Tapiado

Yuyos, que nacen en las fisuras de los muros, donde el polvo se hace sustento, y llega a florecer sin nombre, en estación cualquiera.

Fuente inagotable de color, que cuando llueve baila, y cuando quema el sol se aquieta, y se profundiza en la sombreada hendidura.

Belleza intacta de un alma pasajera.

Fotos de Stella. Serie Casas abandonadas.

Recordando a Juan

Juan era la verja de madera que limita una dimensión. Un jardín espacioso, un vivero, un canil, los restos olvidados de casas derruídas, el mirar ajeno, o tal vez la respuesta a seguir un camino sin marcación alguna.

Creó su propio cerco; con clavos oxidados, con cuñas, con restos de pintura, con las hiedras como guía, y lo concluyó, con su sístole o su diástole, sobre su piel crepada.

Auténtico, aventurero, triunfador, libre, rebelde y hermanado, a las lógicas causas ajenas.

Luego, fue por años el otro, el que no escucha, el que casi no habla, mezquino en dar las gracias, el que cree que son solo los otros los que cambian.

Sin la protección de Juan ; la lluvia penetró la madera, y dejó en sus cavidades el hongo que degrada.

Hoy se despide el cerco verdoso, y se lleva el saber amojonar el terreno, poniendo límites a los linderos.

Otros vendrán, y cerrarán su sitio, y ya nadie reclamará, la posesión ínfima del mismo. El tiempo salta vallas; y deja acorralado hasta la angustia, de haberlo poseído…

El amigo de Juan.

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Juan y Thomas de niños, de adolescentes, donde el amigo fuma naco negro, y toma caña con Pitanga, de un vaso barrigón, de un solo trago.

Juan que dice conocer las curvas prohibidas del aura violeta, y sabe del sabor de las bocas que se ofrecen, sin pagar favores.

Jóvenes los dos; y Juan que deja a la novia, la del padre político, rico, con fama, la culta, la linda y discreta….porque no aceptó la prueba, aunque quisiera, sino por el miedo al embarazo, y le sumó en contra; la que no teme el roce de piel con piel, ni el vulgar escote, la maga del color como arma.

Lilí, fue el embriague del pesado aroma, el difícil equilibrio de los tacos aguja, el movimiento ondulante de los pechos libres.

Hace casi cuarenta años que Juan, el que todo lo puede, se casó con la hechicera de Lilí…» Diciendo que lo hacía; » para protegerla, para frenarla, para que no se fuera con otro, con cualquiera. »

» La que no le dio ningún hijo; porque los hijos no unen, lo desflecado «

En la soledad de Thomas, lo que le sucede a Juan es luz en la niebla, porque poseído, desorientado, busca siempre en su amigo, el consejo justo, el bastón emocional…sale de su trama y entra en el sinuoso vivir del otro.

Este año y medio de pandemia, todo se volvió más opaco, turbio, en ese estar encerrado sin verjas, sin carceleros, sin voces…No basta ver un celular, o el barbijo de una limpiadora, que huele a desinfectante, y que por toda conversación dice..- Usted se queda en el escritorio, mientras yo limpio y cocino.. Cuando termino sale, y después yo limpio el escritorio..

O el saludo de despedida – Hasta el jueves y cuídese..

Hoy salió solo; cómo llegó hasta el Supermercadito, ni él lo sabe.. Una cuadra y media pegado a las casas de la manzana, algunos portones, y la calle vacía.

Hoy fue el dueño absoluto del barrio..

Va a comprar el antojo de la palabra.. Va a contarle a alguien que ve gris, pero no de manera uniforme..

No acepta la recomendación que le da la cajera, la jovencita del Supermercadito ; cuando le explicó sobre la niebla que no lo dejaba ver con nitidez..

Thomas le conversa, porque nadie espera por la compra; le comenta porque está sintiendo el silencio sin palabras de su soledad, y la jovencita le responde al abuelo, porque ella está aprendiendo, que contestar mientras marca la mercadería, no cuesta nada…

Desde el barbijo los ojos grandes le dicen la receta..

– Lave los cristales de los lentes con pasta de dientes, y va a ver que se le van todos los rayones…

– No tendrá los ojos secos ?

Thomás la mira con asombro.. – Ojos secos, si lloran solitos!.

– Ahora que si sigue con el problema, cambie los cristales.

