Mira hacia arriba

 

 

Muchas veces siento vértigo, y no sé si es el espacio que limita el vivir el que me indica.

.” Toma el pasamano, o el pestillo de la casa ajena, o toca timbres que se abrirán muchas puertas, o espera sin hablar, que ya te van a escuchar.

Capta el momento aunque los ángulos no sean perfectos, aunque seas uno y tu regocijo el que lo divisa

Construye algo y ve la obra del nidal crecer, aunque no conozcas al arquitecto que la dibujó, o al ingeniero que la calculó, o al constructor que la creó y seas simplemente el que la soñó..”

Mira hacia arriba, hacia ése cielo infinito, hacia los laberintos de la mente, a los ovillos de los sentimientos, siente tu latir tan olvidado

Dale más valor a lo intangible! ”

 

 

Las amarras

 

Admiro las mareas bajas, las anclas oxidadas, las velas henchidas, la bravura del insolente viento, los palangres, las redes, los plomos, y siempre la malla atada a las relingas.

Hoy veo las amarras de los días idos! Por éso enmascaro, con diferentes anzuelos y carnadas lo que escribo, desde el latido de esta soledad en calma.

 

 

 Punta del Este. Maldonado. Fotos de Stella.

 

 

 

Equívoco

Se tumba el marco, saltan pedazos de pastina, se descubren pequeños clavos, se hace palanca con el filo de la tijera, y quedan a la vista las marcas de óxido en el cartón.

La mano lleva al recorte del contorno de una figura. Foto grupal de vibrantes colores. Tres hombres y dos mujeres, sonriendo, teniendo como fondo un jardín con una Santa Rita en flor.

Queda de pié, solo con su traje a rayas, su camisa y corbata, sus manos ocultas, una en el bolsillo y la otra apoyada tras la madera del banco.

Despiadada mutilación, de piernas y brazos, y cuando se llega al torso, tan cerca del cuello, que cae la cabeza al suelo. No hay canasto que la reciba.

Se busca…se busca…y no se encuentra la cabeza. Tiene que aparecer, no puede ir muy lejos ” una cabeza ” piensa Aline…

Con el resto del cuerpo, y la mano sudada hace un collage, y lo descarta.

Nuevamente se coloca la foto en el marco, pegada al vidrio falta el paspartú, y queda en un leve y amarillento cartón, ese contorno indefinido, de algo que fue, y no se sabe bien qué.

Se busca por años. Falta la recompensa.

“Cuanto tiempo puede vivir una cabeza sin su cuerpo? ”

El sol y el tiempo degradan los colores; el ausente tiene un interior amarronado, y el resto del grupo, ha perdido el color, y quedan como flotando las sonrisas.

Hoy se hace sitio. Aline, lo requiere sin pedirlo.

Lugar, para las flores, para los curiosos vecinos, y para los familiares. Poco sitio para las lágrimas…

…. Tuvo una vida plena….vivió tan bien….tantos años…

Se corre un pesado y hermoso sillón Sheratón, y como un milagro aparece la cabeza, perfecta brillante….Salió de su guarida de pata, de su cobertura de bronce.

Y esta foto, de donde salió?  ….Parece recortada. la degollaron…La tía debe saber quien es.

Se la entregan en la mano, se la acerca a los ojos, demora, la acaricia.  Vuelve el pasado intacto, satinado con el cuello cortado, apreciándose el comienzo de la camisa, y el nudo de una inexistente corbata. Habla casi susurrando… ” Es Aldo…una persona…se detiene en su definición, hay una niebla en su palma, es difícil describir una impresión tan fuerte.

Se amaron mucho…”dice como saldo final.

Llora la anciana, y las jóvenes, sin saber que hacer, teniendo la idea de un tributo de amor,  colocan la cabeza sonriente entre las flores que cubre el cajón.

Las tijeras guardadas hace años en el costurero, sienten el acto con intenso temblor.

 

Foto de Stella.

 

 

Tu día.

Con temblor de pájaro sin nido, con los ojos entreabiertos y hundidos, a mano alzada dibujaba el aire..

