Fantasmas de una esquina.

Casas abandonadas. 11.

La puerta alta, oscura de cedro, cubierta de polvo estacionado. Un pequeño cuadrado de bronce calado, para el ojo vichador. Una voluta gruesa, valiente, contenía las fauces de un león. El timbre alto blanco insolente se ríe de los pomposos tallados.

Madera de noble cedro, guarda dos largos paneles de vidrio, contenidos en hierro negro.

Debajo de ella el escalón de marmól, competía con los bronces gastados de los manotones.

Formando una media caña, la imaginación en pomposa revista, dejó para el que pasa y avista, hojas de laurel, y una corona sin blasones.

Sobre el lugar, una manta cualquiera, unos papeles voladores, despedazados momentos de algún libro, hojas impías con números indiscretos.

Por eso, nada más que por eso, para que no escaparan las historias de amor, trabajo, dolor y éxito, cerraron con una reja, cadena y candado la puerta.

No miraron hacia arriba, donde los balcones de reja calados forman una cadena de bellezas artesanas,y las persianas de pequeñas maderas construídas, en rebeldía de años de desidia, en abierta indiscreción dejan entrar las estaciones, inclementes momentos, infinitas poesías.

Yo he visto hoy pasear, sin temor alguno, a los fantasmas que la pueblan. Agotados,  cansados de esperar un resurgimiento, estaban quitando el cartel de se vende!

 

Foto de Stella.

Foto de Stella.

• Casa esquina y local comercial. Calle Andes y Soriano. Montevideo.

Frescura bendecida.

Usos y costumbres.

 

Dos juegos, Las estatuas y el Rango.

Cuando se recuerda la niñez de mitad del siglo XX, se piensa en un lugar con pocas teclas y botones. Supliendo lo comprado por lo imaginado, lo estático por el movimiento.

No es un resúmen de juegos que ya efectué con fotos de álbumes familiares, en Presentaciones como un homenaje a la infancia de otros niños, que me miraban interrogantes, desde sus cartones en blanco y negro.

Estatua.

” Figura, escultura, imágen “

Sin gastar un vintén, en base a agilidad, imaginación, compañerismo, núcleo familiar, playa, jardín, vereda, parque o plaza, con un poco de espacio bastaba. Dos, tres, cuatro niñas o más, un giro de brazo estirado y mano segura, y a pensar en lo visto; el pelo como cortina, los ojos de ensueño, y de los giros surgían  cantantes, estrellas de cine, o eras el Plié de piernas largas y seguras, y en el último lugar pensabas en el mármol. Tenía el nombre, que da el cincel a la piedra, con un alma infantil, que lo alejaba de la realidad. Sería como el comienzo de una escuela de teatro, con evaluación benigna, y quietud de pocos minutos.

El fallo. Adivinar lo que se representaba, ajustarse a lo que se quería trasmitir.

La sentencia sin ejecución.

La estatua caída, muchas veces sonriéndo, nos miraba desde el suelo.

La danza, del cuerpo ágil y pequeño, la imaginación robusta, que todo lo puede, lo controla y lo logra.

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

El rango.

“Calidad, categoría, clase, jerarquía “

En cuclillas, contra el suelo, tratando todos de tener la misma altura, como si éso fuera posible, guardando distancia, esperando el salto.

El elegido, muchas veces después de discuciones de prioridad, soy el mayor, el más fuerte, el más ágil, o a votación; surgía el lider.

El salto, las palmas sobre la espalda del posible rival- obstáculo, las piernas abiertas, y ya está, uno tras otro hasta terminar. Si perdías, te trasladaban al final de la fila, agazapados todos, esperando el apriete de la palma. Ibas a la cola.

Teníamos reglas, y efectúabamos prendas al que no las cumplía. Algunas terribles como tragar sal gruesa, o ir de rodillas por un trecho.

La trampa, elevarse un poco, no seguir el nivel, moverse sin querer o queriendo, estirar la pierna. El escogido podía y muchas veces lo hacía, saltaba de costado, eludía diligente el mayor esfuerzo, dejaba sin chance al estorbo.

 

Cuando en las noches cálidas, veo parques llenos de ojos- celulares, que no miran ni la tierra que pisan, ni el cielo que habitan, siento una increíble necesidad de comparar éstos sencillos juegos, que se tenían al alcance del cuerpo que habitábamos, de la imaginación que presidimos, y los comparo con actos de la vida.

Idear en un giro a ser otro, imitando lo visto, bailando sin música, acompañados en nuestra soledad, pensando en que somos lo que ven los otros. Juzgando, eternamente comparando. Ilusionistas del presente.

Saltando sobre el otro, logrando en una zancada la altura establecida, haciendo la trampa, la zancadilla, o con clase, con calidad, saber perder en ésta vida.

Si enlazas el pasado y el presente, vas a quedar como yo, pensando que soy una bailarina, que juega con nubes agazapadas, que me elevo apoyando mis palmas en la espalda del cielo infinito, y que la estación, el color, el lugar y la música la elijo yo.

“Vestida de diciembre, de blanco, y de hilo.

Te espero en mis saltos, te aguardo en mis giros.”

Foto de Stella

Foto de Stella

 

 

•Vintén. ” Me resulta dificilísimo, definir un vintén. Pienso que a un tiempo esta monedita conseguía ser una maravillosa galera de prestidigitador, y el más enano y cruel de los sirvientes.” Carlos Maggi. ” Gardel, Onetti y algo Más ” 1964.

 

 

Los extremos del gusano loco.

 Fio.

Hoy 28 de diciembre es el día de ” La inocencia te valga ” y por éso mismo hace cuatro años comenzó mi Blog.

Aclaro no para embromar o burlar a nadie con mis palabras, es para que yo recuerde lo que estoy confeccionando y no me engañe a mí misma.

Comencé mi experiencia para probar como salía el pedido de uno de mis hijos. ” Mamá, escribí algo de tu época, agregá alguna emoción que hayas vivido, porque todos sacan de Internet, y casi todo va a un sumidero. Dejá algo para tus nietos ” Hasta ahí sus palabras, no sé si textualmente. Con una PC prestada por él, en inglés comencé mi odisea.

Hasta que….Me compré una Toshiba, y comencé las clases. Cuatro años con alguién increíble que me abríó al  mundo mágico de la comunicación, por Internet Mi primer relato fué.

Me compré una Arroba con Pamela.

Después pasé a no sacar las fotos de Google, subir mis propios sentires de luz y color, y buscar lo que mejor se adapte al cuento. No quieran saber el trabajo que da eso. Una es la fantasía de un relato y otra muy diferente la realidad imperante.

A todos los que llegan a mi sitio, a los que leen y comentan, a los que no se atreven a hacerlo, a mis amigos y a los que creen que la perseverancia logra templar el espíritud, van todas mis palabras de agradecimiento  y mis deseos. de un.

Feliz año nuevo.

Foto de Stella

Foto de Stella. Gusano loco.

Usos y Costumbres.

Te cuento : Al sur del sur,  desde mucho antes de que yo llegara al mundo,  cuando  los Montevideanos se creían tan franceses que hasta los niños los  importaban  de Paris,  no en avión o barco, los traía un ave casi desconocida  por éstos lares. La cigueña.

