A las diez y cuarto..

 

 

 

Las empleadas que hacían los turno en la caseta del parque, veían siempre entrar a las diez y cuarto, a un señor vestido formalmente, con un portafolio, que se internaba en el parque con un cigarrillo prendido por la senda derecha. Una hora después aproximadamente, lo veían retirarse. Parecía un hombre que quería hacer algo de ejercicio antes de comenzar a trabajar.

Una mujer siempre entraba vestida con un equipo deportivo, el pelo recogido en una colita, y su andar era el de alguien que quiere mantenerse esbelta, trotando en el parque.  Siempre tomaba el lado izquierdo de la senda.

Eran figuras conocidas de los vigilantes, tanto que el hombre siempre  saludaba con un fuerte

– Buenos días y la mujer dejaba su bicicleta, estacionada con cadena y candado, y saludaba agitando la mano.

Los árboles linderos eran los que verdaderamente sabían del secreto. Hay situaciones que parecen ser casualidades, y son actos programados, pensados, estudiados.

Fue una mañana fría de julio, cuando  el hombre como siempre tomó su camino, y se perdió en la bruma su sobretodo oscuro y su bufanda. Al poco rato salió, y se dirigió a la caseta, previa mirada hacia donde se colocaban las bicicletas.

– No vieron por casualidad entrar a una mujer…y el  hombre se detuvo y se quedó mirando, interrogando.

– Hoy entraron varias señoras con el profesor de gimnasia..y..

– No la señora que viene en la bicicleta roja, la que la estaciona aquí…

– Lo que sucede, es que hoy fuimos hasta la Dirección y no estuvimos todo el tiempo acá.

– El hombre dio las gracias, y volvió a entrar al parque por el lado derecho.

Las empleadas se miraron, y comenzaron a cuchichear entre ellas, y se sonreían con picardía..

Fue cuando vieron a un hombre mayor, que se dirigió a la caseta, y  sin que mediara nada más que sus palabras les preguntó.

– Vieron a una mujer rubia con el pelo recogido, que viste un equipo deportivo? Y muchas veces viene en bicicleta?

La mayor de las empleadas, por la rendija de la ventanilla le expresó.

– No señor, no hemos visto a nadie así hoy, y como usted puede ver, no hay ninguna bicicleta.

– La han visto otras veces verdad ?

– Señor aquí en el parque entran muchas personas como la que usted describe, la mayoría se recoge el pelo.

– El hombre con evidente fastidio, preguntó nuevamente.

– Y a un hombre con traje y portafolio lo han visto ?

Y casi al mismo tiempo, las dos dijeron .

– Hombres con portafolios vemos muchos…-  Pasan por la vereda,  pero no entran al parque..por aquí está la casa de Gobierno..el Pre Universitario..

– Lo sé manifestó, manga de inútiles.

Una de las empleadas, con toda saña le preguntó.

– Pasa algo, tiene algún problema..Busca usted a su hija ?

Fue lo suficiente para que el hombre se alejara y vieron su auto partir por donde transitan los señores de sobretodo y portafolio.

Cuando reapareció el señor del buenos días, que ahora tenía la mirada más perdida que habitualmente.

Le dijeron.

– Mejor salga por la otra entrada porque….

– Porqué…preguntó el desorientado hombre.

– Anda un señor furioso, buscando a su hija, parece que es una rubia que se recoge el  pelo, y algunas veces viene en una bicicleta roja, y… .

El hombre más confundido que nunca expresó

– Gracias,…. pero igual voy a salir por la entrada principal, porque… y ahí quedó la explicación para pena de las curiosas y entrometidas vigilantes.

Lo vieron alejarse por última vez por el camino, franqueado por las palmeras Pindó y parecía una sombra que se alejaba, en la bruma de julio..