La fría noche compartida; sabedora única, dió calor de fiebre, presasagiando la ausencia.

Una petición, un nombre.  Desesperación de un ahogo infinito, donde nada es factible, ni el adiós.

Trozadas, permisibles, sin límites, deambulan las remembranzas, buscando cobijo.

 

!8 de Julio 2015….

“¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro? “J. Borges

Sabes tiempo

 

 

Sabes mi adicto tiempo, ante tu apremio te he dejado deambular, en el parque, entre los añosos arboles, para no sentirme ligada a convencionalismos.

Sabes tiempo; todo lo relativizas.

Pero cobras tributo.

Cuando efectúe el balance, tendré a mi favor, con interés al mejor postor, todo lo perdido por tu falta, todo lo ganado en tu ausencia.

Me reprochas.. No eras mi rector, mi esencia, mi amado, mi señor, mi calzatura?

Creo tiempo que al extraviarte, sin temor alguno, logramos la mirada cierta, la ausencia sin señuelo, el amante retorno sin recriminaciones, sin ligaduras.

 

Foto de Stella  Serie Blanco y Negro. Alambrada. Torsión y fusión.

 

La casa ajena

Casas abandonadas XII.

Foto de Stella.

 

El silencio es denso, secuestró la casa.

Los pasos hacen que se conmuevan las paredes. Guiñan las persianas ante el anuncio del sol.

Resaltan como libélulas, se amontonan, y viajan suspendidas, las partículas de polvo, buscando agua. Ellas los miran con sus ojos compuestos.

Los colores muestran los espacios claros de lo que fue, junto a los persistentes clavos oxidados, mientras las ménsulas lloran, sin protección alguna.

Los pestillos, añoran las manos que los acariciaron, y sueñan con el placer de un apretón, un roce.

Mármol, sin brillo, zócalo, escalón, y como si no bastara tanta tersura, un copón, deja crecer el tiempo, en el viejo espárrago.

Entrar, en la reserva, es al mismo tiempo, entrar en los otros. Los que la soñaron, la habitaron, la amaron, y comprender a los que la lloraron..

Saben el  precio, ubicación, y sitio en el mercado. En éste caso su código de tiempo..Un largo metraje.

“Es la casa de la viuda de la que le hable, en el mail,” dice quedamente la oferente, al interesado.

Y toda la morada en mudo coro  pregunta, ante la invasión de los extraños.

No es tuya la casa Saulo? ” ” Donde estás? ”

” Estoy aquí, por allá..más lejos..canta por las quebraduras.”

Se encuentra entre todas las sombras, subsiste, asimila…Nada le es foráneo, misterioso, no se puede asir, es su territorio.

 

 

 

 

 

 

El carrito de pantasote

 

Tiene olor fuerte, el agrietado pantasote, con color indefinido en la gama del negro, gris, verde esperanza.

Lo que hace desviar las miradas, en pequeños relámpagos de lucidez, es el chirriar de sus grandes ruedas, casi carentes de protectoras llantas.

Alto el manubrio, abierta la capota.

Se bambolea, con el vértigo de la frágil anciana. Sostiene, casi es parte de sus brazos, la oxidada manija y con  un reflejo alocado, cuelgan como si fuera una ganchera, pequeños y coloridos chirimbolos.

Carente de niño, llenó el hueco existente con bolsas plásticas de interior desconocido.

A modo de rebozo gritan los diarios la violencia diaria.

No ves al niño verdad…es invisible, como la abuela que vestida con andrajos, lo arrastra y canta..

 

Foto de Stella

 

Respaldando sombras

.

Bajo el sol de enero, despiadado acompañante, que hace a las sombras verse como cayado del peregrino; caminaba lentamente con tal cuidado que parecía que estrujaba sus pensamientos.

Bajo su sombrero de lona asomaban intrépidas las cejas y pestañas, de ojos cansinos de mirar siempre lo mismo

Aline lo oteó como a los antiguos negativos, mirando bordes para saber cual era el derecho o el revés.