A los bebes, los tiraban por la chimenea. No sé donde me habrán dejado a mí, que no teníamos estufa a leña. ! Ya sé en casa de abuela que tenía dos…Vaya machucón.!

No te parece maravillosa y elegante la explicación de los mayores.

Luego fué más didáctica, entramos a la era órgánica, porque llegaban los bebes  en  repollos y calabazas de huertos soñados. Creo que tiene que ver con la economía, verduras baratas, y rendidoras. Cuantos pequeños se habrán quedado mirando el minestrún preguntandole sus dudas.!

Se ocultó durante tanto tiempo la concepción  y la muerte, que los pequeños llegaron a confundir los dos extremos.

Quedaron sin sexo, los padres y los hijos como ángeles, pero volando ambos en una gran nebulosa.

Eran tan mágicos los dichos que llegaban hasta lo imposible.  Nacías casi de la nada,  y era algo habitual, y cuando morías te transformabas en estrella. Por éso a los muertos no los volvíamos a ver, estaban tan alto, tan alto que no podían regresar.

El cementerio era el lugar para llevar las flores, y asustarse de tantas esculturas, ángeles, macetones, capillas, cruces. No te decían que ahí estaban los que tú habías  querido, no existían los huesos de los muertos, menos sus cenizas.

Me alegro de los juegos,  por los niños que fuimos, La mancha agachadita, La escondida, Jugar a Los padres y a Los doctores, o ver La diferencia.

Porque escuchando música por la radio, yendo al cine a ver a Tarzán,  y leyendo  Billiken, y Paturucito, si sabías leer e interpretar, lo que se dice desayunarte no lo ibas a lograr. Seguías siendo un perejil.

Una amiga muy sabionda, un día nos dijo a tres chicos que jugábamos con  ella que sabía cómo se hacían los bebes.

Cómo?  preguntamos todos.

– No vienen de ningún lado. Los hacen, el padre y la madre, por el ombligo, y están mucho tiempo adentro de la madre para ser iguales a nosotros, pero en chiquito.

Mirá tenía algo que ver el misterioso ombligo, que por años pensamos que para lo único que servía era para juntar peluza! Si seríamos papanatas, no habernos dado cuenta antes.

Fué lo más cercano a la realidad que llegamos en grupo. Le erró al lugar de la cita. Después cada uno fué perfilando sus propias conclusiones por medio de escuchas. Haciéndose el distraído también se aprende.

Aunque parezca atraso las leyendas dadas por nuestros mayores,  me hacen pensar, que  tenía la ocultación de los extremos, algo de poesía, misterio, candidez y mucha religión.

Son dos pantallazos de una infancia que se basó en dichos ajenos a la realidad.

Toda ésa época de ocultismo yo la veo que tiene algo del trayecto del  gusano loco.

Sentados los niños, siempre sobre  las mismas vías de contacto, en igual trayecto, llegando en un viaje corto en circulos, a destino.

Ni siquieras comprábamos los boletos para el viaje. Misión imposible.

Evalúa las conclusiones como quieras.

.

Como una postal.

Casi exitoso..♠

Foto de Stella. Jardín Botánico

Foto de Stella. Jardín Botánico




Él era el prototipo del triunfador.  Nada lo detenía, o lo saciaba. Voraz en  todo, desbordante, tenía brazos de pulpo, y jabalina de triunfador. Daba en la distancia.

El mejor traje, del más exclusivo sastre hecho de medida a la ambición, de su andar apurado.

Las letras de acero en la puerta de cristal indicaban sus méritos, como si fuera cierto el brillo que emitían.

Dejó pasar por no ajustarse a la composición que tenía de la  felicidad, una vuelta de ronda y otra, y otra. Oculto en pliegues su yo, trabó su pasado, y exhibió  su título y el poder del dinero.

Cuando llegó  la cuenta del ahora y aquí , era una postal antigua con flores altas..

Cree en lo  insustancial, en el fetichismo de comenzar el año nuevo con el pie derecho. Estaba y aun está indisolublente unido en extraña comunión a los hechos del mañana .

No aceptó el cántaro ofrecido y le llegó a su vida como un simple regalo, la noche.

Tiene su Sistema Generalizado de Preferencias.( SGP)  y  se encuentra en el puente , mirando en el espejo del agua su imágen difusa, enfriándose lentamente en una extraña agonía de soledad.

Solamente que él no lo sabe, no le interesa, no se da cuenta.

Foto de Stella. Pequeño puente del Arroyo Miguelete.

Foto de Stella. Pequeño puente del Arroyo Miguelete.



PD. relato de menos de 300 carácteres.


Amiga del manchón.

Hace poco tiempo, manoloprofe, redactó  MI PLUMA FUENTE. Me agradó muchísimo su recuerdo, muy bien escrito, y lo asocié de inmediato a la adolescencia.

Foto de Stella de una Parker Duofolo sma. Perteneciente a mi padre.

Parker Duofolo .
Perteneciente a mi padre. Foto de Stella.

Hoy para todos aquellos que hacen de su infancia un recuerdo grato voy a redactar digamos una composición, pero escrita sobre una hoja Tabaré y con cabo de pluma de madera y pluma cucharita. ( No tengo fotos )

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Usos y costumbres.

Fué en  cuarto año de escuela, cuando se introdujo la tinta en nuestras vidas.

A mitad de año la maestra nos hizo escribir en una libretita negra de tapas bastantes duras, ahí donde se apuntaban los deberes, todo lo que teníamos que traer para la próxima semana.

·Un frasco de tinta azul, marca Pelikan.

·Un cabo de  pluma de madera liviana, o de otro material, color a elección.

·Un tintero de vidrio o de loza.

·Varias plumas cucharitas, y una o dos alargadas que no recuerdo el nombre.

·Un limpia pluma, de varias capas de tela, que podía ser de paño lenzi.

·Hojas de papel secante.

·Una goma redonda para tinta.

Ése era más o menos el listado, pero creo que omití algo.

Alegrarse al ver todo lo pedido, y salir a hacer las compras es tener la inconciencia de los pocos años, es no saber lo que te espera, en azul.

Azul cielo, azul profundo, azul e hipoclorito, azul eléctrico, azul y agua oxigenada, y azul defintivo.

El tintero se colocaba en el pupitre de madera. Para éso era el orificio circular que veíamos , y la pluma se colocaba en la ranura al costado del tintero.

Algo simple de explicar. Las cosas simples en la vida y más en la niñez, son las más hermosas.

Por eso era la maestra la que distribuía como buena escanciadora la tinta en cada tintero. Poquito en cada uno, porque sino se evapora, se espesa y se seca. Tú sabías que la tinta se evapora!

Por eso teníamos un taponcito de goma para taparla, que duraba poco, porque le gustaba saltar entre los asientos de los bancos, haciéndose el equilibrista.

Tenías que tomar la pluma entre tus dedos como hacías con el lápiz, pero introducirla dentro del tintero era algo diferente. Hacerlo suavemente, delicadamente, y después apoyar la pluma en el borde del tintero para quitar el excedente.

Fácil verdad?