Las empleadas, los jardineros, las personas que hacen habitualmente gimnasia, los que corren,   todos los que sienten la soledad apretada que los rodea y conversan con las plantas, no vieron más a una rubia espectacular, ni a un señor con portafolio, ni a un alterado  hombre mayor que buscaba algo perdido

 

Lástima.  Los extrañan, las magnolias, las avenidas de cipreses, los olmos, las palmeras, los bancos, el puente de piedra, el cañaveral, los peces de colores, los pájaros, las chicharras, y diría más  todos los amantes que han mentido y se citan bajo algún árbol protector, a acariciarse, en esos eternos, dulces abrazos, dependiendo de la hora, sin importar las lloviznas del otoño, el frío del invierno, con cielos grises o azulados, según  la estación, bajo la mirada atenta del ángel protector.

 

 

 

 

Fotos de Stella.

Recuerdos del Jardín Botánico.

Vuelvo otro día

Foto de Stella

Haciendo la cola en el pequeño super del barrio, escuchó a un señor que le comentaba al cajero…

– No te imaginás lo que me alegro haber salido de aquel barrio muerto…Nada de nada…Hasta el gordo Saulo, que aguanta todo el desamparo de la zona, por la quiniela y el cinco de oro, dice que se va el año entrante.

Un barrio de puro silencio, sin locomoción, sin donde pagar las cuentas, sin almacén, sin farmacia….o tenés un auto…bueno si tenés un auto no vivís ahí..

– Y la limpieza y la seguridad como es?

– Limpio está, porque ya quedan pocos para ensuciarlo, es como te digo, la jubilación de las casas y de los habitantes..Un habitat de pásulas, más o menos seguro.

Leo, sintió la conversación, y todo lo que su encierro necesitaba….Un barrio así! Superando su timidez se acercó decidido al señor que le conversaba al cajero-dueño del super y le preguntó.

– Perdoná, pero sentí tus referencias del barrio, me podrías decir cual es y si sabés si hay alguna casa para vender..

– Pero mira que es muy chaucha la calle; yo alquilaba una casa linda, y la dejé por un apartamento chico aquí…Me gusta el movimiento, el apretón en las veredas, los bocinazos, y como todavía hago changas.. Aquí hay rebusque.

Viendo la cara de Leo, le apuntó el nombre en un papel que sacó de la caja, y agregó

– Casa para vender conozco una, pero no se cuanto pide. La casa está relativamente descuidada. Creo que la quiere vender porque le queda grande para él y la hermana. No tienen teléfono.Ésta tiene puerta de madera, buzón, zaguán y cancel…Te imaginás para que sirve un zaguán hoy en día! Muchas son casa tipo chorizo!

El cajero y él se reían, de lo dicho o de la cara de Leo.

Pagó rápido y se fue a su departamento, no estaba julio, frío y amagando llovizna, para andar bobeando en la calle y con paquetes.

Soñó con la casa, camino de una pieza a otra, pasando por el patio central, hasta escuchó el ladrido de un cuzco imaginario, que le hacía compañía.

Al día siguiente, se vistió correctamente, con su mejor traje, pero como seguía lloviendo, se puso un sombrero, y su pilot. Se miró al espejo, y se vio como un hombre desgastado, pálido  y triste, pero al pensar en la casa de sus sueños, sonrió.

Cuando llegó a la cuadra, los desnudos árboles dejaban divisar, casas adosadas, iguales, de pulcra medianía, de soledad y de silencio. Tanto reposo, lo emocionó.

La puerta de madera estaba abierta, mostraba sin pudor sus tallas y su inexistente buzón, que con la boca abierta lo llamaba, pero lo que lo enamoró apenas lo divisó eran los dos escalones de mármol blanco, que daban paso al zaguán con zócalos  de azulejos…La cancel con dibujos de agapantos al ácido,  estaba profanada por visillos tirantes de un amarillento voile.

Cerró el paraguas, vió como todo él formaba un charco, buscó el timbre, y encontró una pequeña cadena que colgaba del orificio.

Recordó su infancia, cuando con Pelusa se colgaban de las cadenas de las campanas, en el viejo barrio de la quintas.

Se animó, y tiró, una, dos veces,  y vió abrirse la puerta de cancel,  y una vieja furiosa con potente voz le gritó.

– Valiente el servicio de ustedes, si mi hermano pudiera ver lo que contrató, y los años que pagó, por ésta informalidad.