Thomas le da las gracias, es bueno hacerlo, es alguien que habla ese domingo muerto; cuando solo se escucha esa música de fondo, esa que de tan dulce dan ganas de dormir, mirando frutas y verduras, y montones de bifes, y chorizos, y de mil cosas que esperan el trasiego del que no va a comprar.

El cree que alguién el lunes lo va a llevar a ver a Juan; el insurrecto que no se vacunó, el Bolsonaro auténtico que no se enfermó

Sale…Se acomoda mejor el barbijo, que siempre siente que lo ahoga, coloca sobre el, los lentes, y aprieta la zona sobre su nariz y se calza la boina.

La niebla lo abraza, lo envuelve con su plateado signo, y se va quedando, húmedo, desorientado, enfermo en ese momento tan suyo.

Baja el cordón, mastica la niebla, la traga, gira, baila acuoso, resbala, cae, se golpea y queda quieto, fisurado, entre los lentes, el barbijo y las bolsas de la innecesarias compras.

La música relajante continúa..

– La jóven cajera grita, pobre abuelo, tiene rayados los lentes!

Él había deseado siempre un abrazo cálido, de fina cintura, y perfumada piel; lograba al final de su ruta, el frío gris de una mañana cualquiera.

El lunes el viejo Juan va a preguntar a Thomas, como es zarpar en la barca de Caronte con el remo del Covid…..

Foto de Stella.

La mujer de Juan.

Casas abandonas XIII.

10 de noviembre de 2015

ONCE AÑOS DEL bLOG

Voy a poner a andar a la nostalgia, voy a poner de pie los recuerdos.

Dándole cabida, le construyo una estampa, y les incito a que logren algún puerto.

Mi bote, es pequeño, no tiene velas, ni ancla, ni amarras, y un solo remo, porque mis amigos navega en el ensueño.

Nada más mío que eso que te digo, son relatos auspiciosos, que se olvidan pronto y se los lleva el viento.

A once años de iniciado el Blog….Gracias a todos, por leerme, por darme vuestro tiempo.

Monstera

Tallos sustentados por un muro viejo, evitan el derrumbe, la destrucción inevitable, que perfora el tiempo.

Visión; raices que horadan cimientos, ladrillos de barro, agua estancada de amarronada data, donde tratan de vivir los yuyos tan nuestros, por ajenos; junto con las iniciales de amores muertos.

Te contemplo, con respeto, por ser la imágen de un complejo; solo hay belleza en la retorcida hazaña de sostener la sabia de tu cuerpo.

En la vida; llega la navidad, como en el muro; muchas veces, como un rizado e idealizado cuento.

Foto de Stella. Serie raíces aéreas

Flash

Marcos de caoba, óvalos batientes de lunas de azogue.

Alta cómoda; quieta bajo su estructura, se escondía la infancia solitaria..

Su carpa un edredón, con ensoñaciones de almohada de lana.

Cubierta protectora de quimeras, bailando cometas en la aurora, en cielos despejados, sin manchas, sin fronteras.

Extravió lo óvalos en su andadura; perdió sus alas, para saber que ya no importa la mecedura de la imagen.

Son como brotes en la quietud de la tarde los fugaces recuerdos.

Después

Cuando todo es aventura, y ves planear la luna soñando imposibles;  todo se alarga, se estira, lo hacemos inconsciente al tiempo finito de vivir

Vamos a navegar en nubes, abrazando al viento, besando la costa pedregosa, y en un trasiego maravilloso, de arena y agua, buscar lo esencial en la cenicienta roca.

Porque los Yo, nos transformamos en nosotros, y  nosotros en aquellos;  por más que al mirar no se vea, existen los cimientos del después.

Foto de Stella. Punta del Este. Playa El Emir

El sentido de pertenencia.

Tan vestido, tan desnudo, tan rugoso y rústico, como el mármol travertino formado en cuevas.

Se deja adormilar, y quedamente entra en ese morado de quietud absoluta, donde las pequeñas grietas azules, se agrandan, invaden el sitio, y es de aquí, de allá y de más allá.

En soledad los errores, las caricias, la boca sin voz, los prejuicios, la incertidumbre; como la definición porosa de lo que es tuyo ..y para todos lo imperfecto lo inacabado hasta la finitud de tu umbría..