Llegar hasta el papel, era una pequeña travesía. Ahí aprendí a manejar las olas, porque las primeras letras, casi siempre mayúsculas eran las que recibían las mejores curvas. Despúes la tinta se iba adelgazando sin necesidad de hacer dieta, y te quedaba al final un susurro de trazo.

La maestra tenía la idea de poner en cada hoja Tabaré un sello, la mayoría de ellos de animales, flores, y unos muy mononos de la familia, papá mamá, nenitos, y algunos como viejos recordatorios con abuelitos incluídos. Era para que uno no pudiera “pegar el cambiaso”o para decorar, que se yo.

Ése día me tocó a mí un caballo. Había que pintarlo y hacer la composición.

Se ponía la fecha…

El título…

Y después lo que buenamente pensaras del tema.

Iba bastante bien hasta que una gota, diría una gota con forma de lágrima me quedó casi al terminar la composición. La sabandija saltó entre dos palabras y se quedó la muy agrandada ahí.

La tinta se seca en los tinteros, pero no tan rápido sobre el papel como yo creía, así que mediante  la punta del secante sequé una parte pero quedó, una mancha más clara pero más grande. Ésos eran los efectos especiales de mi infancia.

Comencé a borrar, pero como no estaba bien seco hice una raspadura, un borrón, un agujero. Se veía la carpeta que usábamos de base. Decir lo ocurrido, ni se me pasó por la cabeza, así que seguí y terminé la redacción.

Cada uno se paraba y le entregaba a la maestra el trabajo. Cuando llegué yo, me miró fijo, y yo pensé.  “Ahora me rezonga por el agujero.”

Pero no, me preguntó.

– Alguna vez viste un caballo verde en tu vida?

– No, respondí.

– Entonces porque lo pintaste de verde ?

– Porque me olvidé de los lápices de colores y el único color que tenía era el verde.

Todo dicho, la impresioné de tal manera, que no vió el agujero. No recuerdo lo que pensó de la composición.

Final del Invierno.

Punta del Este. Final del Invierno 025 - copia

Usos y Costumbres.

Crónicas a mi andar.

El puerto al atardecer huele diferente, y lo saben a conciencia las carroñeras gaviotas.

Tiene un sabor de regreso. Días de mar revuelto, de lluvia finita que empapa y de manos oscuras y cuarteadas. Buena pesca al final del invierno.

Es la hora quieta, cuando atracan las barcazas, y se llenan las marinas de ojos y bocas abiertas, descansando sobre aletas plateadas.

Enredadas en redes azules y boyas rojas, la pesca artesal, familiar, alcanza justo valor para mantenerse en un lugar privilegiado y exclusivo.

Las mujeres que se quedan al resguardo y los hombres que no pueden hacerse a la mar, son los que filetean los pescados.

Sobre mesas portátiles de tablones anchos, abren los vientres  con cuchillos de filosa maña,  se cortan cabezas,  aletas,  raspan escamas y en un ritmo vertiginoso, se transforman en bifes  y todo deja un reguero rojo sobre el gris. Los pescados mas grandes se lucen en los puestos de venta.

Los lobos esperan como pandilleros su parte, y firmes, ágiles sobre ellos, como nubes en movimiento las gaviotas.  Peleando cada uno se lleva su parte.

Los turistas esperan la pesca del día, muchos son sacados vivos de los baldes o bandejas  de plástico. Más fresco imposible !

Tiene algo de  salvaje, y  temerario, la pesca, es ese mar de palangre, redes y boyas;  ese elegir permanente el mejor lugar, lo de mayor valía.

Cuando acaba la venta, se van apagando los motores, y algunas luces, y se van prendiendo otras, la de la ciudad y el movimiento.

En el puerto todo se repliega, todo se guarda entre el óxido, y  el salitre.           El agua limpia que baña  las marinas, las redes, las boyas, las barcazas, sabe del cansancio y el puerto  se va callando lentamente en el sueño del hoy.

Anochece…El foque me guía…

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Fotos de Stella. Puerto de Punta del Este.

Mi ciudad.

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Usos y costumbres.

Crónicas a mi andar.

Domingo de invierno, cerrado por niebla. Nadie te quiere, todos se agrupan donde las vidrieras tientan a las compras.

Serpentean las colas de los cines, se llenan los Mac, y los niños se empujan en los pasillos de los Shoppings.

La ciudad se pierde y cómo niña pequeña espera, quien la oriente.

El cielo pesado y gris, se descompone en frías  gotas y al llegar hasta los árboles llora sobre las cúpulas azules y las  veredas rotas.

Nada es de nadie, y crece el asombro ante la negligencia de los otros. Los versos dichos ” La Suiza de América ”  “La Tacita de Plata ” se hacen oyuelos en las caras sonrientes de la comida al paso. En los balcones de  hierro forjado giran  volutas de plástico de colores, y los estilos antes alabados, se fusionan, con los puestos ambulantes de chorizos, tortas fritas, y  garrapiñadas

Ahora eres reina con corona de cartón, te trasladas en carro con caballo, llevas a un adolescente de cochero y  como si fueras cenicienta no amada, pierdes el zapatito hecho de bolsas de plástico en cualquier calle de la ciudad.

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Te miran con asombro los turistas, por tu vandalismo grafiteado, puertas con cadenas, rejas, camas en los umbrales,  y desde los  altos luminosos se despedazan los colores,  contra gorros de lana con pompón y mates de calabazas , mientras saltan desde el suelo las chucherías confeccionadas por jóvenes artistas del latón

La miseria no tiene color, lo toma de la humedad, y sin bandera puede ser del color que quieras. No tiene edad la mano pedigueña, la pones tú, la obligan las circunstancias.

Las luces dicen la hora del reposo sobre una ciudad que hace tiempo que busca un mago para que despierte a todos del sopor en que estamos sumidos.

A paso lento, pero sin pausa, por barrios que gritan su desesperanza, bailas tu último tango con cortadas, sin que nadie sepa de danza.

Foto de Stella

Si No Hubiera Sido Por..

A pedido de Mauro..

Ese ser como sustancia

Breve crónica a mi andar. Seis años hermosos de mi vida los pasé aquí.

Foto de Stella.

Foto de Stella.

Una semblanza de la Voz.

Cuando conocí al profesor, era una ruina. Altísimo y flaco en eterno ayuno del bolsillo, magro hasta decir basta.  Antes de entrar a clase se sacaba su gacho y para peor tenía la idea que tapando la pelada, con un peluquín,  podía agregar algo de eterno soñador a su figura. En invierno, usaba un largo sobretodo cruzado, sus ambos a cuadritos, en grises y marrones, sus camisas de puños gastados con gemelos de nacar, se relogiaban con  sus corbatas alternadas y repetitivas, sujetas para evitar su vuelo, por un pim que era una pequeña avioneta.

Lucía  en la bohemia de los sueldos  de hambre.

Olía a tabaco , aunque ése pequeño vicio lo dejaba para cuando salía del salón. Recuerdo su tabaquera de goma, redonda y fruncida en una vuelta , sus hojillas, y ése empeño tan peculiar de hacer el pucho recostado a la pared, prendiendo el yesquero  a bencina. Su gran reloj  pulsera con correa de cocodrilo, al que cada tanto colocoba en posición de firme con sus dos dedos amarillos de nicotina.