Leo, bajó los escalones, asustado de que alguien profanara el silencio, cuando al mirar hacia atrás, divisó la furgoneta negra y alargada, que hace que la espera sea eterna para unos y se acorte para otros.

Atinó, a decir apoyado en su paraguas..

– Lo siento, no quise molestarla, vuelvo otro día…

Desde la vereda sintió…

– De qué otro día habla!

 

 

  • Casa chorizo.La mayoría de las casas chorizo se edificaron en la primera mitad del siglo 20. Los constructores fueron inmigrantes italianos. Todas las casas chorizo son una sucesión de piezas sobre una medianera con un patio a lo largo de la otra medianera paralela. Cada pieza tiene una puerta ventana que da al patio. Entre las piezas y el patio hay una galería. Común en Argentina, Uruguay y sur de Brasil.

 

¡Ya tenemos editorial para publicar “El mundo en tus manos”!

metáfora de un grito

Originalmente posteado en:

http://scripto.es/ya-tenemos-editorial-para-publicar-el-mundo-en-tus-manos/

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Gracias a la colaboración de todos, el libro “El mundo en tus manos”, pronto será una realidad. Gracias a todos los que habéis mandado vuestros textos, que han sido muchos y de gran calidad. Han sido 132 los textos recibidos. Los que no van a ser publicados es por un motivo técnico, pese a su calidad incuestionable (nosotros no somos críticos literarios), no se ceñían a la temática del libro.

Son cien textos escritos por sesenta y cinco personas, de 12 nacionalidades y tres continentes. A todos se les ha enviado un correo confirmando su participación y solicitando su autorización para ser publicado. La mayoría ya han contestado, pero falta alguna por recibir. Incluimos la lista de textos y autores al final de esta entrada,  por favor comprobad si habéis recibido nuestro correo, en caso contrario escribid a: redaccion@scripto.es

Todos estos textos han surgido, de los corazones…

Ver la entrada original 753 palabras más

Penacho como Cardenal..

Crónicas a mi andar con mojiganga.

El pueblo un pequeño mundo. Las casas chatas, grises, iguales. La plaza, la capilla, el juzgado, el almacén de ramos generales, la botica, la escuela, el bar, y poca cosa más de importancia en varias cuadras a la redonda.

Fue así por muchos años, hasta que llegó don Justo.  Compró un local vacío, de una antigua mercería.  Colocó un  peine luminoso entre la puerta y la vidriera. Los sillones giratorios tapizados en un pantasote oscuro de tres patas cromadas con rueditas;  todo eso dió que hablar  más que un partido de futbol local, que un ascenso a primera.

Las mujeres del pueblo no se animaban a entrar en ése lujo de tanto espejo y palangana. La primera fue la osada Perla, la del famoso colgante, la bámbola, la del “mama  mía” de los hombres.

Entró a tallar fuerte la peluquería.

Gregarias, fueron haciéndose adictas al agua tibia en regadera, al shampú, al masaje suave con la crema, al rulero, al estiramiento del cabello, y a la música del SODRE , saliendo de la radio de capilla.

Lo que despertó la ira del machismo fue la tinta. Tenía unas ayundantes especiales en las revistas.

Todas querían tener cara de tapa, de estilo, de artista.

 

Se reunió con el alcalde, la comisión de la escuela, unas pocas viejas beatas, muchos hombres  y  presentaron una demanda en el juzgado.

El motivo fue que todas las mujeres terminaron rubias por decir poco. Todo lo prohibido, lo íntimo, hasta lo obsoleto. Digamos hasta las cejas.

Los niños lloraban porque desconocían a sus madres, los alumnos a sus maestras, los hombres a sus mujeres, y el cura a las pecadoras.

Para agarrarse la cabeza.!

Resulta que el Juez, que por suerte era soltero, no encontró lazo de donde asirse, y dijo busquen otra excusa; esa no vale.

Hasta que don Justo ya agrandado vió a Perico, y decidió cambiarlo…Perico tenía el pelo pincho, parado desde la mitad de la cabeza. Era bueno como pajarito jaulero, aunque no cantaba, éso decían los chusmeríos del pueblo.

