requeche. De noche atendiendo estaba El Tilo, un negro de ojos fieros, que lo único que le faltaba era gruñir, y al que nunca le pasó nada, porque era fiel a su apodo.

La Mica llegó pasado el mediodía, y ahora el puesto lucía apetitoso, impecable, luciente. La llovizna lo mejoraba todo.

Ahí estaba Saulo, un hombre grande, fuerte, con su delantal de lona marrón, elevado en su vientre, con sus manazas abiertas de cargar cajones. Había comenzado desde chico en el puerto, respondiendo a cualquier pedido, y a medida que pasó el tiempo, poco a poco fue haciéndose rico. Tenía más de sesenta y ocho años, según decían, las malas lenguas.

La Mica se acercó mirándolo fijo, no decía lo que quería, y Saulo no le preguntaba nada.

El hombre tomó un cajón y comenzó poniendo unas naranjas grandes y doradas con su ombligo mirando impertinente hacia arriba, y después manzanas verdes y rojas, y agregó bananas, como haciendo un pedido, de un imaginario cliente.

Ella dejó de mirarlo, y  vió ahí como un trofeo un ananá. Era como si su corona la estuviera esperando.

– En donde nací, le dicen piña al ananá.

– De donde eres y cómo te llamas?

– Soy fonteriza, me llamo Micaela, pero los amigos me dicen Mica. De todas las frutas me gusta el Ananá, al verlo se me hace agua a la boca.

El ananá  más grande, y majestuoso, fue colocado en el cajón.

Ya estaban casi juntos, la Mica creía ganado el día, cuando lentamente se sacó la bufanda, dándole vueltas por arriba de la cabeza, dejando libre su rostro jóven.

Éso detuvo a Saulo, y como un pelar de cáscara, La Mica, se quitó el gorro de lana, y una mata de pelo castaño y enrulado  le cayó sobre los hombros y la frente.

Las miradas ahora eran limpias de engaño, pero lo que menos pensó la mujer fueron las palabras de Saulo.

– No sabés cuanto te parecés a… El silencio se hizo espacio……- Agarrá una bolsa de aquella esquina, porque con el cajón te va a pesar mucho, y llevate todo no más.

Saulo cuando hablaba fuerte, mandaba, estaba acostumbrado a poblados orilleros

Micaela asombrada, acumuló la fruta en la bolsa y cuando quiso ver, ya no estaba el dueño..Daba lo mismo una bolsa o dos..

Llegó  cansada, arrastrando por las calles casi desiertas las frutas regaladas. A quién se parecía tanto ?  Porque si tenía que insultarla no lo hizo?

La había despreciado sin decírselo, la había sacado del local, sin empujarla, la había desvestido la vejez, sin tocarla.

Sentía la corona verde del Ananá pesándole en la cabeza. No estaba en eso que te den sin hacer nada.

Nunca se sintió tan desnuda sin sacarse un trapo.

Rain

 

 

 

 

 

Tú eres todas las veces

 

Foto de Stella

Foto de Stella

” Y no, no empezaría con el típico “érase una vez” porque tú no eres una vez, tú eres todas las veces.” Ernesto Pérez Vallejo

 

Hay tres profesores del Instituto sentados trabajando en la larga mesa entre libretas y tazas de café. Se está finalizando el curso, y se viene la reunión de profesores.

Uno de ellos comenta, que va a trabajar en el anexo una conocida docente de italiano, Andreína R.

– Yo la conocí, cuando se estaba por recibir de profesora; y supe en ése momento que se trasladaba a Boston con un biólogo llamado Wiez, o algo así. No se si se casaba, o se iba con él. Recuerdo los comentarios que despertó, aquello era un avispero. Manifiesta Gerardo.

– Porqué tanto lío, no le veo el drama, dice el tercero.

Andrés M, es el profesor de matemáticas, y por lo general, es callado y reservado, pero hoy comentó a sus amigos.

