La llamada del Jacarandá

Te brindo mi ventana, abierta de par en par, para que la luz del cielo infinito te bañe en bien para los demás, te inspire, con el azul violáceo, sobre los tejados y llamando sin restricción alguna encuentres al Jacarandá en flor.

Mira y reflexiona sobre el posesivo Clavel del Aire, como hace el cambiante, en ese tuyo y mío, sobre el árbol sin protesta.

En ese darse sin resistir, en el abrazo universal, en el cual enlazo con trenza de tiento finito, los deseos, los tuyos y los míos, de los que se fueron y volverán..

Todos están aquí tan cerca que los presiento, sin palabras sin augurios..

“Amigo, ven; mira qué tarde.

Siente el alma universal; que la pereza
abandone tu espíritu indolente .. . .
Sé como el cielo tú: medita y reza.”

Luis.G.Urbina

Fotos de Stella

Un canasto con grafiones

Cuando conocí a Rita..dice, mientras escarba en la memoria..

Se detiene, respira profundamente, mira y sonríe, al jóven que está delante.

La luz tamizada por la persiana, hace óvalos en el piso, Tomasa juega, salta, ronronea en gris y blanco.

Comienza a enderezarse, su silueta se estira en el sillón, y ahora su cabello blanco luce más en su poquedad.

Conoces los grafiones pregunta ?

Abuelo, nunca los probé, creo que mamá me dijo, que a tí te gustaban mucho..son parecidos a las guindas…creo que ahora no hay.

La guinda es su prima, es la cereza silvestre de carozo negro, la de la flor en ramo.. ..Mi abuelo tenía en la quinta del Manga, plantados varios árboles de grafiones..

Se detiene, ahora la memoria lo posee, y vuelve al comienzo.

Cuando conocí a Rita, aprendí a oler, palpar, a saborear los frutos rojos, agridulce..Porque Rita era…. abre las manos en un arco grande,..era como un canasto de grafiones.

Baja las manos, y lo ilusorio crea forma y lo deposita sobre sus piernas.

Lentamente, comienza su festín. Los tiene a su alcance, los acaricia, los saborea, los mastica, y separa su carozo, y con un gesto repetitivo los va tirando al suelo, mientras Tomasina busca, entre la luz y la sombra lo inexistente.

Rita fue antes o después de la abuela? le pregunta

No responde, sigue degustando.

La soledad lo está llevando a esos matices ácidos y amargos que tanto le caracterizan.

Rita fue siempre la fruta carnosa, que pende del árbol, no tiene tiene cerco.

El jóven lo mira, lo abraza, lo comprende, evita las preguntas inútiles, que desnudan tiempos.

Le acaricia las manos, y pausadamente desteje la trama .

..

El niño que hubiésemos querido ser

Yo pensé que quien llamaba era un objeto interno necesitado, o uno externo necesitado y destruido, que llama a la persona para que le ayude. Pensé que “quien llama” era el súper-yo o el objeto dañado mismo (…), pero quien llama es el niño que hemos sido. El niño que hubiésemos querido ser.

Marie Langer, psiquiatra vienesa

 

La llovizna finita impedía a la niña ser la Primavera. 

La quería azul, amarillo, rosa, blanco, verde. Igual a sus mágicos lápices de colores. 

La quería deleitable como el chupetín de su hermano más pequeño, pero lo que ansiaba la encía, era el mordisco goloso, en el agua dulce de la sandía

Ya van a llegar le decían; pero los tiempos de rodillas amoratadas, no sabe de mas apremio que el momento mágico del arco iris, en las pompas de jabón.

Y se enoja, llora, y combate contra la lluvia, contra el jardín, donde es suyo el jazmín blanco y pegajoso.

Muchos años después, cuando los árboles se miden por la proyección de su sombra, y los colores se ahuyentan, llevándose la h aspirada, se coteja la vista, junto con el sabor y se elude el gozo de la dentellada…

Aún le queda el aroma, por descifrar

Eladia Blázquez

  Eladia Blázquez   Letrista, poeta, pianista, compositora y cantante (24 febrero 1931 – 31 agosto 2005) Lugar de nacimiento (Buenos Aires) Argentina     No Permanecer y transcurrir. No es perdurar, no es existir. Ni honrar la vida. Hay tantas maneras … Sigue leyendo

Sin Linde

Donde se une la arena con la espuma,  las conchillas hacen pisos negros y azulados, y  las rocas dejan la rompiente con música..