Tijera, navaja va, y una maquinita, que chupaba el pelo…y luego la tinta que estaba probando. Dejó a Perico de pelo negro a rojo..rojo.. pero no pudo con el penacho. Le dió para un lado y para el otro, y cuanto más peine, más alto se iba. Parecía merengue aquello.

Éso fue lo mejor, porque Perico tenía un color oscurito de piel, y quedó igualito a un Cardenal. Y cosa de mandinga, empezó a cantar, en la plaza..

A las mujeres les encantó como quedó, decían – Que había sacado al músico que tenía adentro !

– Donde está el cardenal ?

Todas querían su bendición, lo tocaban como santo de altar…porque como en el poema ” en vez de correr sangre, corría sol por sus venas ”

 

Una manifestación, que llevaba como abanderado al cura, que levantaba la mano santificando al pueblo contra tanto pecado, llegó al juzgado.

Justo, cambió a las mujeres del pueblo, tanto que hizo una pequeña revolución, sin armas, sin pasquines, sin diarios, una revolución analfabeta, como hay tantas, sin letras, llevando la tinta por delante..

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

Chusmerío. Gergas y modismos de Argentina y Uruguay.

 Descripción.

Coloquial. Ambiente en el que hay intrigas y habladurías.

Cardenal. Descripción: Cabeza, copete y garganta, rojo. Dorso gris. Cola y alas, negro. Sólo el macho luce el llamativo plumaje característico de la especie. El color es un factor fundamental: cuanto más brillante es, mayores son las posibilidades de aparearse. Las hembras presentan un atractivo tono entre castaño y gris.

Residente todo el año en el Uruguay, en donde nidifica. No migra.

 


					

Un hombre callado

Calló desde niño. Acostumbrado a obedecer, la mayoría de las veces recibía las reprimendas que tendrían que tener otro destinatario, su hermano mayor.

Calló de jóven, y lo que no decía lo volcaba en una imaginación desbordante y una mente de inigualable lucidez.

Eligió el amor,  asumiendo los riesgos, y enmudeció ante situaciones previsibles. A sabiendas, a conciencia, sin límites.

La madurez de él con sus luces propias, encandiló a muchos. La benevolencia en el trato, la humildad de sus acciones, lo llevaron a la cima.

La vejez lo sacó lentamente de su sitio. El hombre callado deambulaba, balbuceando incoherencias por los rincones. Le quitó su andar gallardo, le regaló el vértigo, la ofuscación, y las palabras incorrectas.

La casa se convulsionó, se movieron los cimientos donde estaba construida. Nadie creía lo que veía, pero era así. Corría veloz la desorientación, sin culpa.

Cristina se acercaba a ése anciano y con amor le hablaba.

– Papá soy tu hija Cris, tu reina.

– No eres mi hija, repetía el anciano.

Prendía las luces para que la pudierá ver tal cual era y con angustia le replicaba

– Papá mírame por favor, tengo tus mismos ojos claros, soy tu sol, tu pequeña, tu amor.

Muchas veces las lágrimas quedaron retenidas, imposibilitadas de escapar.

-Ya vendrá la lucidez, y me va a reconocer. Pero cada vez veía más menguado su retorno

Ella se acercaba, y el padre repetía lo mismo, un estribillo grabado en la mente, algo muy hondo.

– No eres mi hija, estás liberada.

Tantas veces la liberó, la desgarró, la desató, la desprendía de su lado en cintas invisibles, en caricias dadas, que cuando la muerte llegó, ya eran dos los agotados corazones, el que se marchaba y el que quedó convencido de la verdad de las palabras.

Ahora,  es Cris la que calla…

Foto de Stella

Foto de Stella

Cultores del pirateo.‏

” Si la cultura que motiva a Snowden se pudiera poner en un cóctel, éste contendría una buena dósis de defensa de la privacidad y los derechos individuales, unas cuantas cucharadas de derecho a la libertad de información y un … Sigue leyendo

La calle

 

Calle  levantada con ilusiones vanas de avenida, donde los árboles se hicieron dueños de las veredas, y estallan cada tanto, asomando sus raíces viajeras.