Foto de Stella. Serie Blanco y negro. Ciudad Vieja.

Los verdes

» Largas noches y días
una proa te cortó sin parar
y tu centro no cambiaba nunca,
círculo verde del mar.» A Storni

«Bajo el verde cielo adolescente,
tu cuerpo da su enamorada suma.» O.Paz

» Yo fui una vez como ese pozo oscuro,
y fui como la forma de esa nube,
como ese gajo verde que ahora sube
mientras su sombra baja por el muro.»J.Buesa

Una vidriera refleja el andar del mundo disociado, donde se unen los colores, las formas, las estridencias, las texturas, yace inmune la casa, el auto, las luces, la cúpula, las ramas de los árboles, junto al precio de las cosas. Emerge triunfante

el trajinar incesante de las gastadas horas, bajo una melena roja sin cabeza.

El verde luz la sostiene, la comprime, la define, formando círculos en su entorno.

Texto y fotos de Stella de Punta del Este, Prado, Centro Cordón, respectivamente..

La corteza de la ausencia

Tanto tiempo pasó, que lentamente, comenzaron a desdibujarse de la memoria, los gestos adquiridos, los pliegues de la risa, la separación frontal dada al enojo.

Quedaron mustios los oyuelos al faltar la alegría, en su boca sin risa. .

Se perdió el torso musculoso, y los miembros fueron dibujos de aquel añorado niño..

Cuando le preguntaron como se llamaba, ya había extraviado el nombre, buscando la voz ajena.

Era el otro en la multitud, ése cuya sombra indagan su silencio, los que lo amaron en su entorno.

Lentamente, dando pasos inseguros, con una rigidez que enfrenta a la mente, yace en la temida ausencia de haber existido.

Foto de Stella

Este es uno más de los relatos que escribí sobre una temida enfermedad, que aqueja a muchas personas. El nombre lo pone cada uno, de los lectores.

» La Navidad de la Anacahuita.». sobre un hijo que no sabe que hacer con lo problemas de su padre…» Se dice así mamá «.. una familia que ante la enfermedad de su madre, se desespera buscándola…..» El nuevo ocupante «…una tristeza que me tocó muy hondo; porque las heridas de la soledad no las cierra el tiempo….

A Bruno que está lejos, y cerca; un cuidador que sabe lo que es » el aquí y el ahora » cuando el sufrimiento puede ser igualitario.

El amparo

Levanta la ternura de la hierba húmeda, la cobija, la valora, la une ; y en ese trasmutar sin detenciones, hace atado de leña seca.

Con ella calentará el brasero, iluminará la estancia interna, y dejará como fanal la siembra del apego.

El asombro, el miedo, la alegría, la confianza harán las brazas, en las tristes despedidas o en el añorado encuentro.

Todo será rutina que llevará su tiempo.

Y cuando con todo su poder invada el humo y quede la gris ceniza de perfumado incienso; con la filtrable memoria, los nietos de los hijos, preguntarán quién recolectó las ramas, quién inició el fuego?

Foto de Stella

Un canasto con grafiones

Cuando conocí a Rita..dice, mientras escarba en la memoria..

Se detiene, respira profundamente, mira y sonríe, al jóven que está delante.

La luz tamizada por la persiana, hace óvalos en el piso, Tomasa juega, salta, ronronea en gris y blanco.

Comienza a enderezarse, su silueta se estira en el sillón, y ahora su cabello blanco luce más en su poquedad.

Conoces los grafiones pregunta ?

Abuelo, nunca los probé, creo que mamá me dijo, que a tí te gustaban mucho..son parecidos a las guindas…creo que ahora no hay.

La guinda es su prima, es la cereza silvestre de carozo negro, la de la flor en ramo.. ..Mi abuelo tenía en la quinta del Manga, plantados varios árboles de grafiones..

Se detiene, ahora la memoria lo posee, y vuelve al comienzo.

Cuando conocí a Rita, aprendí a oler, palpar, a saborear los frutos rojos, agridulce..Porque Rita era…. abre las manos en un arco grande,..era como un canasto de grafiones.

Baja las manos, y lo ilusorio crea forma y lo deposita sobre sus piernas.

Lentamente, comienza su festín. Los tiene a su alcance, los acaricia, los saborea, los mastica, y separa su carozo, y con un gesto repetitivo los va tirando al suelo, mientras Tomasina busca, entre la luz y la sombra lo inexistente.