Un timbre varonil, profundo, una cadencia al decir, y al hacer las pausas, que hacía que se fuera todo él y dejaba la voz como garantía.

Una reflexión filosófica estudiada por él podía ser espléndida, pero dicha por él inolvidable.  Era irónico y divertido. Sus clases colmadas decían de su saber al enseñar sin límites, con algo valorado muchísimo por nosotros, sin juzgarnos, ni al equivocarnos.

Le llamaban la Voz,  parodiando a Sinatra.  Siempre pensé, si fuera más armonioso su  andar, más corpulento, con menos armazón sus lentes…

Lejos habría  dejado a cualquier actor, de la mano de algún poeta, o navegando en los versos dichos y sentidos, en ese ser como sustancia, casi desconocido del alumnado.   Si se hubiera sacado a tiempo el sombrero.! Podría haber sido  una mezcla  de Yul Brinner, con la voz insolente de Marlo Brandon.

Su auto era tan pequeño, que entraba en tandas, casi quedaba con las piernas encongidas, desiguales para el freno y el acelerador, le faltó una larga chalina para ser el retrato nostalgioso de una época olvidada.

Con el tiempo  perdió, se agotó su voz en la tos, y en sus últimas clases,  dejó en el olvido el peluquín y pasó ;  los que entraron por la Voz, no la encontraron y los que lo hicieron por la rutina lo desconocieron.

Foto de Stella

Foto de Stella

Una valla imaginaria.

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Crónicas a mi andar.

Hoy comento mi asombro, porque un parque que camino siempre, que lo visito como si fuera una casa querida, me regaló algo diferente.

Los ojos ven muchas veces lo que la mente le indica, lo habitual. Esta vez, fué el olfato, no olía a ningún perfume agradable, olía a tierra seca, árida.  Y ahí, cómo si fuera una barrera, estaban los troncos, algunos secos, de las leñosas  plantas.

Una valla imaginaria, alta,  gris, oscura , carente de vida, tallada a gubia en láminas verticales, dura como piedra, separaba, cortaba la visión.  Su espacio era total, no permitía compartir nada, ni el tacto, porque las espinas inclinadas miraban regordeándose a la tierra colorada.  Era el lugar final, cuando se secan las raices, y se anquilosan  sus tejidos  y dejan de subir los fluídos de la savia que le dan el  sustento.

En cada vuelta,  ángulo, espina, o  poda, se sostenían  adosadas unas contra otras,  una historia, una narración,  una pasión, una poesía, un mero trabajo, un sueño,  una pérdida de tiempo.

Tan igual a la conclusión , que lo quise captar en éstas imágenes, no porque piense en la tristeza que produce, sino en el ejemplo que traduce.

Ah. !  Se me olvidaba uno de ellos  sostenía  en unos de sus bordes en un acto de amor,  una maleza que utiliza cualquier elemento para su fijación  es decir un clavel del aire.

Foto de stella.

Fotos de stella.

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La llamada.

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Estoy entrando en un reto propuesto por agniezka a quien tengo el agrado de leer desde hace  tiempo, convocando para el día de hoy sobre la misma lámina diferentes puntos de vista.

Usos y costumbres.

Muchas calles  iguales coloridas, confeccionadas con música en un  barrio llamado Sur y Palermo., terminan en el mar.   Se hizo canción a pura lonja de tamboril. Modesta zona en sus albores, que cosechó leyenda en las llamadas.

Ahí vivía la linda Maite  hija de la señorita Luisa, criada por la mama vieja. Una blanca y la otra negra. Se unieron en el abandono de la madre y en  el amor del repique.

No lo podía creer, el jóven turista  que la convidó con una bebida, esperando algún ligue. Encontrar una colorada auténtica, hermosa,  en un barrio donde el tamboríl es ley.

Ante la propuesta, lo que recibió por respuesta,  fué un convite para ver a los escoberos, haciendo malabares, bailando junto a las gordas mamas viejas,  a las negras luciendo sus cuerpos  tallados en ébano entre plumas y piedras, porque para disfrutar  el carnaval,  hay que estar ahí en ése lugar donde el candombe es ley.. Donde cientos de tamboriles se calientan al fuego y tocan al mismo tiempo, y donde desde la ventanas, balcones y azoteas, se siente el alma  en la llamada,  La Isla de Flores.

Fué cuando a él le empezó a apretar la corbata, a sentirse muy vestido y a tener  y unos deseos locos, incontrolables de saber más sobre .. Piano, Chico y Repique…

Sin prisa

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Foto de Stella.

Crónicas a mi andar.

La venta abre sus vidrieras, prenden las luces, acompañan a los ojos. Hay  color en este día tan gris, y van pasando los blancos, los amarillos,  los azules, los verdes.

Hay bullicio, la calle se llena de ruidos, y  voces. Muchos caminan,  están  los que miran,  los que esperan y de todos los que van y vienen de sus trabajos, de sus tareas.

Un día cualquiera, de un otoño indefinido, con  ganas de llover sobre la ciudad de tantas marquesinas, que impide mirar hacia arriba, hacia el cielo infinito.

Estaba ahí en el banco alargado y húmedo,  el de la pequeña peatonal, el que mira indiferente al palacio de ladrillo.

Hermosa y blanca cabeza sirve de soporte a los lentes que esperan un sol inexistente.. La inclina coqueta con un movimiento lento , en ése  momento de reposo que se da, antes de partir al pequeño viaje cotidiano.

Apoya su experiencia en le puño de un bastón y en el mango de un carrito. La presencia de un mundo en movimiento no la inmuta, tiene un reloj que le indica que  ya vadeó el correr,  el apresurarse con los niños, y  las fiestas.  Pasaron los tiempos, el empleo, las funciones de su profesión, el establecer comparaciones. Pasó todo lo vivido.

Sentada  se ve reflejada en la vidriera de un rojo intenso tanto como el color que arrastra, y en la acera de grandes baldosones, se mira los zapatos, y recuerda como gustaba de  los altos tacos, cómo sabía de compras vanas.

El gasto de hoy va a durar la semana o más, hace tiempo que no se apoya en el que dirá su familia.

Cierra la abertura de la gran bolsa, con delicadeza como se cierra un capítulo de un libro, saboreando el momento de sosiego, y con la carga de todos sus pensamientos, hará un equilibrio sereno, levantándose lentamente desde el reflejo de los cristales, porque comienza a chispear  sobre  Montevideo.

Trizar…

El cristal reflejó los labios, carnosos, abiertos, sedientos.

El fogonazo trizó el borde de la copa.

El beso..se rompió  en mil pedazos,  estrujando  pétalos,   fisurando sus colores.

Se mezcló la sangre, se hizo  vino fino, corrió feroz en el trago .

Y la risa apagándose se hizo llanto…

PD. Desde Montevideo Uruguay.Número de palabras 50. Enlace http://tarracoferma.blogspot.com.es/p/proximamente-relatos-breves.html.

La guiñada.

Crónicas a mi andar.