Comienzo de adoquines, de un tranvía ido, sobre rieles de fantasía, por donde corre  el agua de la lluvia, cantando con alegría.

Ahí abandonada a su suerte, una ventana muestra las curvaturas de molduras inexistentes, y en ese espacio donde habita la nada, crecen los yuyos, como pidiendo paso al tiempo ido.

El portón de hierro dueño de las paredes, sostiene un orificio, de un pestillo extraído.

Sobre el óxido toma el sol  la dueña del  glamour licuado, con su vestimenta a rayas y sus ojos compuestos.

Por esa calle despoblada camina el vecino Antonio, y a tres pasos reales y tardíos va su mujer desde hace cincuenta años.

– Antonio, no te apures que no puedo seguirte.

Le responde el bastón, que mastica su goma entre las juntas de los adoquines.

Un niño pequeño pica la pelota contra el muro de su casa, y la música del bam,bam, hace que bailen desgranándose los revoques.

Dando saltos, esquivando pozos,  dos autos llegan al cruce, asombrándose del encuentro.

Nada pasa, y todo sucede. Son muchos los ojos cansados, que miran desde de las ventanas, gastando el tiempo..

El cielo se encapotó, la humedad hace brillar las aldabas, los chapones, y los timbres de las puertas.

Se prenden las luces, se refugian los gatos.

Llovizna….La Anacahuita observa desde su copa redonda, y su follaje colgante, liviano,  como ….

Se ceban los mates, y se hace ronda.   Desde las cocinas sale el olor a trotas fritas…

Calle con color gris pardo, con olor a jubilación, a abuelo cuida nietos, a único dueño,                                    a viudez…

 

  • Anacahuita (Schinus molle): la indígena más popular en Uruguay. Falsa Pimienta.
  • Fotos de Stella.

 

 

 

 

 

 

 

La línea.

Cintas que abarcan el torso   
 y en trémulo cruce, se abrazan en trenza.
 
 
 Foto de Stella
 
Foto de Stella.
 

Dar…sin esperar nada..

La sonrisa en la angostura de la imagen, dice en andar pausado, del amor en la piedra tosca o en la orilla de la arena blanda .

Así como en el ayer,  fue  brasa, hoy en la ceniza llama, por la línea  que cruza  en la nuca, se enreda en la cintura, y  llega hermosa y pagana, hasta el vientre mismo, donde grita y clama.

Quién te va a comprar!

 

 

Domingo.

Como mantel, un hule con guindas cubre el tablón y los caballetes. Se amontonan las revistas , los comics dicen y hacen imposibles con Bat Man, los Hola nos saludan desde lejanas tierras, cortan los moldes los Burda, los discos de pastas esperan a las púas, y los libros cansados de tanto trajinar, se acomodaron en el cordón de la vereda.

En un costado unas plantas  perfuman el olor reinante, mientras el Pájaro Loco las picotea. Suspiran los libros de poesías, y desde una revista, sale al exterior una hermosa mujer mirando la lejanía, El Para Tí, ha dejado la galantería a Mundo Uruguayo. Selecciones no sabiendo más historias para contar, le pasó la posta a Hágalo Usted mismo …mientras desde un lejano tocadiscos canta Uno, Julio Sosa.

 

Humedad y soles agrietaron sus tapas, libros de feria, pérdida de páginas.

Un matrimonio ojea Labores, con ochos imposibles, y entre tantas postales, surge una cara pálida que los interroga sin propósito alguno, y un niño disfrazado nos dice que es carnaval en otro continente..

Siguen revolviendo, entrando en ése túnel que los hace cerrar los ojos ante el sol.

– Mira,  lee esta poesia…la recuedas?.

– Espera que busco los lentes de leer. Saca del bolsillo las lentillas, hace un cambio y deja en sus manos los que se quitó, y con el dedo índice sigue los renglones…

” Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo “

Se detiene, las páginas juegan al rango, y sus faltas son compensadas con la voz del hombre.       ” lo que estaba dormido sobre tu alma”. – No sé más, y tú?