Ahí donde el sol hace sombras chinescas y el calor deja la piel brillosa y los ojos transparentes.

Donde sin linde, el amor tiene colores y poesía, y el foque como vela mayor puede ser la  guía en la ensenada.

Ahí te espero sin término.    Anhelaremos  juntos..

Foto de Stella.

Andar a tientas…


Andar a tientas, perder el rumbo y seguir la ruta.

Impostor tiempo, que no te detienes, y hallas en las pequeñas esencias de las cosas, los dichos, las equivocaciones.

Recuerdas momentos fútiles, esos sin sentido y se pierden en los pliegues de la memoria lo fundamentales.

Cuantas emociones acumuladas, sin solución, mal planteadas.

Como los restos grafiteados de una senda.

Fotos de Stella. Serie Grafitis.

Sin palabras

 

Aunque la mente viaja rápido y se engulla las distancias;  logran subsistir la ausencias sin palabras, sin mensajes, sin prohibiciones, y hacen la vuelta , sigilosamente al  paraíso, sin revancha.

 

Foto de Stella.

 

 

El amor Julio Cortazar

 

 

Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Julio Cortazar

Foto de Stella. Serie Grafiti

Días de llovizna

A la mortecina luz del aislamiento, sin romper el cerco; la espera se alarga en llovizna.

Se transforman los jardines, se reducen en llamados de voz las rejas,  y se describen en palabras confusas y bellas, los pasos dados.

Se hace brillo engañoso, el túnel vegetal de viejos plátanos, que supo anidar amores de agua nieve.

 

Foto de Stella. Avda. 19 de Abril. Serie,tormenta, lluvia, neblina,

Dias de bruma

Lo que se graba duele, en ausencia de la piel amada, se fractura por falta de adhesivo, pierde intensidad, se afina, se hace seda, deja solamente al que ve ese mirar sin divisar.

En la espera silenciosa de la casa muda;  escribo lo que las palabras dictan, lo que los sueños indican.

Me pierdo, me recreo, y vuelvo siempre al nido, como una gloria, como un castigo.

 

Foto de Stella. Serie lluvia, bruma.

 

El sumidero

Casas abandonadas  XIV.

 

Eres el sumidero, de madera noble, tallada de olvido.

Grita tu desdentada boca con avidez por las cartas, por mensajes dados y no recibidos.

Te veo tan hermosa vecina de la puerta ajena!

No tienes, mascarilla, ni barbijo, ni careta..Te descubres al llamado, no existe la aprensión a la soledad, al abandono involuntario que transporta al hastío.

Llama a la puerta edad, eres el remitente, no temas, no contagia el susurro del viento al pasar por su fisura, escucha las palabras, la voz, el sonido.

Foto de Stella. Serie puertas, ventanas y balcones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida lenta.

Densa, monótona, repetitiva hasta el hartazgo. Desinfección, prevención, alcohol, enfermedad, lucha, aislamiento, cuarentena, muerte.

Pesa lo vivido y agilmente nos transformamos en  números.

Plúmbeos los informes, estadísticas sanitarias y económicas, música de antaño, fotos acartonadas, rígidas prevenciones…

Se difuminan los colores, las aromas, olvidas las voces, desconoces el uso de la tuya, trastocas las palabras, estás varado en tu propio recinto.

la vida se baña en gel, te acuna el pasado, te sientes niño, desprotegido. Acatas sin necesidad, o con ella viajas a conocer a la Cátedra de Infectología

A quien obedeces? Al que se fue, al que te mira, al que augura sin conocimiento, al optimista con base sólida. Todo se vuelve restringido.

El miedo tiene sed de aire; pero todos los que pueden tapan la sonrisa, cambian el llamado, bajo el barbijo.

Queda el remanente de lenta vida, con basamento en un  acontecimiento que no se da, con presente que necesita tutoría.

Tenemos más, más de lo mismo hasta su propia coagulación.

Foto de Stella

 

A la distancia sugerida

 

Sin mirar a los paseantes;  a la distancia sugerida, los días pierden los nombres y se encadenan a la rutina.

Dejas de pensar, en los horarios, pero igual sigues en el eslabón obligatorio, sin pausa alguna.

Qué necesitas?

Una mascarilla, o más agua, más jabón, o más espuma!

Y acurrucada en un lugar de mi estrujada alma, la voz me indica compañía.

 

Foto de Stella

 

 

El yo pequeño

” No puedo más con la razón al hombro,

quiero inventar el mar de cada día ” J.Amado

 

Se alió con el viento y por los intersticios que dejaba la puerta, se apoderó de toda la estancia.