Fuí con mi máquina de fotos, mi pequeña y adorada Lumix. Panasonic ,  a  La Expo Prado 2012.

Como pretensiones a uno no le faltan, quería sacar unas fotos diferentes a las que se ven en el diario. Un gaucho joven o viejo, con sombreo y barbijo, cinto de monedas, facón grande , botas,  espuelas, pañuelo al cuello, y todos los implementos que hacen al folclore.

Creo que me equivoqué de mes. Debería de haber ido a la doma en marzo. Casi todos tenían celular, y algunos chateaban en su Notebook.

Empecé  fotografiando los galpones.

Lo mejor fué cuando tomé un camino lateral, y me encuentro con la peluquería para animales. Unos estaban siendo atendidos y otros esperaban turno. Faltaban los espejos nada más. Un animal inmenso colocada su cabeza entre dos hierros, sujeto con cuerdas, y un hombre jóven que lo estaba hermoseando. Hasta ahí todo normal. Es lo que uno espera de una Expo Ganadera. Cuando ya había un montón de pelo en el suelo, iba rápida la máquina eléctrica,  apareció de pronto un cameraman y una locutora, o notera.  El jóven peluquero siguió como si nada.

Me aparté…Se acomodaron donde se veía al animal y donde era mejor la visión por la luz.

Ahí casi sin ningún preámbulo, empezó a hablar la notera .

Decía… –  Lo estresado que estaba el animal, que lo habían sacado de la pradera, y lo habían llevado al portland. Que lo habían hecho viajar a prepo  en un camión, sin permitirles ninguna parada para estirar las piernas, junto  con una gorda desconocida, durante unas cuantas horas.

– Que lo habían desalojado de su entorno, para darle un lugar pequeño con vecinos. Lo habían separado  de su pareja, le hacían comer delante de la gente, ni que hablar del problema del baño. Lo bañaban y le  cortaban el pelo a la vista de todos, soportando que lo miraran y algunos se atrevieran a acariciarlo.

– Que le controlaban el peso como en una clínica moderna, para ver en éste caso que  mantuviera los kilos promocionados.

– Que era pública  su procedencia,  nombre de sus padres, de sus hijos, y cuantos tenía…Que todos se asombraban de sus méritos.., que decían que su semen lo había comprado hasta la  China…y algo más que todos sabían el nombre de la Cabaña donde se alojaba.

Creo que fué descacharrante…No sé si era como dicen por acá para el chorrete, pero sea como sea,  era la vida de cualquier señor…contada por él mismo, con la ayuda de un terapeuta.

Qué divorcio…!! Se separa de su esposa, no le permiten ver a sus hijos,  tiene que dejar la espaciosa vivienda que ocupa, con amplio jardín, para pasar a un condominio, de pocos metros, mal ventilado,  con vecinos insoportables, que se pasan mirando lo que come, le sacan a relucir toda la parentela, hijos y entenados, que su vida privada pasó a ser pública y llegó hasta la China,  y es más ni puede ir al baño tranquilo…

Después para darle un toque más técnico dijo que su precio rondaba en los quince mil dólares..

Fué algo único, porque siguieron caminando y le   preguntaron  a un joven cuidador que se encontraba al costado si estaba de acuerdo con lo manifestado, y con una estupenda cancha les dijo.

– Sacar de su entorno a un animal tiene sus riesgos, aquí los protegemos  para que eso no ocurra, lo que sucede, es que es otra la manera de hacerlo cuando, el animal de por sí trepa, desea salir y saltar, por eso  los tenemos atados la mayor parte del tiempo.

Su pelo, lo peinamos y aceitamos..cuidamos su genética, como todos los que nos dedicamos con amor a lo que hacemos….nosotros pertenecemos a los cuidadores de cabras..

Tras la sorpresa..Se acabarón las palabras

Y se fué la notera y el  cameraman…

No es por nada,  después de todo lo dicho más el precio, me acerqué al toro, para sacarle una foto a esa carucha tan…pero tan…interesante.

Ustedes no podrán creer, para mí que me hizo una guiñada…Bueno guiñadas de ese precio no se tiene todos los días..


Ante los pasos del extraño…

Foto de Stella. Prado

La reuníon fué señalada. Año, mes, día, hora. Lugar…elegir el lugar fué lo más difícil, no sabían los presentes donde sería acertado hacerlo. En un principio pensaron cerca del arroyo, ahí donde se unen las dos riberas, al costado del puente.

Pero vieron que el viento corría salvaje, silvaba  entre ellos, que las crecidas barrían los verdes, los desagues afeaban el entorno, y el sol en el verano con  despiado vigor, dejaba al descubierto las carencias.

Entonces donde ?

Buscaron un entorno de sombra, donde fueran más llevaderos los encuentros. En la penumbra de una senda, donde habitan las especies y los hombres.

Allí , como soldados uno tras otro, como camino de hormigas,  con una ley imposible de definir, los colocaron, juntos, muy juntos, formando fila.

Los más arraigaron, crecieron seguros, sus ramas palparon las de los vecinos, sus hojas inundaron el camino, sus frutos germinaron, y su perfume recorrió el espacio, porque era el de todos los perfumes, y sus raices se hicieron tejido.

Fué imposible entrar a la senda, tenía prohibido el paso, estacionarse, doblar, detenerse.

Y ahí uno sin querer, por ser más alto, más fuerte, más vigoroso, o más ruín en salvaje  ley de supervivencia, empujó,  ahogó al otro que quedó sin poder llegar, casi sin destino.

El hombre entró, taló, tronchó, dejó el espacio al mejor, y a los huecos una mano amiga los talló.

Se formó la  asamblea, con lugar, día, hora…Nadie faltó a ella. Podrás ver a los extraños  exponentes, en  tristeza, alegría, sufrimiento, fortaleza, honradez, mezquindad, amor, indiferencia, ambición, odio, pasión, avaricia  y  todos los sentimientos cuyos nombres quieras tallarles…

Ahí están las caras de todos, nuestras caras, la tuya, la mía , la de los que vendrán y las de los que se han ido.

Las cortezas hablan, sus sentimientos tienen caminos, forman mares interiores, donde late en su cobigo, el corazón en llamas,  tienen rostro, con sus ojos abiertos sin mirada,  sus bocas en gélido gesto, mudas ante el asombro,   algunas sujetan sus menguados cuerpos en las arterias  de la escasa  savia, pero todas respiran el aire,  de eucaliptus y magnolias, o el del agua estancada, revuelta, en podridos ductos.

Porque los sentimientos afloran,  ante los  pasos del extraño, y  fluyen  al sol o a la sombra,, te miran, te hablan, te escuchan  porque son tuyos , míos, de los otros, de nuestros amigos , de esos desconocidos…

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Foto de Stella. Prado.

Foto de Stella. Prado.

Nota.  Las fotos son , del Arroyo Miguelete, Jardín Botánico, Prado,y  Museo Blanes.

Quería decirles a todos los que entren a mi post, que no quería subirlo, porque encontré que las fotos no se encontraban al nivel justo. Toqué una tecla que no debía y ya está.

Con tranquila avidez…….