– Tampoco.

Es el toque de la memoria, es el índice, es el encuentro con el pasado compartido.

Se miran, y ansias muertas resurgen, de lo descosido.

Dejan el libro abierto, y el feriante, con total displicencia cierra sus amarillas páginas , y lo coloca al sol del mediodía de otoño.

Ya no le sirve quejarse, nadie compra poesía, pero igual quiere una revancha entre tanto polvo.

Le habla al libro o a la postal…que más da    –  Quién te va a comprar con esa cara !

Las páginas se desprenden, crujen carentes de pegamento posible.

Sin cabida, al desnudo, desde el suelo, el abatido poeta acalla sus palabras.

 

 

  • Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada. Poema XII. Pablo Neruda.

 

 

 

 

 

Con palabras.

 

En una cavidad pequeña, compartimentada, mezcla de amparo y favor, y en la soledad de la madera carcomida mora un hueco morador de la noche, vasallo del tiempo, perforador de voluntades.

Cómo roja y sangrante  encía, con la lengua ensoberbecída de la nada, así te diviso pecado extructurado con palabras, y señero en el existir cotidiano.

Foto de Stella.

Foto de Stella.

Un eterno silbar

19.6 2015.  19.6 2017.

Son los últimos peldaños, siento vértigo; no sé si es el espacio que limita el vivir el que me indica…

Abre las ventanas, deja la luz entrar libremente, que engrandece el transcurso, resguarda la mano que te lleva a tu jardín de pensamientos, entra en la riqueza de las palabras de los otros.

Capta el momento, aunque los ángulos no sean perfectos, aunque seas uno y tu regocijo el que lo divisa, o escucha.

Despeja los laberintos de la mente, protege los ovillos de los sentimientos, anhela hasta lo imposible.

Da valor a lo intangible. Siéntete escoltada con el eterno silbar de sus labios sellados.

 

Foto de Stella.

 

 

 

 

 

 

Inmolando

 

– Porqué me sigues? Ahora me voy a tomar un café en la cocina y te invito…No sabes contestar, Mira que no me das miedo!

La respuesta es el silencio. La mirada se bambolea desde la mesa del comedor hasta la sombra alargada y finita, que está reflejada en la ventana del corredor.

No es su sombra, le habla al otro, al compinche, al que quiere envenenarle la vida, con ese trajinar de recuerdos viejos.

La luz entra despaciosa, se trasmuta en claridad cuando se abren las persianas, y Sara lo encara.

– Otra vez hablando solo! Ahora me vas a decir que es nuevamente Diego que vino a conversar contigo, o que te espía desde la ventana.

– Vino de nuevo y quiere que hablemos de su mujer Aline, y porqué yo la deseaba tanto…tanto…que estuvimos años juntos, sin que lo supiera.

La mujer  se aquieta, ya no le recrimina el hablar solo, ahora entra en la historia. Los engaños, el amor compartido, y el sexo, atraen a la mujer del pobre hombre.

– Tuviste una relación de años con Aline?

Ahora Aline existe, se puede preguntar sobre ella. – Era hermosa?

– Muy bella, deslumbrante. Era un resumen de lo que todo hombre busca. Era una fiesta!

Ella se sabe linda, pero reacciona, es la competencia existente o no. Era la mujer compartida, la mujer de Diego, y ella, no es más que la madre de los hijos del hombre.

– Porqué la abandonaste entonces? Sabes que te hubiera dejado ir.

El cuerpo se ablanda, se sienta. Le pregunta a alguien que está a su lado, porque no desistió de ella.

El corazón le late despacio, sin prisa, busca la solución y no la respuesta. No tiene sentido que ella entre en los corredores de sombras. Ella es la cuerda, no él.

La respuesta llega como si se despidiera, de Diego Poeler y Aline su mujer.

– Porque Diego y yo, matamos a Aline. Por eso ninguno de los dos pudo reclamar nada. Ahora que está envejeciendo me espía. No sé a que viene, no sé.

– Viene por mí, me viene a buscar….Quiere que sea nuevamente su amante.