Fue suyo el recinto, sin pago alguno.

Compinche del desvío de la mente arcaica.

El yo pequeño del hombre anciano, fue compañero de interminables aventuras, de los  caminos sinuosos que por temor no se transitó, en su momento..

Hoy sin límites, son suyos todos los viajes, a todas las ciudades, los pueblos, los barrios, las casas, las veredas.

Sin restricción alguna lo presenta ante cualquier audiencia.

 

Hasta que la muerte los separe.

Foto de Stella

la ineludible igualitaria

 

 

Ya viví mucho..lo siento en el cansancio mental que me desborda, que es más mental que físico.
En pensar continuamente en lo que me rodea y en el sufrimiento de todos los demás,  lo que escucho, lo real, lo imaginado, lo que vendrá, la incertidumbre constante.
Solo pasado, casi sin presente, lejano el futuro.
Estoy aislada, sé de soledades anteriores, y al mismo tiempo me siento cuidada, protegida.
Soy una privilegiada  .

Pienso en esta maravillosa mujer Violeta Parra, que escribió para todos nosotros, para este momento de dudas, de angustias, de adhesión incondicional  y negros egoismos…
Este poema lo elevo para ti, para el, para nosotros, para todos..para la ineludible igualitaria.

 

 

 

Gracias a La Vida
Violeta Parra

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día, grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montanas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto

Foto de Stella.

Baños de infancia.

 

 

Se abastece con vanas ilusiones, lo que queda del dormido ego hasta que:

La suave vocecilla preguntó tocando el brazo…” porque´sos tan blandita ” y el acompañante dos años mayor, no esperó respuesta alguna diciendo ” yo le ví las manos ”

Puedes responder después del mini retrato?

Pasa …siguen las nubes espesas, ya no es tan diáfano, el cielo, aun se ve hermoso el contorno…

La misma suavidad, diferente tiempo, la pregunta más elaborada

” Conociste a Artigas? ”

A una pregunta que sobrepasa la historia patria, respuesta técnica..

” A Artigas no, a José Pedro Varela . sí ”

La respuesta, corta, contundente, aterradora.

” Así, que bien ”

Después de éstos baños de espuma, caí blandamente de mi viaje sobre la nube. Dejé de ser rubia, pasé a ser gris, a ser blanca.

Ahora ante una pequeña que dentro de unos días alcanza los tres años. me veo nuevamente en el espejo del visitante..

” porqué tenes, así y me señala el codo, mirándose el de ella.”

” Arrugado ” pregunto.

Me dice que sí con la cabeza.

Ante tal precisión de mirar el detalle, la pregunta genial quedó sin respuesta.

Cuando te ves, de la misma manera que te ven ellos, comprendes que no hay nada tan certero, como los baños de infancia…

 

José Gervacio Artigas. El padre de la Patria.

(Montevideo, 1764 – Ibiray, cerca de Asunción, Paraguay, 1850) Político y militar uruguayo. … Fue miembro fundador del cuerpo de «Blandengues», milicia armada que tenía encomendada la defensa de Montevideo y de la cual fue segundo jefe.

José Pedro Varela.  19 de marzo de 1845 . 24 de octubre de 1879.
 La Reforma vareliana es la obra de reforma de la educación primaria realizada por José Pedro Varela en 1876 en Uruguay que estableció que esta fuera gratuita, obligatoria y laica

 

 

Lara.

Lara prepara el bastidor, las agujas, el dedal, y para dar color a los hilos, disfumina las sombras.

Estira la tela, gira la pequeña mariposa; marca aproximadamente, con papel de calco la escena

Incumplió a la cita, el perfume del hueco en la almohada, el silbido anunciando la llegada y el viento que se filtraba por la puerta, subía las escaleras y cantaba en las ventanas.

Nada se sustituye por dificultoso que sea, por eso borda ausencias con hilo de seda, en tensada tela de resistente cáñamo.

Hermoso el trabajo finalizado, y sin querer ser más, cierra los ojos y alza la obra.

Foto de Stella. Reflejo en el lago. Jardín Botánico.

 

 

Qué macana,Che!

La voz timbrada, salta, penetra en los oídos niños, sin reprimenda.

La pelota satinada en blanco, rojo y verde, veloz, pica la vereda, cruza la calle.

Estira los pequeños brazos, ausentes de su redondez, y las lágrimas huérfanas de reproches, quedan en la imagen de su rostro.