 (” ..sorbidos por las peripecias, el afán o la esperanza, el Prado vive con tranquila avidez todos los instantes del día y llega a poseerlos o depositarlos sobre sí.”

( ” De gardel, Onetti y algo más ” ) de Carlos Maggi.

El Prado.

Tengo un amor especial por mi ciudad, lo tuve siempre. Viviera donde la suerte o las posibilidades me indicaran, veía lo mejor del lugar. Admiré otros sitios a no dudarlo, siempre superiores, o más cerca del mar, o  del centro, o de altas  construcciones.

Hasta que un día se dió. Llegué a uno de los lugares más arbolados de mi ciudad, a un barrio con sombra propia, con flores al alcance de la mano, con jardines cuidados, con rejas centenarias, con muros, con torretas.

Me enamoré del lugar. Estaba en la edad de hacerlo, tenía diecisiete años, y el caballero tenía todo lo que la edad requería. Un pasado forjado a fuerza de leyenda, lugar de quintas, luego de segunda vivienda. Rico en arquitectura, dejando espacio,entre sus viviendas,  una de las cosas que más valoro.

El lugar para los otros y mi espacio. Ése que te da estando sola la sensación de estar acompañada.

Cerca de la naturaleza, y lejos de los lugares de abastecimiento. Nada impidió que mi amor creciera, a mayor obstáculo más olía a rosas, a eucaliptus, a madreselvas y a jazmines. A esas plantas que se veían en otros tiempos aquí eran realidad.

Eras y serás la corteza que me cobija, el corazón.

Caminé con apuro por sus calles, pero ahora el tiempo es mío, lo guardo en mi bolso, lo regalo si quiero, o lo atesoro para mirar, para detenerme en los detalles, para hacerlo silencio, voces o letras, por éso  nunca lo conocí tan bien como en  éstos últimos años.

Ahora es todo para mí. Como un amor posesivo, quiero el sol filtrado por sus  ramas, me agrada pisar senderos curvilíneos, ver sus blancas balustradas, sus amplias escaleras, sus estatuas que piden ayuda, sus faroles, sus rejas, sus increibles portones.

Soy parte de él. Con los años adquirió  una pátina que tiene la poesía de otros tiempos, con sus esculturadas puertas, sus canceles de vidrios grabados, sus buzones,  sus balcones y sus verjas. Después de una lluvia se  forman pequeños reservorios de agua entre sus muros, en la emarañada vegetación de sus arbustos, en sus calles adoquinadas, en sus altas persianas, en sus macetones de bronce..

Me asombran tus casas abandonadas, tan solas, tan desposeídas, y hablan tus muros, tus trancas, tus cerrojos, tus alambres torcidos, tus hiedras. Donde haya una fisura siempre habrá una semilla, una hoja, una historia. Yo llamo a esos lugares, donde habita el caracol, la araña, el grillo, la casa de los otros.

Túneles  de plátanos, semillas doradas en bellotas, plateados álamos esbeltos como mujeres jóvenes, violacios jacarandaes,  rojos ceibos, acacias torturadas por el viento, robles, anacahuitas, cipreses, magnolias, cedros, viejos olivares en las márgenes de tu arroyo, eres alto de palmera, y nido de pájaros.

Pide , dí el nombre de un árbol y te será dado.

Puentes anchos para carruajes inexistentes, castillos para estudiantes, mansiones para ancianos, iglesias góticas,  colegios para niños, museos. Toda tu arquitectura aúna los estilos los enlaza, y forma un lugar creado por el hombre y la vegetación,  donde existe la paz y el sosiego.

Muchos de tus lugares, fueron el núcleo de amores imposibles, que se hicieron poesía y drama, de historias violentas, de prejuicios infundados.

Tienes por momentos el roce de enaguas, gracia de sombrillas, secreto de abanico, seguridad de bastones, cadenas de relojes.

Supiste ser galera, bombín, capelina, canotier.  Quintas de donde se detuvo el tiempo en tus campanas, en tus caminos de piedra, en las iniciales de tus rejas. Sabor de linaje de otros tiempos.

Hoy te muestran a los turistas, como un museo al aire libre,  pasean por  tu Rosaleda, muestran  la placidez del Botánico,  la vida de la Rural,  las marquesinas del Hotel del Prado, las míticas Avdas 19 de Abril, Agraciada, Castro,  la Casa Presidencial, la capilla de Las Carmelitas, el castillo de Soneira.,  la Casa quinta de Aureliano Berro, exquisita residencia que supo ser embajada  por muchos años, y hablan de  José de Buschental, que fué un hombre que soñó y creó el Prado. Nacido en 1802 en la ciudad de Estrasburgo, trajo  maravillosos árboles  de otras partes del mundo y  plantó aquí, en éste Prado y con la ayuda  al Ingeniero paisajista Lasseaux,  le dió un toque europeo a sus parques e hizo un retiro encantado. Construyó lagos, artificiales, puentes de arquería, piscinas con juegos de agua, y todo lo que la imaginación pudiera concebir, para que su adorada Mariquita, viera el paraiso. Creo que nunca llegó a conocer el palacio que se le brindaba, La quinta del  Buen Retiro.

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Te vivo intimamente, te siento vital en tu  placidez, en tu fantasía,  estás ahí, me hablas, me cuentas, y  escucho abrazada al ensueño, con  los pasos de muchos,  que han caminado y aun lo hacen en la leyenda de tu túnel de sombra.

Fotos de Stella.

Les dejo una presentaciòn en Power Point con fotos del barrio.Haga  Clik…en .→……………. EL PRADO 

 

” Después de todo el secreto es mirar hacia arriba /Y ver cómo las nubes se disputan las hojas/ y ver cómo los nidos se disputan los pájaros. “

Mario Benedetti.

Un golpe de bocha

Usos y costumbres.

Una vivencia

 Experiencia que contribuye a formar la personalidad del sujeto.
El huevo tenía un color amarillento, que lo hacía parecer  real. Estaba confeccionado con hueso. Dedales de varias medidas, algunos con sus puntas perforadas, agujas , hilos mercerizados, tijeritas, elásticos de colores, lanas. Lugares de alfileres, y broches de presión. Entre ellos sobresalía una pieza de plata pequeña, de mango trabajado, con una pequeña vara terminada  en una bocha que se angostaba en la unión.. Nunca supe su nombre.Me comentaron que pertenecía a un equipo de costura
Un cajón no muy ancho pero sí profundo, ahí se guardaban las medias para zurcir, las bombachas para cambiar el elástico, los botones de repuesto . Había también un huevo de madera, que tenía tantos agujeritos, que muchas veces le ponía alfileres, hasta que parecía un erizo.Costurero de piezas chicas.
Lo que me fascinaba eran las medias.
Se intruducía el pesado  huevo dentro de la media , se hacía un pesquiza a lo Sherlock Holmes, hasta encontrar el maldito agujero,  se buscaba el color del hilo o de la lana  si no lo habías elegido previamente, y de derecha a izquieda de arriba a abajo, formando trama, apoyándose en el dedal, impulsando la aguja. La aguja siempre entrando por debajo, nunca cerca  del borde, porque sino el agujero te quedaba  de boca abierta.
El remate, el corte y después esa pieza de plata y a darle golpecitos  con la bocha a la media, sobre el huevo.  La trama quedaba casi del mismo espesor  del resto de la prenda.
Una media, otra, el par. Se juntaban las puntas se doblaban y se hacían nido con los extremos. Prontas y al canasto.
Viendo el despliegue de medias y colores, parecía ser una familia de ciempiés.
Lo que sucedía es que en esa época no se podía, no se debía, tirar nada. No se heredaban las medias, pero si el concepto, de usar la ropa hasta su último suspiro, el tuyo y lo que llevabas puesto.
Agradezco a mi abuela lo enseñado, sin palabras, en ese gesto de cabeza inclinada, de lentes, de manos rápidas, de silencios.
Siempre pienso en esa  pieza   sin nombre propio, y en darle una función actual; Dar golpecitos a los nudos para evitar la trabazón ,  para que tenga  la urdimbre la  misma contextura,   para que el grosor de las diferencias sean  menores,  para poder caminar libremente   sin mirar los talones..
Para que no se note el zurcido  mío y el de los otros…