–  Andreína la conozco porque cuando éramos adolescentes, los dos vivíamos en Pando. Era unas piernas largas, y un pelo alborotado y poca cosa más. Fue cuando se me ocurrió burlarme de ella y decirle que tenía piernas de escarbadientes. Yo le llevaba como dos años, era un bobo, consentido. Pero ella se tragó ésa y se vengó. A la primera oportunidad, con dos amigas, me hicieron una marca enorme con birome en la espalda de la campera, y al pasar se reían de mí, y me decían  ” el burrito pestilente, lleva la carga y no la siente ”

– Y eras pestilente ?

– En broma o en serio, llegó a oídos de mi casa y alarmó a mi madre, que tomó un jabón Bao, y me obligó a bañarme con él por más de una semana. Fue tremendo, creo que no sabía bañarme muy bien, y el jabón de piso inmenso se me resbalaba e iba a parar a cualquier parte del duchero, menos a donde debía. Lavó los championes, que demoraron en secarse y me obligó a ir con unos zapatos mocasines, que me habían regalado mis abuelos, a los que le tenía un tirria infinita. Es decir fue otro yo al liceo, con los rulos achatados..

– Rulos dijiste ?

Se rieron, porque le decían El peluca.

– Y seguiste viendo seguido a Andreína?

– No, porque poco tiempo después se mudó toda la familia a Piriápolis, y  su padre puso una Trattoría. Siempre nos referimos a ellos como los tanos.

– No conozco a la colega, pero me han entrado unas ganas de conocerla..

– No sé como será ahora, pero la última vez que la ví, yo recién empezaba segundo en el Instituto. Busqué la Trattoría en Piriápolis, era un sitio modesto pero estaba repleto de gente, pero lo que nunca pensé fue  que el viejo R, me reconocería al verme,  y le dijo al más chico de los hijos, que me acompañara hasta donde estaba Andreína. Eran personas simples, llanas, que adivinaron mi intención de verla, antes que yo.

Cuando entré al comedor de la casa, ella estaba sentada; en la mesa había colocado la tabla de dibujo, y la hoja Canson lucía perfecta, tirante. Evidentemente sabía lo que hacía. Al verme, fue como si hiciera una hora que dejamos de conversar, y con esa cadencia que tuvo siempre al hablar,  me preguntó.

– Estás bien Andrés? Sabes que necesitaría que me ayudaras con el dibujo.

Me hablaba como si me estuviera esperando, es más creo que me esperaba. No se levantó, seguía un diálogo interrumpido, quien sabe cuando.

Pero lo que yo ví, era otra Andreína, el pelo enrulado semi recogido, todos los huesos habían sido corregidos por algún escultor. Era una belleza, de diecisiete años, metida en un short, y una camiseta sin mangas. Me puse de espalda a ella, la regla T, no encontraba posición, cuando empecé a sentir el perfume que me liquidó.

– Se había perfumado el cuello?

– No se, pero para mí el perfume venía del escote, y me empecé a marear, no veía ni el dibujo, es más ni la tabla, sólo veía el escote.

– Qué pasó, le diste un mordisco a lo Suarez en el cuello?

– No, una pena muy grande no haber sido sancionado. Como pasar, no pasó nada. Me alejé y en la primera silla que encontré me senté. Creo que se me veía pésimo, porque el ventilador me daba en la cabeza y yo sentía que el cabello se me iba parando.

– Te pasa algo Andrés ? preguntó.

Y yo le contesté, – No puedo decirte ahora lo que me sucede, en otro momento te lo cuento. No supe lidiar con esa hermosa mujer. Yo seguía siendo un petiso infame. Me marché rápido, tanto que el tano me gritó desde el mostrador  – No gusta una margarita?                 Ése era mi entierro y me ofrecían flores!

Sonó el timbre.

– Te dejo, tengo el tiempo justo, para llegar al 16. El miércoles  seguimos la serial, si no hay paro.

– Yo voy a darme una vuelta por el anexo.