Cruza  el padre tras los colores, y cuando casi llega a la otra acera, se engancha en un fallido rescate, y cae inerte.

En que momento vuelan al cielo, como le dicen,  cuarenta y cinco años plenos de vitalidad, y cual es la pregunta sin respuesta de cinco pequeños sueños frustrados de niñez.

Hoy es nochebuena, la tía Chichí,y su marido, las hermanas de Dolly, el tío Lolo, el que siempre toma de más, la abuela Etelvina, junto a Dolly , Elías y Gabriel en plena adolescencia, ven como la ensalada rusa, corre sobre la camisa del tío Lolo.

y el niño aquel cuarenta años después.

¡Qué macana,Ché! dice con voz clara y timbrada el esposo de Chichí.

Trata el tío de limpiar la mancha, se expande le desastre, en verde, y rojo sobre el blanco.

La voz penetra, en los oídos del que fuera niño, y ve en la redondez del vientre manchado, lo que perdió hace tanto tiempo, y las palabras le llegan como antes, sin reproche, porque nunca se sabe exactamente, el valor de lo ido.

Muchas veces queda en el interior,  como un chapón de puerta, con inútil cadena. y candado,

La que oyó y comprendió todo, fue la abuela, que a fuerza de sonreir ante cualquier contingencia, le ha quedado marcada una mueca en la cara de labios pintados.


“Perdóname las pérdidas;  fui yo la que te la regalé.”

Todos miran la camisa del tío lolo, sonríen, y brindan con él….

 

Foto de Stella.

La mudanza

 

“Uno vuelve siempre
A los viejos sitios en que amó la vida “

Armando Tejada

 

Calor de cansino andar.

Persiste la indecisa llovizna, no se decide a ser tormenta.

Reluce con brillo el viejo barrio. Más rojos los geranios, mas amarillas las acacias, y tiemblan bendecidas las hortensias.

El sol empuja a las obesas nubes, y ante el llamado el viento prestamente limpia la casa que habitamos.

Cielo azul, y el esplendor, hacen que las gotas bailen suspendidas de la reja, en destellos azules, cada tanto.

Me despido de la casa; ya lo hice muchas veces sin hacerlo….

De cada rincón, de cada mueble, de cada espacio de luz o sombra, dejando   la añoranza, que no es olvido, ni avaricia de objetos, ni pérdida o ganancia de los mismos.

Sus paredes me hablan en silencio, las entiendo en su mutismo, ellas comprenden mis sonrisas sin labios.

 

Ya nos vamos tiempo, ya pasó la siembra, la cosecha, nos queda eso intangible que llevamos dentro…

No necesito nada, nada más que eso.

 

Hoy hace diez años que inicié el Blog que ha sido para mí…

Amigo de mis días, respaldo de mi silla, cabezal de mi cama, telar de las letras tuyas. acompañando las mías.

Gracias a todos por su tiempo.

 

 

 

Gallineta

 

 

” Nuestra verdad la solemos amoldar a nuestros intereses.”F. Joya  Moral y Deseo

 

Conocido como el gallineta, por su manera de andar, un paso, un empellón, un giro de cabeza y su manía de cantar tempranera.

Vendía el cinco de oro, entre las mesas de los cafés de la zona, hasta que un día se le dio.

Destino, horóscopo, casualidad, suerte. No fueron suyos los números ganadores, fue la dueña del puesto de pescado.

Se le presentó cobro mediante, como el relleno de la torta. Puso a su disposición, los anegadizos  pajonales, la caña, la tanza, la boya, el anzuelo, las babosillas.

Él se creía la Banca, dominando por su trabajo, el escarceo, el comienzo, el ritual del apareamiento. 

Ella era redondita, golosa, y supersticiosa. Pasó a ser la revelación de la cancha.

Adquirió lo rojo como lema, se llenó de pulseras contra la envidia, se subió a los imposibles stiletos, y pensaba mientras se bamboleaba y cimbraba, que la miraban, ya que era tema central.

Oro y plata, sin nacar de escamas, sin perfume a yodo a mar.

Ahora aplana la rambla, su sombrero panamá, y se rellenaron más sus partes vestida de turista.

Él no perdió ese giro de cabeza, ni su levantar de cola cada tanto, eso sí, mejoró el teclado del pico, la voz sale más clara, sin tanto insuflar.

Ay..ay..Lo que hace el azar!

 

 

Foto de Stella.