Cuesta divisar a conciencia, lo que tanto se amó y tanto se despreció.

Román…necesitas algo, …te puedo ayudar.?

El oído se pierde o se gana, en las palabras, con conocimiento hasta de las pausas.

El percibe y se endereza, y se enzarzan pensamientos e imágenes, seda, y arpillera, con colores quemantes, y cítricos sabores.

Ya has dicho todo…Gracias.

Retoma el camino y espera a la sombra para cruzar la calle

 

Foto de Stella

El surco de su espalda.

En el día Internacional de la poesía las palabras del escritor. poeta, y médico mexicano. Ruben García…e inspirándome en ellas, vocablos míos..  El surco de su espalda. Mis manos viven en el río de tu espalda, y veo en tus … Sigue leyendo

Se filtraba

 

..Se filtraba.

El bronce del Primus relucía, dorado intenso, la alcuza de aluminio  trasformada en recipiente para el alcohol azul, la caja de los fósforos Victoria, la jarra de loza verde, el filtro de tela grueso y mango de hierro, el tarro del café El Chaná, la caldera de aluminio Mariposa y el tiempo para el ceremonial.

Las primeras cucharadas de café esperaban ansiosas en el cono de felpa, la llegada del agua, y airosas se hichaban al contacto. Luego de unos instantes el agua tibia lo bañaba y dando respuesta a esa fruición, las burbujas subían hacia el borde y algunas audaces se escurrian en tobogán sobre la loza.

 

Lentamente, en un ritual se llenaba la jarra y todos los lugares compartían un olor exquisito, infaltable porque se filtraba, ése olor a hogar, a infancia sin apuro.

Al mantel blanco de hilo; las vainillas lo aprisionaban, haciendo lazadas, y en pequeños cuadraditos, formando filtiré.

Hermoso desflecado, descansando en la bandeja los pachorrientos y dulces pancitos,  mientras la pinza esperaba a la presa.

Las pequeñas tacitas esperaban juiciosas adosadas a las servilletas de tela bordada,  porque era grande el gozo…..Cuando se filtraba..

 

Foto de Stella.

Quietud

El domingo,

se despereza, hace ejercicios de estiramiento, camina o corre sin lugar fijo.

La soledad da vueltas sin encontrar refugio.

Suena una campana, es un repiquetear grabado, la legitimidad pierde espacio, y el rumor de cirios, su vigencia.

El sol se aquieta en las torres, y culmina brillante en los vitrales.

Mi yo se siente, incomprendido, sin vigor, y entonces le explica al desamparo,  esperando la respuesta….

El recogimiento, tiene tintes de clausura, donde se marchitan hasta las hiedras más perennes. es que la mudez  duele más que la ausencia.

 

Sin adiós

 

Feliz aniversario en WordPress.com!
Te registraste en WordPress.com hace 8 años.
Gracias por volar con nosotros. Sigue con tu buena tarea en el blog

 

Si las casas hablan por sus poseedores, los barrios atestiguan desde sus calles los gustos y costumbres de varias generaciones.

Casaquinta del Dr.Luis Bottaro y Juana Saráchaga Lago

Barrio Prado.


Te conocí, cuando eras casaquinta, cuando te llamabas igual que tu dueño.

Arrogante por la ida del poseedor, dejaste morir el nombre ante el avance del loteo.

Dividida en treinta y ocho partes, fuiste del viejo corazón, el latido esperanzador de la juventud, la audacia, y el eterno deseo de crecer.

Acunaste sueños, formastes nidos, con risas de niños, y travesuras adolescentes.

Fuiste y eres refugio de gustos con presupuestos disímiles, pero siempre te hermanaron los jardines, las fragancias, los árboles enhiestos,  y ése entrar y salir por la misma avenida, por el túnel vegetal que te tutela.

El tiempo desgastó, y troceó muchos sueños; partieron casi todos los que te vieron nacer, y llegaron ojos diferentes, miradas cómplices, comienzos fastuosos, finales con adioses.