Fueron entrando otros profesores y el hola y el como andás, se hizo general.

Miró Andrés hacia la puerta y vió a dos personas conversando, sentía la voz de una de las adscritas que decía – El director, ya le ha adjudicado las horas, me dice que usted se fije, si no tiene ninguna que coincida con las del IPA.

– Dígale al director, que va a tener que cambiarme la del grupo A…

Se sintió pegado a la silla, era la misma voz, la misma cadencia, pero deseó que ese ayer no entrara, porque temía por algo que no tenía lógica.  Para qué había hablado de ella con los otros, compartiendo un secreto, que tenía enterrado.

Entró, y era la madurez de apetitosa fruta.

Y como si la conversación, se hubiera interrumpido ayer, se sentó enfrente de él y le preguntó.

– Andrés me puedes decir, si la regla T, se coloca tocando los bordes de la tabla? No, antes de que me expliques, te digo que no vamos a encontrar más seguido, así que vas a tener tiempo para la respuesta.

Andreína se levantó, pasó tan ligero como llegó, y se marchó dando pasos largos con sus inmejorables piernas.

El callado, y hoy parlachín Andrés, miró el entorno para ver si alguien había escuchado, y vió sonrisas cómplices en varios rostros.

Andrés M,  se sintió ridículo, se pasó la mano por la pelada, como si un ventilador lo estuviera despeinando, pero gracias al aire acondicionado que todo lo congela, no hubo ningún perfume que lamentar.

Cuando salió al patio, el recreo en pleno lo recibió, pero uno de los muchos alumnos, comentó a otro.

– Viste al de matemáticas, que raro que camina.

– También con los zapatos que usa el viejo. No sé a quien quiere engañar. Le deben estar apretando el dedo gordo, no ves que sube la punta como señalando algo.

 

* Champión. Se le dice a las zapatillas de lona. Uruguay.

* Bao. Marca de un jabón de cocina.

* Piriápolis. Nombre de uno de los principales balnearios de Uruguay.

Todo un tocón. En memoria de Cruz del Sur.

Usos y Costumbres.

 

 

Cirilo siempre tuvo la mirada fiera. Entrecerraba los ojos para adaptarlos a la distancia. Certero con el lazo, excelente piliador  y muy  sucio en la manera de hablar, hicieron de él un hombre poco querido. Aguantaba pocas pulgas.

Cuando se es el dueño y se manda aunque sea a los gritos, casi siempre da resultado.

Juan era un muchachito, un zanguango, alto, desgarbado y tan haragán que en su manera de caminar parecía que pedía permiso para mover las rancheras.

Fue a raíz del accidente de Cirilo, cuando se fracturó el brazo derecho que las cosas cambiaron. Enyesado, sin posibilidad de enlazar, donde se lucía lindo, se le ocurrió un día en que tenía más volados los pájaros que de costumbre, enseñarle a Juan esa ciencia.

Con una soga de cáñamo y un latón relleno de piedras, lo empezó a hacer mover. Dale, más a la derecha, más rápido, más abierto.  Apoyá el pie medio esquinado. No embocaba ni una. Parecía que el latón crecía, o se movía. No ahorcaba a la lata al revoleo, ni por pienso. Debía ser por el reflejo del sol, o que el sudor le ardía en los ojos.

La tierra le llenaba la nariz, lo hacía toser, casi quedó sin ” resuello.”  Póco le importaba a Cirilo, Juan iba a aprender a dejar de ser ” mañero ”

Cuando después de tres días, de  gritos, y palabrotas, Cirilo  dió por concluída la labor, con la promesa .

” Mañana te enseño con el árbol ”

Lo que no entendía Juan era como hacía Cirilo para parecer siempre recién bañado, porque lo había visto trabajar duro, invierno y verano. Nada de sudor, ni a las botas se le pegaba la tierra. Parecía por lo flaco hecho de charque y colocado en fiambrera. Ni las moscas se le acercaban.