Es el resarcimiento de las almas enfermas, lloviznando en grises.

– No me dejes solo Sara…No me dejes..

La venganza y la sinrazón se unen, las palabras se desgranan aún más, y la sombra finita y alargada se transforma en el árbol de la vida y los acompaña.

 

 

Foto de Stella.

 

 

 

Blanca.

Segundo domingo de mayo, día de la madre.

 

Rebozo, que hace cuna, formando el nido, y el calor del hogar se transforma en cobijo, y al mecer la cuna cesa el llanto del que mama.

Hiciste sendas de cintas y de lanas, y en vueltas iguales, los brazos amigos se abren como aspaderas, formando la madeja que teje la trama.

Hoy y siempre, donde estés, con un ocho y una lazada, en un recuerdo festivo, te abrazan y te aman, Blanca.

 

Foto de Stella. Cúpula de la Iglesia de Punta Carreta.

Restar

– Estéban…Estéban…

Un llamado angustioso, casi súplica.

El viento juega en las cortinas, y se oyen pequeños chirridos de cerradura abierta y persianas rotas.

La mujer tensa, se sienta mirando sin ver la vieja puerta.

La voz de un niño la trae del espacio, la sitúa en el momento.

– Mamá, restar es lo mismo que quitar?

– Estás con los deberes….Son similares…se les dice sinónimos…

La voz ha perdido fuerza, pero sigue siendo rectora del momento.

– A ti te han restado?

– A una persona se le puede decir que se le quita, que se le disminuye, o se le sustrae…

– Entonces porque el padre de Juanjo cuando toma mucho dice enojado.  – “por lo que le resta de vida”..A la vida que se le resta?

La mujer se levanta, el niño necesita más atención, un ejemplo mejor que el padre ajeno.

– Mamá vas a salir?

Sin contestar, cierra la puerta, pasa la tranca, ése soplo de aire se aquieta y deja de hacer ondas en el orillo.

– Vamos a buscar en el diccionario, y vas a comprender mejor, lo que te digo..olvídate de Juanjo y su familia…

Abre el libro….

Restar..quitar, detraer, disminuir, rebajar,  aminorar, reducir, sustraer.

– Pon un ejemplo…

El niño escribe, buscando la más comprensible de las palabras.

– A mamá le quitaron….mamá que te pueden haber quitado?

– No te puedo dar la respuesta, los deberes lo tienes que hacer tú…

El niño se queda acodado sobre la mesa, sin ganas de continuar, pensando, girando su birome, haciendo un ruido áspero, que imita algún motor, de imaginarias hélices. Es el piloto de un avión  que aterriza sobre los renglones azules.

La madre a su lado sabe que hoy le han sustraído parte de sí, algo difícil de explicar, cuando por fuera parece entera.

Siente la boca amarga, como si estuviera sorbiendo todos los sinónimos.

 

Foto se Stella. Serie blanco y negro.

 

 

 

 

Textos Solidarios–“El mundo en tus manos”

 

Comunicación texto (2) aprobado para libro “El mundo en tus manos”
RS
redaccion scripto.es<redaccion@scripto.es>
 Apreciada Stella.

Nos alegramos mucho de comunicarte que tu texto ha sido seleccionado para formar parte de nuestro libro solidario, que publicaremos con el título “El mundo en tus manos”, elegido por votación entre todos los colaboradores. Próximamente, iremos anunciando en scripto.es el avance de las distintas fases del proceso de edición y publicación que culminarán con la salida a la venta de nuestro libro, del que tú ya eres parte.

Queremos agradecerte que hayas decidido colaborar en este proyecto y también animarte a que nos ayudes ahora a darle la mayor difusión posible……


Gracias a

Xabier Novella

Del Equipo de Redacción de Scripto,  y a todos sus colaboradores por aceptar mis dos minirelatos… La gran guerra y Pié de Granito, para Textos Solidarios, y así  formar parte del libro ” El mundo en tus manos ”

Me siento muy feliz y honrada. Que todo culmine en un éxito, vuestro esfuerzo y, la causa lo ameritan.