Como la vida misma.

Usos y costumbres.


Crónica a mi andar.

Las casas separadas de la calle por los amplios jardines, las rejas y portones limitantes de la vista ajena, hicieron  que fuera la bandera del barrio la privacidad.

Foto de Stella.


La vegetación formada por variedades increíbles a un paso tuyo, y cerca de los comunes  plátanos, álamos, eucaliptus, jacarandá,  los aromas de las plantas trepadoras, los jazmines, madreselvas, rosas,  la dama de la noche. Especies olvidadas que luego se hicieron moda existían y existen aún, entre los faroles con opalinas, y las campanas que llamaban a sus dueños. Los vigilantes cipreses, los pinos, las raices de los árboles pidiendo paso, las hiedras.

Las casas, algunas mansiones olvidadas, otras cuidadas con el esmero de saberlas únicas, los nichos y sus vírgenes, las puertas altas, esculturadas, vidriadas, los buzones,  los chapones,  los  llamadores de bronce de mano, y formando una unidad de tiempo indefinido, casas modernas, amplios ventanales, vitreaux de colores, balcones de hierro  y los muros.

Me detengo en los muros. Cuentan historias olvidadas. La mezcla de ladrillo y piedra, el revoque descascarado, la  pintura que fué lavada en muchas tormentas, refugio de plantas , con flores o sin ellas, de caprichozas  tunas, soporte de raices, de  la invasiva  hiedra, de ventanas abiertas por las manos de vándalos,  sostén  de luces, de cables de hierro,soporte de farolas y de puertas, , pequeñas moradas de insectos, depósito de agua de pájaros, zócalos de piedra, apoyo de rejas, sustentáculo de idiologías.

Muros silenciosos, castigados, como vidas sufridas, de opulencias gastadas en pegotines, promoviendo futuros venturosos, inclinados, combados, soportando pesos indebidos como ancianos abatidos.

Terminados en rejas como lanzas, como picas,  con concertinas, con hilos eléctricos, con vidrios mezcados con portland. Muros…que separaban jardines,  con  torretas, portones anchos de forja calada, para grandes carruajes, muros delimitantes de la calle. Protegen y se creen   guardianes  de una pretendida seguridad.

Foto de Stella.


Ahora los muros son tuyos ya que me lees, son del joven que escribe, ensucia, o hace muñequitos amorfos, son del que anuncia un producto, del político y su campaña, del que embadurna con cualquier mezcla sus paredes, del dueño de la casa, del pintor de letras, del que apuntala con maderas su caída.

Se desgranan, se hacen arena con el viento, humedad a la sombra, polvo en primavera, reservorio de amores clandestinos a la noche, pizarrón de arcilla a la mañana.

Mi voz , es la voz de muchos que miran, es el asombro de la quietud de una ciudad, que no   auxilia,  porque  ellos  gritan sin sonido, nos miran con extrañeza mientras con cadencia de música de bocinas, de escape de autos, motos, camiones, omnibus, y de andares peregrinos, se agrieta se pierda o se transforma.

El último muro, como el último café, ése de la sobremesa, el de ésta conversación , ése sin guarida alguna, ni árbol de refugio,  tiene una perforación que escindió  las piedras grises y  rosadas de granito, pero no a semillado flor alguna porque tiene un clavo grande, de cabeza plana , entrado a fuerza de  taladro y golpeado a marrón,  sujeto por un cable grueso, que lo ahorca, lo avasalla, lo lastima, son  como esposas ese alambre de púas, retorcido en espinos, trenzado en vueltas, que  lo empuja, lo ahoga hacia una raíz inexistente, lo acorrala  en la  piedra, no le permiten salir, le indica sus límites.

Foto de Stella.

Los muros son , como la vida misma.

Un ventanal con vidrio biselado a cuarterones.

Crónicas a mi andar….

Con respecto al amor ya estaba todo dicho. Bastaba algo muy sencillo, o lo parecía.

Se iban a divorciar. Treinta y tantos  años de casados, una división  de bienes, cada uno por su lado, y a hacer o rehacer  una vida nueva, más libre, más auténtica, menos cínica.

Fué difícil repartir la casa donde vivían. La mitad de qué parte.?  La de arriba, la de los dormitorios, o la de abajo, la del estar, la cocina, o el lavadero.? El cesped, o los árboles,..la tierra o las semillas…

El garage con sus trastos, el bote o los remos,  el auto con sus cambios automáticos. Difícil, la del motor, o la de la carrocería.?

Al comienzo pelearon,”  –  ésto era  de casa de mis padres, –   ésto  lo compre con lo que ahorré con lo que me dabas, –  aquí está mi aguinaldo de 1990,  –  ésto me lo regalaste para la fecha de casados..” Tardaron desgastantes años, en el ésto y el aquello. Así fué el comienzo del fin.

Demasiados educados para hacer la guerra de los Roses. Querían dividir lo indivisible. Los años juntos, los besos dados, los hijos engendrados, las mirádas cómplices, las esperanzas, las enfermedades, las caricias, las arrugas,   los esfuerzos..

Quedaron agotados.

Desde  cómodos sillónes, en una espléndida estancia, uno mira al otro antes de la cena.

Lograron llegar a un acuerdo. El mejor secreto es el que no se dice, y  la audiencia en conciliación no la ganó nadie. El actor no fué, y la demanda quedó sin efecto.

Así que la casa estará pronta , para las fiestas familiares, para empezar el año.  Irán juntos a todos los cumpleaños que los inviten y festejarán a lo grande la fecha de su aniversario de casados.

Están completamente de acuerdo en algo, … que existe la parte humana, que no se puede dejar, aunque quieras, aunque te arrastre el cambio, lo desconocido, lo prohibido.

Si miras desde el hermosísimo jardín, con altos árboles y  flores perfumadas, alegoría del buen  pasar, verás un ventanal grande con vidrio biselado  a cuarterones, (divisiones más pequeñas que deforman la imágen),  una estufa prendida, símbolo del hogar, una mesa tendida, signo de la hospitalidad, y unos niños pequeños dando vuelta alrededor de dos personas mayores, muy chicos para ser sus hijos,  signo de la madurez o la resignación.