Esa noche Juan  pensó en su catrera – O aprendo o reviento o me cuelga del árbol.

A la mañana siguiente, después de haberse refregado con mucho jabón y agua fría como nunca, se le apersonó  a Cirilo.  Lo miró  éste con ése bichar por el costado y una mueca que podía ser sonrisa. Todo pasó ligero como un  ” refusilo ” por la cara de Cirilo.P1030046

El árbol era viejo y grande, había sido talado, tenía varias ramas al sesgo.. Raíces vivas que abultaban el suelo.  Todo un tocón.


  Estaba en el medio de un parque, que el dueño hacía cortar y cuidar. Decía la peonada que el padre de Cirilo  lo había mandado hacer para una mujer que él quería que se quedara en los pagos. Cerraba una parte de la casa con una balustrada de material. Comentaban que la mujer se fue y el parque quedó.

Cosa extraña, nadie recordaba al viejo dueño y eso que Cirilo no era tan mayor. Cómo sabían eso.!! Algo de leyenda no viene mal. No importaba si eran  chistidos de  lechuzas.

El suelo era de pasto, pero desigual, así que si el empellón era muy fuerte, se caía Juan .

Las manos de Juan empezaron a llagarse  y andaba medio mareado, de mirar tanto para arriba para ver si enlazaba a la rama alta  y le dijo al patrón, que le dolían las manos.  .

“- Por tan poco ya empezás a berrear. ”

Pero aflojó algo y lo tuvo el resto de la mañana con unos ejercicios moviendo las muñecas…para que se aflojen…Al terminar la clase, Juan parecía de gelatina, flojito tenía hasta los calzoncillos.

Al irse Cirilo le dijo.. ” las manos las ponés en agua y sal…y fijate que olés a chiquero “

Las manos hinchadas empezaron a cicatrizar con unas cáscaras oscuras, agua sal, y grasa. Bien sobadas

Cosa extraña, Cirilo cuando fué al  pueblo a hacer las compras trajo una botas para Juan, de cuero . ..cuero marrón oscuro !!  El sol pegaba en las anchas  punteras, y las  hacía ” brillositas ”  La boca del muchacho se abrió grande y la saliva se le fué por los costados.

Cirilo lo miró fijo y le dijo.”  No te babees..Es para que puedas clavar el taco , pasmado.”

 Las gracias quedaron ocultas en la boca que se cerró de inmediato. Además Cirilo no las esperaba .    Lo que quería y lo estaba logrando era sacarle al muchacho como fuera, o como  lo hicieron con  él,  esa pachorra, urticante como la aruera.

 Cuando pasó a aprender con los novillos, ya estaba por llegar la época en que a Cirilo, le iban a sacar  el yeso.

A Juan le hubiera gustado que se quedara enyesado muchos años, así el seguía  sintiéndose medio arriero. Lo que ambicionaba más  era tener un caballo suyo, no de prestado como ahora. Enlazar de a caballo !!

Lo que no se había dado cuenta Cirilo, era que a esa masa que tenía Juan en la cabeza, con éste crudo aprendizaje, él  había introducido en el gurí, la levadura, que levantaba cualquier harina con agua.

Ya enlazaba  bastante bien, claro que con los novillos y más cuando son ajenos no se juega. No era como retozar con  la taba.

Una tardecita,  Cirilo y Juan estaban sentados en un banco largo de madera, los dos haciendo ejercicio con el brazo, uno porque hacía un mes que le habían sacado el emplastro del brazo  y no llegaba a moverlo bien y pensando que nunca lo lograría, y el más joven para formar músculo a base de puro movimiento.

Quedaba por guardar la última vaca y estaban los tres peones y dos perros  por hacerlo, cuando a Cirilo se le ocurrió, que Juan la enlazara.

Si lo hizo para hacerse ver ante la peonada como sacaba de un gurí bobocho, un peón avispado con el lazo,  la escena no le salió como la planeó.