Me marcharé perfumada con tu fragancia de rosas y jazmines, enamorada de tus jardines, tus miradores abiertos, de las balustradas de los viejos balcones, de tus verjas de rejería del divino Hefesto , mientras  las aldabas oxidadas de las viejas campanas, musitan tu  soledad compartida con el tiempo detenido…

Quiero que sepas mi secreto.

Siempre estaré, dando vueltas por éste cielo, sosteniéndolo en todas las estaciones, y como prenda del no olvido, dejo el duramen a la vista, con los anillos, estrechos o amplios, como las etapas vividas.

Sitio amigo :Guárdame la confidencia, te lo ruego.

 

Foto de Stella.

 

 

 

 

Hermosa Navidad

Para toda esa hermosa trama lograda entre todos los amigos, desde mi sitio, les deseo una feliz y hermosa navidad,  compartida con los seres que aman.

Gracias por vuestra compañía, por las estrellas, los comentarios, los me gusta, los ánimos en tiempos difíciles, siempre he encontrado en vuestras letras el conocimiento, la belleza, la alegría, el color, la forma,  y en muchos casos, la sabiduría para seguir luchando

Pronto podré estar bien, con todos ustedes, y tengan mi abrazo afectuoso, largo sentido, mis queridos incondicionales…

Foto de Stella,

Esteban

 

Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, en secreto, entre la sombra y el alma. Pablo Neruda.

 

 

La última letra, la ene de Esteban, se estruja al segundo llamado. Es casi un grito, y en ese giro que dan los desencuentros, llevada por el aire, esa terminación, da de bruces contra las hojas del otoño, cae y se trasforma en la nada.

Lara camina a ese lugar donde habita y medita

.”  Sintió, o dejó que el llamado se perdiera entre la vegetación existente, como si fuera inoportuno el requisito.”

Tiene en su bolso el espía luminoso, con música. No hay mensaje, y la pobreza se apodera de su andar.

La soledad es solo de ella, no la exhibe, no es la joya en la vidriera, ni el logro de las desavenencias.

Abre y cierra la puerta, coloca la alarma, y todo el sitio tiene su perfume, la esencia de saberse la dueña del espacio.

Permanece en el constante círculo de sus pensamientos, se agita, Da por terminada la relación  y sin embargo cree que el amor tiene un tiempo de reposo hasta la verdadera decantación..

No  puede permitir que se adhiera al desamparo que la aterra, el deseo de sus  brazos fuertes, cerrados en círculo sobre su pecho, y sentirse postrada ante la fragilidad existente.

– Vuelvo y te acabo matando.

Piensa que es nula la amenaza, estira la mano, acaricia la idea, y la rechaza.

En ese decir, dejar y no hacer, permite que por la rendija de la madera de una antigua puerta, entre el filo de un arma blanca y la gruesa cuerda de cáñamo, y ante la desnudez de ambos,  se acoden las hojas de su otoño, dejando su nuda propiedad  al descubierto.

.

Foto de Stella

 

Un relato de ficción, ante el horror, de un nuevo femicidio y posterior suicidio..

 

Liquidamos.

Foto de Stella.

Al no poder escribir y leer por un tiempo, debido a un  problema inesperado; decidí liquidar algo del stock de mi pequeño sitio.

Pueden bajar de las baldas lo que les apetezca.

Hay mercadería con averías evidentes, las hay casi de descarte, como talle único. Puede que alguna les resulte colorida, perfumada, o mejor dicho a la medida de vuestro tiempo.

Suele ocurrir que la tentación de poder comprar dos al precio de una, los lleve a leer aunque sea el título.

La casa lo agradece; piensa que para el mes de diciembre, pueda estar nuevamente acompañándolos.

Dejo las palabras de un grande de la literatura uruguaya;  al que lamentablemente lo escuché y leí siempre y nunca pude conocer…o no me atreví.

 


Porqué se escribe.

” Se escribe como se hace el amor, sin fines ajenos a la escritura; para tener la felicidad de escribir y ser.