Rita fue antes o después de la abuela? le pregunta

No responde, sigue degustando.

La soledad lo está llevando a esos matices ácidos y amargos que tanto le caracterizan.

Rita fue siempre la fruta carnosa, que pende del árbol, no tiene tiene cerco.

El jóven lo mira, lo abraza, lo comprende, evita las preguntas inútiles, que desnudan tiempos.

Le acaricia las manos, y pausadamente desteje la trama .

..

El niño que hubiésemos querido ser

Yo pensé que quien llamaba era un objeto interno necesitado, o uno externo necesitado y destruido, que llama a la persona para que le ayude. Pensé que “quien llama” era el súper-yo o el objeto dañado mismo (…), pero quien llama es el niño que hemos sido. El niño que hubiésemos querido ser.

Marie Langer, psiquiatra vienesa

 

La llovizna finita impedía a la niña ser la Primavera. 

La quería azul, amarillo, rosa, blanco, verde. Igual a sus mágicos lápices de colores. 

La quería deleitable como el chupetín de su hermano más pequeño, pero lo que ansiaba la encía, era el mordisco goloso, en el agua dulce de la sandía

Ya van a llegar le decían; pero los tiempos de rodillas amoratadas, no sabe de mas apremio que el momento mágico del arco iris, en las pompas de jabón.

Y se enoja, llora, y combate contra la lluvia, contra el jardín, donde es suyo el jazmín blanco y pegajoso.

Muchos años después, cuando los árboles se miden por la proyección de su sombra, y los colores se ahuyentan, llevándose la h aspirada, se coteja la vista, junto con el sabor y se elude el gozo de la dentellada…

Aún le queda el aroma, por descifrar

Andar a tientas…


Andar a tientas, perder el rumbo y seguir la ruta.

Impostor tiempo, que no te detienes, y hallas en las pequeñas esencias de las cosas, los dichos, las equivocaciones.

Recuerdas momentos fútiles, esos sin sentido y se pierden en los pliegues de la memoria lo fundamentales.

Cuantas emociones acumuladas, sin solución, mal planteadas.

Como los restos grafiteados de una senda.

Fotos de Stella. Serie Grafitis.

Sin palabras

 

Aunque la mente viaja rápido y se engulla las distancias;  logran subsistir la ausencias sin palabras, sin mensajes, sin prohibiciones, y hacen la vuelta , sigilosamente al  paraíso, sin revancha.

 

Foto de Stella.

 

 

El yo pequeño

» No puedo más con la razón al hombro,

quiero inventar el mar de cada día » J.Amado

 

Se alió con el viento y por los intersticios que dejaba la puerta, se apoderó de toda la estancia.

Fue suyo el recinto, sin pago alguno.

Compinche del desvío de la mente arcaica.

El yo pequeño del hombre anciano, fue compañero de interminables aventuras, de los  caminos sinuosos que por temor no se transitó, en su momento..

Hoy sin límites, son suyos todos los viajes, a todas las ciudades, los pueblos, los barrios, las casas, las veredas.

Sin restricción alguna lo presenta ante cualquier audiencia.

 

Hasta que la muerte los separe.

Foto de Stella

la ineludible igualitaria

 

 

Ya viví mucho..lo siento en el cansancio mental que me desborda, que es más mental que físico.
En pensar continuamente en lo que me rodea y en el sufrimiento de todos los demás,  lo que escucho, lo real, lo imaginado, lo que vendrá, la incertidumbre constante.
Solo pasado, casi sin presente, lejano el futuro.
Estoy aislada, sé de soledades anteriores, y al mismo tiempo me siento cuidada, protegida.
Soy una privilegiada  .

Pienso en esta maravillosa mujer Violeta Parra, que escribió para todos nosotros, para este momento de dudas, de angustias, de adhesión incondicional  y negros egoismos…
Este poema lo elevo para ti, para el, para nosotros, para todos..para la ineludible igualitaria.

 

 

 

Gracias a La Vida
Violeta Parra

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día, grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montanas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto

Foto de Stella.

Baños de infancia.

 

 

Se abastece con vanas ilusiones, lo que queda del dormido ego hasta que:

La suave vocecilla preguntó tocando el brazo…» porque´sos tan blandita » y el acompañante dos años mayor, no esperó respuesta alguna diciendo » yo le ví las manos »

Puedes responder después del mini retrato?