 Juan parado miró hacia los peones, cómo si los otros le sacaran a la clienta.

Salíó el lazo,  fuerte,  ágil,  pero más rápido corrió el animál…y ante todos..el insultó..

-Guacho !!

Tiró nuevamente  el lazo Juán,  masticó  el insulto,  entrecerró los ojos igual que su maestro para calcular justito donde darle, al cuello de Cirilo y de un revolcón lo tiró del banco donde seguía sentado.

Fué la primera y última vez , que vieron al patrón sucio. Lo bueno estuvo, que cerró dos bocas.

A los golpes también se aprende.  Es cuestión de saber clavar el taco.

No es fácil enlazar de a pié.!!

16 PENSAMIENTOS EN “TODO UN TOCÓN.”

  1. Ese es el mejor aprendizaje, el que se da de maestro – alumno nada lo sustituye, asi han aprendido los grandes pintores, de otros grandes pintores. Tu texto es un ejemplo claro, sin embargo lo llevas a otros planos, no tan solo a ser diestro, sino que la intención era quitarle lo “huevon”, lo pasguato y cambiar su actitud. Bello texto con saber a campo y a costumbre, pero con una enseñanza que lo hace universal. Tu prosa fluida y colorida… un abrazo y un beso Rub

  2. Me encantan tus relatos Stella, porque los adornas con palabras que no entiendo, me hacen sonreír, voy a buscarlas al diccionario, a veces las encuentro, otras no, pero lo que si entiendo, es que coloreas el relato con ellas.
    Estupendo el título: “Todo un tocón”
    Un fuerte y cariñoso abrazo Stella

  3. No importa si las conozco o no, el caso es que las pongas y yo tenga la ocasión de conocerlas. Me interesa muchísimo la forma de expresión de los distintos lugares, donde se habla castellano y por otra parte tus relatos tienen un bello colorido, que de otra forma se perdería.
    Un fuerte abrazo Stella y no cambies.

  4. 1cruzdelsur

    Stella, mil disculpas por llegar demasiado tarde…, maravilloso relato que ya había tenido yo la primicia, espero como dices que a los golpes se aprende…, a veces el tiempo es un cruel enemigo…
    Me alegra que tus letras gustaran en la red¡
    Un saludo para ti…
    C.

Mate con leche

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Saul, sabe algo de lo que le dijeron en la escuela, que hoy lunes se celebra la Jura de la Constitución. La maestra leyó unos artículos y le dijo que se juró del 18 de julio de 1830.y que dice.” Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes.”.

Que todos ellos eran iguales a todos los otros niños, de otros barrios…

.- Como los de Pocitos ? preguntó uno de la clase…y la maestra les dijo que sí..Para Saúl lo que pasa es que…Es …Muy pero muy vieja..No la maestra, la Constitución.

Su padrastro, no va a salir con el carro y el caballo a recoger los cartones del Ministerio, y algo más,  y su madre no va a ir a limpiar a lo de la doña, porque hoy no trabaja nadie.

No hay escuela desde el viernes, no hay almuerzo y merienda. No hay nada.

La nada para un niño de ocho años, es un chiflido largo y angustioso, que le hace ronda en la barriga. Está abrigado tiene bufanda y gorro, pantalones largos de polar y unos championes chinos que le regalaron el día de su cumple, y desea ansioso le duren mucho, porque sabe que no va haber otro, aunque se le abra la punta.

Juega con las piedras, las tira lejos, apunta al enrejado, y chillan las latas, donde hacen valla para tres chanchos que gruñen en el chiquero; ladra Prohibido el perro del vecino, hasta que furioso sale el Cholo y le grita desde la puerta.

– Cuando te agarre, te hago moco!

Insulta, y parece por momentos que se va a ir a las manos,  pero es bueno, muchas veces le regala guiso o lo que le sobra para la cena.

Su madre lo llama.

– Hay mate con leche, pan de chicharrones y dulce de boniato.