La vida es breve y el oficio no admite bajos intereses, ni bajas pasiones, ni lucro trepante; ” es ” en sí mismo.

Se escribe con todo ¿ para qué ? Para nada.

Para engendrar; como sucede cuando se hace el amor, que es un acto que se premia a sí mismo.”

“Carlos Maggi. ( El tiempo de Fernán Silva Valdés )

 

Dilema

– Así no puedes seguir.  Yo que tú iba y le pedía una definición. Sí o no.

Ella calla, sabe que todos tienen razón, pero el dilema es de su posesión.

Se viste, se arregla, se mira, se sabe hermosa…Alcanza casi los treinta y después.

Entra en ese edificio, donde el granito negro soporta los grandes ventanales, que reflejan el eterno transitar, de esa marea humana. El brillo y el sol la enceguece.

Se siente fuerte y enerme al mismo tiempo.

Y si le dice que no..No.. a dejar a su familia y a sus hijos, a poner en riesgo su posición, a esa aventura vacacional, de sexo esplendoroso, de llovizna dorada.

Se detiene, guarda en el bolsillo de su blanca chaqueta, el no negro, el imposible, el difícil. Cierra la lengueta y lo aprisiona con su mano.

Entra con ese desconocido grupo al ascensor de los pisos impares, pero solamente está atenta a no permitir la fuga del prisionero.

La recepcionista la detiene.

Tiene que decir el nombre y apellido, y lo que levantaría la barrera, sería

– Tiene usted hora asignada?

– Su resplandeciente rostro dice – No..

En ese momento siente un movimiento en su chaqueta, dejó su mano en movimiento, y el cautivo se esfumó.

Vuelve al recorrido, vuelan sus ensueños, se rompen los abrazos, se esfuman los susurros, se aquietan sus manos.

No puede esperar día hora, estrechando días.

Legó un dilema, lo demás está saldado.

Foto de Stella

 

A las diez y cuarto..

 

 

 

Las empleadas que hacían los turno en la caseta del parque, veían siempre entrar a las diez y cuarto, a un señor vestido formalmente, con un portafolio, que se internaba en el parque con un cigarrillo prendido por la senda derecha. Una hora después aproximadamente, lo veían retirarse. Parecía un hombre que quería hacer algo de ejercicio antes de comenzar a trabajar.

Una mujer siempre entraba vestida con un equipo deportivo, el pelo recogido en una colita, y su andar era el de alguien que quiere mantenerse esbelta, trotando en el parque.  Siempre tomaba el lado izquierdo de la senda.

Eran figuras conocidas de los vigilantes, tanto que el hombre siempre  saludaba con un fuerte

– Buenos días y la mujer dejaba su bicicleta, estacionada con cadena y candado, y saludaba agitando la mano.

Los árboles linderos eran los que verdaderamente sabían del secreto. Hay situaciones que parecen ser casualidades, y son actos programados, pensados, estudiados.

Fue una mañana fría de julio, cuando  el hombre como siempre tomó su camino, y se perdió en la bruma su sobretodo oscuro y su bufanda. Al poco rato salió, y se dirigió a la caseta, previa mirada hacia donde se colocaban las bicicletas.

– No vieron por casualidad entrar a una mujer…y el  hombre se detuvo y se quedó mirando, interrogando.

– Hoy entraron varias señoras con el profesor de gimnasia..y..

– No la señora que viene en la bicicleta roja, la que la estaciona aquí…

– Lo que sucede, es que hoy fuimos hasta la Dirección y no estuvimos todo el tiempo acá.

– El hombre dio las gracias, y volvió a entrar al parque por el lado derecho.

Las empleadas se miraron, y comenzaron a cuchichear entre ellas, y se sonreían con picardía..

Fue cuando vieron a un hombre mayor, que se dirigió a la caseta, y  sin que mediara nada más que sus palabras les preguntó.

– Vieron a una mujer rubia con el pelo recogido, que viste un equipo deportivo? Y muchas veces viene en bicicleta?