Calquier semejanza con la realidad, es pura ficción.

Los rezos de los otros..


Cuento Breve.

Cuando un amigo en común le avisó que Laura había fallecido esa mañana en el siquíatrico en el que estaba internada desde hacía treinta y cinco años, Javier pensó – Mejor, dejó de sufrir. Así se lo hizo saber a su colega. Quedaron en ir juntos al Cementerio del Buceo.

Desde ese momento, empezó él un retorno hacia el pasado, hacia el amor perdido. Ese amor formado en la pasión, la ilusión y la inconsciencia. El que se recuerda siempre. Los primeros contactos, los sabores, los olores, la piel de seda del cuello, los besos dados, los robados. Siempre se hurta  del otro algo. Ladrón de las miradas y  los silencios.

Tan poco tiempo la poseyó y sin embargo ella  fué como un cirio infinito, que iluminó tenuamente una parte de su ser. Él la veía en el hoy joven, hermosa.

Se despidió de su amigo y quedaron en ir al entierro al día siguiente.

Siguío caminando hasta su casa, la que construyó con Nilda. La que formó y cobijó su hogar. La que forjo a sus hijos. La que aún lo espera en su declinar. Sus sesenta y tres años, hicieron que dejara en un oculto rincón de la memoria, lo que ahora veía, las voces que sentía en la soledad de la estancia. Nadie más lo llamó Javi, como ella ! Nunca más creyó en dios y sintió una repugnancia indescriptible hacia todo ornamento. Fué a partir de esos momentos un hombre austero. Un hombre sin gárgolas.

Ésto es lo que Javier hoy ya tardiamente,  remembrera de esa etapa..





” – Sabés que impresión me causan  las catedrales ? Preguntó la hermosa Laura a su compañero de fin curso..y de viaje..Recostanto su cabeza en su hombro. La voz enronquecida,  salía de su cuerpo pequeño.

–  Impresión ?  Yo  se que ..estudiás  … La mezcla de estilos … La grandiosidad de su construcción..el entorno en que están..la cantidad de turistas que convocan..Esto lo decía imitando  la voz nasal de uno de los guías y al mismo tiempo  le respondía mientras la abrazaba.. No somos Arquitectos Laura, somos Economistas..no lo olvides..

–  Me tomás a broma ! Todo eso se amalgama, pero hablo de algo que no se vé..  lo siento..lo escucho..

Se separó de él y al decirlo era otra Laura.

– Ya sé, hoy estás extrañando, y te sentís extranjera..aquí en Viena..ayer en París…-  Estás deseando volver.? Mañana es día de Reyes..y los papas no están para el regalo en el zapatito..

– Veo..Javi que no me conocés..o si me conocés es muy poco..poquito..

– Poquito te parece tres meses ..Ya hizo tres meses que estamos juntos ? No ?

–  ” Siento..Javi, cuando entro sea cual sea el lugar en que estén las catedrales. Siento los rezos..!! ”

–  Los rezos ? Lo que sentís deben ser los murmullos de los turistas, los flash de las máquinas, los pasos..

– ”  Sentate aquí conmigo antes de que llegue el guía. No estoy para burlas. Si tu no me comprendés.. Sentate aquí.. Sabés que no soy creyente.  Por eso quiero contarte lo que más me llega.    Oigo aunque tu no creas en nada de lo que te digo, oigo a miles de personas, por miles de años, orando, los veo de pie, sentadas algunas, de rodillas otras  arrastrándose, mirando a lo alto, hacia las cúpulas, ahí donde se aunan la historia transformada en vitrales.  Son tantos los que impetran  que se forma una mixtura, de súplicas y promesas ,”  yo te doy..y a cambio..tú me das..”  Una especie de niebla se deposita, como si fuera pátina, en los santos, la vírgenes y los cristos.”

Javí, se sentía desconcertado,  el frío cortante  que envolvía en ese momento los alrededores de San Esteban y las palabras de Laura  lo inquietaban y lo dejaban aterido de incertidumbre.  Hacía muchos años, él lo sabía por comentarios de una amiga en común, Laura había tenido una crisis de depresión, que derivaron en  su internación  por un tiempo en una clínica especializada.

Desde el tiempo que se conocían, ella era siempre la más alegre y dinámica del grupo de viaje  de graduación. Habían terminado sus carreras..Un futuro prometedor los aguardaba. Y ahora ésto !

Se estaba metiendo en un laberinto. Se estaban perdiendo en una ciudad extraña.

Javi le dijo mientras la abrazaba, –  ”  Laura  hay pátinas del tiempo transcurrido, de la gente que entra, del aire que se respira, de las velas encendidas, de la calle..Hay pátinas, muchas clases de pátinas, pero de rezos..no te entiendo  “..

– ”  Viste que no entré a ninguna Catedral más…No entro,  por los rezos que escucho..me da miedo.. tengo miedo..mucho miedo..tantos. ruegos  y tan pocos cumplidos..tantos llamados al cielo…y tan lejos ,  los cirios quemados, el inciencio,  todos los santos  mirando con los ojos fijos, sus ricos ropajes, el oro, la mirra, la salvación divina.”

– ”  Veo…Javi y oigo el roce de los dedos sobre las cuentas de los rosarios.  No puedo mirar más iglesias..no quiero saber de sus siglos…cuando empezaron ..y cuando terminaron.. Sus almas Javi..se quedaron colgadas  formando con  sus tramas   grandes gobelinos.. .. Están todos detenidos en el tiempo..”    ”  La gárgolas Javi, son los voceros, los que llaman a rezar a los que pasean por la calle..” Todo es gris, y sale  de las enmohecidas piedras.”

– No esperamos al guía..ahora le decimos al grupo..que no seguimos..  Laura…vamos a llamar a tu casa, a decirle que pronto estamos de vuelta…y que les prometo..

– Promesas no,  por favor…

– Vamos Laura , estamos los dos muy cansados, ya es hora de ir a  casa, todo esto es tan sobrenatural.

-..No te dás cuenta.. que estamos sin querer viajando  con  una influencia divina y guiados por una señal milagrosa, agregaba la abrumada Laura

– Me  comprendés.. Me querés..?  Todo lo decía con desasosiego ,  desde sus ojos , desde el restregar de sus ansiosas y frías manos.

Una llovizna helada los empezó a acompañar, los paraguas se abrieron, y mientras ellos corrían a guarecerse se oían las palabras.

– ”  Te amo, y te acompaño.  Quiero ser tus oídos Laura. .Y sólo  escucharás  mis  palabras…y no sentirás miedo….   Te amo Laura  … Es mi pasión por tí, lo que te sustentará  siempre.. ”

Y Javi le acariciaba el pelo, la llevaba de la cintura, le cerraba el abrigo, la ponía en la ruta,”..No temas, yo estoy a tu lado.., yo  soy tuyo.. soy tu  senda…”

Sus palabras se fueron junto con los besos, donde se guardan los recuerdos, donde se sienten los rezos de los que impetran al cielo.

Allí  estan junto a la pequeña y frágil Laura con un rezagado  acto de contricción de Javier.-



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