Hoy hay desayuno, y almuerzo y si el Cholo hiciera polenta o guiso, o tortas fritas, se ligarían una cena.

Hoy son ricos!

Con un frío que no perdona, acuna a el mate galleta, pone la leche azucarada, levanta y gira la bombilla que tiene una flor con una piedra roja en el centro, y el posa mate está confeccionado con un alambre revestido en hilo. Lo hizo en primero de escuela para el día de la madre, pero igual quedó para él y Virginia, la más chica y la más ladina de los tres.

Chupa, y muerde el pan, traga y siente el calor dulce que le llega al alma. Hoy aunque no la entiende bendice a la Constitución, por las dudas..

La margarita

La jóven acaricia su celular..

“Lo llamo o no lo llamo…Él me tiene pendiente… Sabe que lo estoy esperando..”

Reflexiona y duda..

Lo aprieta fuertemente, lo estruja, lo acorrala, y la brillante  carcaza, con su pantalla iluminada, se estremece, y en un impulso suicida se resbala y cae del bolsillo, con los ojos puestos en un listado de WhatsApp.

Se rompe en grandes trozos los mensajes dados y los no recibidos, y los números saltan desapercibidos, pero sigue el azul, pulsando el jóven corazón. No cabe la indiferencia en pocos lustros, sólo la desazón momentánea, del llamado instantáneo.

Se levanta al espía, y el chip rápidamente será remplazado de lugar.

De angustia en angustia, y un click, y otro mensaje y dos rayas verticales, dejarán desnudo al nuevo emisario.

Foto de Stella

Foto de Stella

Palabras

El diario y el temblor de las manos, las letras con un golpe certero la obligaron a cerrar los ojos.

Coces en el corazón presente y en el eco del ausente; mientras la memoria vestida de follaje, deja decantar su voz entre el amor y el deseo.

Vuelven las palabras y la fustigan, y hacen único el momento.

 

” Si nos ven, bendito sea al que le importe, yo soy a tu piel un pasaporte. De mi mano entrarás al sustento del verde, a la raíz, a la semilla. Es nuestro otoño insolente decías, con ése amor adolescente que estallaba en oro en tu mirada.

Si giras la cabeza sentirás la envidia que se enzarza, entre las hiedras trepadoras, ésas que ahogan al tronco más fornido, y lo secan, y mutilan las ramas. Por éso hay tantas hojas moradas;  son las lenguas de los otros que yacen aquí, en éste parque.”

Las palabras, ruedan, giran, le llegan al cuello, la ahogan, la enlazan.

 

– Mamá..mamá papá te llama, dice que es la hora de los medicamentos…

Mira la a la adolescente, y se reconoce, en otro tiempo en otras circunstancias.

 

Resuena el blister, toma su mano dos píldoras amarillentas, el vaso con agua la salpica de realidad;  mientras su mente habla otro idioma:

” Vísteme , con el canto de las horas perdidas, entre caricias dadas, y tantas recibidas; hazme un sitio en éste otoño despoblado y vacío.”

Camina.

– Mamá te estás mojando. Dame el vaso que yo se lo alcanzo. Estira las manos y hace la entrega.

– Ya estoy contigo– dame un momento– dice  casi susurrando; se siente indecente, desnuda; frágil

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella. Serie Blanco y negro.

Así sea…

19/6/15…19/6/16.

Todo es cuestión de tiempo.

Supe en su sonrisa que la felicidad en soledad, la había encontrado en su resguardo, innovando, penetrando con las gubias, que desnudan sangrando con cada hendidura, y tallan hasta las cortezas más toscas.

Hacedor de filigrana, corazón de curupay, música inconclusa.

Caminaba en su invierno despoblado, e irascible . En cada montón de hojas abandonadas en la vereda de sus ensueños, con la punta de la bota como cuña, hacía saltar hacia arriba las tacuaras , y las amontonaba hacia los costados de un cielo imposible, donde todo radicaba en calar el tiempo.