La mayor de las empleadas, por la rendija de la ventanilla le expresó.

– No señor, no hemos visto a nadie así hoy, y como usted puede ver, no hay ninguna bicicleta.

– La han visto otras veces verdad ?

– Señor aquí en el parque entran muchas personas como la que usted describe, la mayoría se recoge el pelo.

– El hombre con evidente fastidio, preguntó nuevamente.

– Y a un hombre con traje y portafolio lo han visto ?

Y casi al mismo tiempo, las dos dijeron .

– Hombres con portafolios vemos muchos…-  Pasan por la vereda,  pero no entran al parque..por aquí está la casa de Gobierno..el Pre Universitario..

– Lo sé manifestó, manga de inútiles.

Una de las empleadas, con toda saña le preguntó.

– Pasa algo, tiene algún problema..Busca usted a su hija ?

Fue lo suficiente para que el hombre se alejara y vieron su auto partir por donde transitan los señores de sobretodo y portafolio.

Cuando reapareció el señor del buenos días, que ahora tenía la mirada más perdida que habitualmente.

Le dijeron.

– Mejor salga por la otra entrada porque….

– Porqué…preguntó el desorientado hombre.

– Anda un señor furioso, buscando a su hija, parece que es una rubia que se recoge el  pelo, y algunas veces viene en una bicicleta roja, y… .

El hombre más confundido que nunca expresó

– Gracias,…. pero igual voy a salir por la entrada principal, porque… y ahí quedó la explicación para pena de las curiosas y entrometidas vigilantes.

Lo vieron alejarse por última vez por el camino, franqueado por las palmeras Pindó y parecía una sombra que se alejaba, en la bruma de julio..

Las empleadas, los jardineros, las personas que hacen habitualmente gimnasia, los que corren,   todos los que sienten la soledad apretada que los rodea y conversan con las plantas, no vieron más a una rubia espectacular, ni a un señor con portafolio, ni a un alterado  hombre mayor que buscaba algo perdido

 

Lástima.  Los extrañan, las magnolias, las avenidas de cipreses, los olmos, las palmeras, los bancos, el puente de piedra, el cañaveral, los peces de colores, los pájaros, las chicharras, y diría más  todos los amantes que han mentido y se citan bajo algún árbol protector, a acariciarse, en esos eternos, dulces abrazos, dependiendo de la hora, sin importar las lloviznas del otoño, el frío del invierno, con cielos grises o azulados, según  la estación, bajo la mirada atenta del ángel protector.

 

 

 

 

Fotos de Stella.

Recuerdos del Jardín Botánico.

Vuelvo otro día

Foto de Stella

Haciendo la cola en el pequeño super del barrio, escuchó a un señor que le comentaba al cajero…

– No te imaginás lo que me alegro haber salido de aquel barrio muerto…Nada de nada…Hasta el gordo Saulo, que aguanta todo el desamparo de la zona, por la quiniela y el cinco de oro, dice que se va el año entrante.

Un barrio de puro silencio, sin locomoción, sin donde pagar las cuentas, sin almacén, sin farmacia….o tenés un auto…bueno si tenés un auto no vivís ahí..

– Y la limpieza y la seguridad como es?

– Limpio está, porque ya quedan pocos para ensuciarlo, es como te digo, la jubilación de las casas y de los habitantes..Un habitat de pásulas, más o menos seguro.

Leo, sintió la conversación, y todo lo que su encierro necesitaba….Un barrio así! Superando su timidez se acercó decidido al señor que le conversaba al cajero-dueño del super y le preguntó.

– Perdoná, pero sentí tus referencias del barrio, me podrías decir cual es y si sabés si hay alguna casa para vender..

– Pero mira que es muy chaucha la calle; yo alquilaba una casa linda, y la dejé por un apartamento chico aquí…Me gusta el movimiento, el apretón en las veredas, los bocinazos, y como todavía hago changas.. Aquí hay rebusque.