Pasa …siguen las nubes espesas, ya no es tan diáfano, el cielo, aun se ve hermoso el contorno…

La misma suavidad, diferente tiempo, la pregunta más elaborada

» Conociste a Artigas? »

A una pregunta que sobrepasa la historia patria, respuesta técnica..

» A Artigas no, a José Pedro Varela . sí »

La respuesta, corta, contundente, aterradora.

» Así, que bien »

Después de éstos baños de espuma, caí blandamente de mi viaje sobre la nube. Dejé de ser rubia, pasé a ser gris, a ser blanca.

Ahora ante una pequeña que dentro de unos días alcanza los tres años. me veo nuevamente en el espejo del visitante..

» porqué tenes, así y me señala el codo, mirándose el de ella.»

» Arrugado » pregunto.

Me dice que sí con la cabeza.

Ante tal precisión de mirar el detalle, la pregunta genial quedó sin respuesta.

Cuando te ves, de la misma manera que te ven ellos, comprendes que no hay nada tan certero, como los baños de infancia…

 

José Gervacio Artigas. El padre de la Patria.

(Montevideo, 1764 – Ibiray, cerca de Asunción, Paraguay, 1850) Político y militar uruguayo. … Fue miembro fundador del cuerpo de «Blandengues», milicia armada que tenía encomendada la defensa de Montevideo y de la cual fue segundo jefe.

José Pedro Varela.  19 de marzo de 1845 . 24 de octubre de 1879.
 La Reforma vareliana es la obra de reforma de la educación primaria realizada por José Pedro Varela en 1876 en Uruguay que estableció que esta fuera gratuita, obligatoria y laica

 

 

Lara.

Lara prepara el bastidor, las agujas, el dedal, y para dar color a los hilos, disfumina las sombras.

Estira la tela, gira la pequeña mariposa; marca aproximadamente, con papel de calco la escena

Incumplió a la cita, el perfume del hueco en la almohada, el silbido anunciando la llegada y el viento que se filtraba por la puerta, subía las escaleras y cantaba en las ventanas.

Nada se sustituye por dificultoso que sea, por eso borda ausencias con hilo de seda, en tensada tela de resistente cáñamo.

Hermoso el trabajo finalizado, y sin querer ser más, cierra los ojos y alza la obra.

Foto de Stella. Reflejo en el lago. Jardín Botánico.

 

 

Qué macana,Che!

La voz timbrada, salta, penetra en los oídos niños, sin reprimenda.

La pelota satinada en blanco, rojo y verde, veloz, pica la vereda, cruza la calle.

Estira los pequeños brazos, ausentes de su redondez, y las lágrimas huérfanas de reproches, quedan en la imagen de su rostro.

Cruza  el padre tras los colores, y cuando casi llega a la otra acera, se engancha en un fallido rescate, y cae inerte.

En que momento vuelan al cielo, como le dicen,  cuarenta y cinco años plenos de vitalidad, y cual es la pregunta sin respuesta de cinco pequeños sueños frustrados de niñez.

Hoy es nochebuena, la tía Chichí,y su marido, las hermanas de Dolly, el tío Lolo, el que siempre toma de más, la abuela Etelvina, junto a Dolly , Elías y Gabriel en plena adolescencia, ven como la ensalada rusa, corre sobre la camisa del tío Lolo.

y el niño aquel cuarenta años después.

¡Qué macana,Ché! dice con voz clara y timbrada el esposo de Chichí.

Trata el tío de limpiar la mancha, se expande le desastre, en verde, y rojo sobre el blanco.

La voz penetra, en los oídos del que fuera niño, y ve en la redondez del vientre manchado, lo que perdió hace tanto tiempo, y las palabras le llegan como antes, sin reproche, porque nunca se sabe exactamente, el valor de lo ido.

Muchas veces queda en el interior,  como un chapón de puerta, con inútil cadena. y candado,

La que oyó y comprendió todo, fue la abuela, que a fuerza de sonreir ante cualquier contingencia, le ha quedado marcada una mueca en la cara de labios pintados.


«Perdóname las pérdidas;  fui yo la que te la regalé.»

Todos miran la camisa del tío lolo, sonríen, y brindan con él….

 

Foto de Stella.