Cuando en el hoy, sobre los charcos de luz que deja la llovizna, siento su silbar constante y diviso su pálido rostro en el reflejo de los mismos, pienso… habrá podido concretar su sueño, exhalar la queja, patear el humo, respirar muy hondo, sentir la música, elevar el alma, concretar la cita ?

 

Así Sea!...

Foto de Stella

Foto de Stella.

 

 

El custodio

Foto de Stella

Foto de Stella

 

 

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
guardan mi alma.

 

Donde se esconde el ángel de laguarda, en qué lugar secreto está?

 

Roció la casa, hizo la llama, escondió su cuerpo al resguardo de la humedad de un baño y espero con saña.

Se hicieron antorchas vivas cuatro pequeñas niñas durmiendo en sus lechos, y el amor trasnochado hecho madre, que él creía maldita, sufre en los largos letargos del quemado.

El humo lo bendijo, y en gris compasión murió ahogado.

La realidad, tejido de alambre de púas que nos hiere, cerco maldíto que no cambia con secas lágrimas.

Se puede ignorar huyendo?  Se puede gritar desde el silencio? Se puede enmudecer oyendo?

Se puede…si se ha visto el cielo de los ángeles malditos, donde desde sus bocas los custodios fingen bendiciones.

 

  • Es el segundo relato contra la violencia doméstica, sobre la realidad de mi país que escribo. Exento fué el primero. Creo en las utopías…y espero que las mujeres de negro sean escuchadas. ” Ni una menos “

 

Foto de Stella

Foto de Stella.

 

 

Una mesa rectancular de fórmica y madera los separa. Ambos apoyan sus antebrazos y sus manos inquietas los delatan.

La mujer le manifiesta al hombre.

– Por arriba de mis supuestos errores, está él, esperando sábado o domingo para verte.Tú indiferencia lo derriba, no basta el celular y los mensajitos, no alcanza con una tablet, y subir fotos. No sabes ya lo que es tocar, acariciar, besar. Mirar….

Nada de lo dicho tiene respuesta.

Traen un café y un agua mineral burbujea en el vaso.

Por los ventanales, se divisa La fuente de los Candados…Los que colocan un candado, vuelven al sitio. No se habla si regresan en las mismas condiciones, con el mismo bagaje de ilusiones, con el andar cansino del turista, o el urgente del enamorado. De citas y contramarchas está lleno el mundo junto con puentes, fuentes, puertas y portones.

Los dos son un simple ejemplo de que no sirven los candados..

– Ya avisé en el Instituto, que el martes, el que lo retira eres tú, o tu madre. El martes a la cinco y media. Te estoy dando tiempo.

– El martes, porqué el martes? La voz del hombre luce apurada, como si la entrega no fuera la correcta, da un giro en el asiento y se quedan mirándose, se miden.

Los ojos parpadean, las bocas están casi a un susurro. Tanto que se miraron, se tocaron, se besaron y se gozaron, y hoy con gestos y palabras, y agudos silencios, se ven o no, como son, débiles errores, farsas, y de que lo único cierto es que tienen un Aníbal, un guerrero que busca un lugar merecidamente seguro.

La mujer duda en la respuesta. Se contiene, desea decir tanto y tan fuerte, pero no debe. No vale luchar por lo perdido y trata de salvar lo que queda.

 

La luz ilumina la fuente, brillan las marcas, se ven los tamaños, se apretujan los incondicionales, los hay tan pequeños que no se cierran, y permanecen indiferentes ante los otros, engrandeciendo las fotos, los selfies pasajeros los inicialados hasta el óxido.

Ése especial momento se repetirá, en otras manos, en otras llaves, en diversas bocas…

Las de ellos enmudecen, la carga parece pesada, tanto que puede derribar la fuente.

 

 

Presumimos

Stellafotos 021

Foto de Stella.

 

Gritaba caramelos, si se puede decir así a ese llamado de atención. Caminaba despacio por la calle vacía, dando pasos indecisos, e inclinaba su torso por el peso del compensado y las bolsas de plástico conteniendo las prometidas sabrosuras.