Viendo la cara de Leo, le apuntó el nombre en un papel que sacó de la caja, y agregó

– Casa para vender conozco una, pero no se cuanto pide. La casa está relativamente descuidada. Creo que la quiere vender porque le queda grande para él y la hermana. No tienen teléfono.Ésta tiene puerta de madera, buzón, zaguán y cancel…Te imaginás para que sirve un zaguán hoy en día! Muchas son casa tipo chorizo!

El cajero y él se reían, de lo dicho o de la cara de Leo.

Pagó rápido y se fue a su departamento, no estaba julio, frío y amagando llovizna, para andar bobeando en la calle y con paquetes.

Soñó con la casa, camino de una pieza a otra, pasando por el patio central, hasta escuchó el ladrido de un cuzco imaginario, que le hacía compañía.

Al día siguiente, se vistió correctamente, con su mejor traje, pero como seguía lloviendo, se puso un sombrero, y su pilot. Se miró al espejo, y se vio como un hombre desgastado, pálido  y triste, pero al pensar en la casa de sus sueños, sonrió.

Cuando llegó a la cuadra, los desnudos árboles dejaban divisar, casas adosadas, iguales, de pulcra medianía, de soledad y de silencio. Tanto reposo, lo emocionó.

La puerta de madera estaba abierta, mostraba sin pudor sus tallas y su inexistente buzón, que con la boca abierta lo llamaba, pero lo que lo enamoró apenas lo divisó eran los dos escalones de mármol blanco, que daban paso al zaguán con zócalos  de azulejos…La cancel con dibujos de agapantos al ácido,  estaba profanada por visillos tirantes de un amarillento voile.

Cerró el paraguas, vió como todo él formaba un charco, buscó el timbre, y encontró una pequeña cadena que colgaba del orificio.

Recordó su infancia, cuando con Pelusa se colgaban de las cadenas de las campanas, en el viejo barrio de la quintas.

Se animó, y tiró, una, dos veces,  y vió abrirse la puerta de cancel,  y una vieja furiosa con potente voz le gritó.

– Valiente el servicio de ustedes, si mi hermano pudiera ver lo que contrató, y los años que pagó, por ésta informalidad.

Leo, bajó los escalones, asustado de que alguien profanara el silencio, cuando al mirar hacia atrás, divisó la furgoneta negra y alargada, que hace que la espera sea eterna para unos y se acorte para otros.

Atinó, a decir apoyado en su paraguas..

– Lo siento, no quise molestarla, vuelvo otro día…

Desde la vereda sintió…

– De qué otro día habla!

 

 

  • Casa chorizo.La mayoría de las casas chorizo se edificaron en la primera mitad del siglo 20. Los constructores fueron inmigrantes italianos. Todas las casas chorizo son una sucesión de piezas sobre una medianera con un patio a lo largo de la otra medianera paralela. Cada pieza tiene una puerta ventana que da al patio. Entre las piezas y el patio hay una galería. Común en Argentina, Uruguay y sur de Brasil.

 

¡Ya tenemos editorial para publicar “El mundo en tus manos”!

metáfora de un grito

Originalmente posteado en:

http://scripto.es/ya-tenemos-editorial-para-publicar-el-mundo-en-tus-manos/

book-2589044_1920

Gracias a la colaboración de todos, el libro “El mundo en tus manos”, pronto será una realidad. Gracias a todos los que habéis mandado vuestros textos, que han sido muchos y de gran calidad. Han sido 132 los textos recibidos. Los que no van a ser publicados es por un motivo técnico, pese a su calidad incuestionable (nosotros no somos críticos literarios), no se ceñían a la temática del libro.

Son cien textos escritos por sesenta y cinco personas, de 12 nacionalidades y tres continentes. A todos se les ha enviado un correo confirmando su participación y solicitando su autorización para ser publicado. La mayoría ya han contestado, pero falta alguna por recibir. Incluimos la lista de textos y autores al final de esta entrada,  por favor comprobad si habéis recibido nuestro correo, en caso contrario escribid a: redaccion@scripto.es

Todos estos textos han surgido, de los corazones…

Ver la entrada original 753 palabras más