Lo presumimos, criado a empujones, sin la caricia en la piel, sin el perdón ante la travesura, dejándose llevar por lo poco que sabía, hacia ese mundo de clasificados.

Llegó al hoy, con la misma grisura de los muros de piedra, durmiendo en los portales de un barrio de lujo, luciendo indiferente, abrigo sobre abrigo, dejando morir su gorro ante el calor del verano.

Surge  la indiferencia dándole vueltas al rebusque oloroso de un viejo, que vende dulzuras, desde su mugrosa imagen.

Hoy compré con impiedad deleites, sin tocar ninguno, y de lejos cuando ya me marchaba,  con severidad me dejó su voz pasiva….Se venden caramelos…

 

 

 

Foto Oficial.. Y ..Un Enfoque Selectivo

Foto Oficial.
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FOTO OFICIAL.

Sonríen y perennizan el momento. Sus imágenes quedan grabadas y sirven para el recuerdo de eventos especiales y fechas importantes.Después, la foto se pega en un álbum y se guarda, para mostrarla con orgullo: “Aquí estoy con fulano y zutano, saludando a mengano”. “Aquí estamos todos los que fuimos esa vez…¡Esta foto es histórica…!: yo estoy en la segunda fila.

Y así los recuerdos se van almacenando, para ser vistos cada vez algo menos, hasta que la falta de nombres y el paso de los años borran de la memoria los instantes y convierten a los rostros circunspectos o alegres en anónimas gentes que miran a la cámara, sin saber que mañana nadie se acordará de ellos. Como suele pasar.

Hubo una época en la que no era fácil tener una cámara fotográfica, por su alto valor, por lo que costaban los rollos fotográficos, su revelado, y el tiempo que llevaba conocer el resultado.  La instantánea era un privilegio de determinada clase social. Se tenía un enfoque selectivo

El cambio duró más de una generación, pero aún así, tomó por sorpresa a muchos, y con ello derivó que lo que era un pequeño o gran acontecimiento, hoy por repetitivo hasta resulta abrumador.

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Un Enfoque Selectivo

 

Se acercaba Navidad…

Ella ahorró, porque quería tener una foto de su hija, antes de que cumpliera los catorce años.

Había luchado, para verla sana. Lo había logrado, en una cadena de soluciones médicas que significaron sacrificios personales y económicos en el hogar; con ese amor de seguir sin detenerse ante la adversidad que tienen las madres.

Concurrió con tiempo a unos de los Estudio Fotográficos existentes, conversó con la recepcionista para pedir día y hora, eligió el tamaño de la foto, hablo del fondo, del color, hasta si enmarcada o no. Si más de una, de igual tamaño o menor, habló del precio. Se regalaba una foto, como un presente rico en amores.

Le hizo un vestido de hilo celeste y la abuela las vainillas del escote, y del lazo. Le soltaron las trenzas y quedó libre el cabello, para ir al encuentro del fotógrafo.

Llegó el día…

Los focos iluminan la estancia, un sillón alto de pana, marca el sitio, giran las luces, se siente el calor que emanan, se escucha una música suave, se huele el propio perfume de lavanda.

Se sufre la subjetiva pequeñez  ante un mundo desconocido, donde el galope en el pecho no engaña.

Sueña, espera…

Siguió las órdenes, aquietó el cuerpo,  inclinó la cabeza,  contuvo el aliento, y un mago detrás del trípode, de la cámara, señaló el antes y el después de la magia con un..

Ya está…

Pasaron los días, los años, y  quedan sin trascendencia, lo que antes eran fruto de nimiedades.

Una pequeña vainilla marca el fin del escote, nada de lo pensado se ve.

Solamente la mirada adolescente, en eterna primavera, desde la quietud del papel, y sin el emarcado,  resalta el prodigio del momento.

 

P1000459 - copia

Gracias Manolo…