Para todos los que me acompañan va mi abrazo.

 

Foto de Stella.

 

 

Días circenses

 

Moral y Deseo. 

Un blog, para meditar, para conocer, para la discusión, la reflexión, para deleitarse.

Idea, obsesión y enamoramiento.

Copio la respuesta a un comentario mío, en éste escrito, donde en parte discrepo con algunos comentarios y doy la razón en muchas de sus afirmaciones.

 

 

Sé que quien descubre el amor y lo hace perdurar halla la felicidad, pero, ¡es tan difícil!, ¡agraciados los que lo consiguieron! Cultivar el amor, pues tal es la labor necesaria, es quizás la más ardua de las labores. La mayoría de los mortales nos resignamos a las migajas. Un fuerte abrazo.


Días Circenses.

Verdad, qué crees en lo que te estoy diciendo ?

A prepo hablaba . Todo lo hacía y decía así. Pocas palabras, todas órdenes.

Lo bueno de todo, era que se sentía víctima.  A él nadie lo entendía.  Si lo entendían, era de casualidad.

Así no se puede vivir! Tan imperfecto todo ! El discurso tan vacío!

La ira. Bilioso. Se aposentó el desamor.

La casa en silencio. Sin risas, sin roces, sin una palabra fuera de lugar. Señas de mudo. Lo que sobraba era espacio.

Tanto sitio había, que llegó un momento que no supo con que habitarlo.

Fue cuando ingresaron, los domadores, los enanos, los monos, los prestidigitadores, los magos, y el público.

Tuvo su propio circo.

Los trapecistas fueron sus ideas, y de un lugar al otro, en un vaivén de furia contenida.

Las palabras eran los payasos, y a cachetada limpia aunque falsa hacían  reir a los que miraban de afuera.

Fueron todos llenando la escena, y en la arena, entre arriesgados motociclistas en el globo de la muerte, el domador de tigres y leones, los caballos bailarines, el hombre mono, y el grande Gulliver, y una orquesta,  con un tambor de hojalata, dieron vida a donde no la había. Entre aplausos…

Se quedó con las luces, los andamios, la boletería, los carteles, los banderines,  las jaulas, y sobre todo con la carpa!

Quedó  la  equilibrista de un solo hilo, los brazos abiertos, un sombreo gracioso, la mirada al frente, caminando en el vacío, suplicando no caer.

Todo lo demás del espectáculo, se lo llevó el tiempo, porque a ése gran elefante blanco nada lo detiene.               Nada ni el salto doble de la muerte.

Foto de Stella

Parte central de un relato publicado en el 2010.

 

Prepo. sinónimos –  A la brava, a como de lugar, a lo cabrón.

El marco.

 

El marco dueño de las tallas, de las hojas verdosas, sostiene como poseedor absoluto el contorno del espejo.

El cristal prisionero del bisel, que limita su contorno, en un imposible esfuerzo, se adosa al recuadro, y cubre la percepción.

La figura, se estremece, aduce la mirada que falta cercanía, y la piel se rebela en locas fantasías. Ve palabras que hacen frases gratuitas ” cuanto has visto, cuanta lucha, cuanta alegría, cuanto amor, cuanto desencanto, cuantas melodías, cuantos logros “, siente la alegoría y regresa al punto de partida.

Las manos se elevan y palpan la moldura, acarician la luna, y los ojos, son el último eslabón de una cadeneta. Cierra los párpados, liberando los límites plisados de la dependencia.

 

 

Foto de Stella con trabajo de Pixlr -o-matic

Foto de Stella  Serie blanco y negro con trabajo de Pixlr -o-matic

 

 

 

Extravíos

 

 

Cada tanto, cobijo los extravíos de la soledad sin palabras, de las palabras sin consistencia y sin sonido.

Cada tanto los sonidos, se pierden ante el silencio..

Cada tanto..

 

Nada impide la visión, sólo los vidrios del ventanal reflejan su figura.

Sentado, mirando el suelo.

Hay un grito sordo que da la incertidumbre del hoy, del mañana.

Se han extraviado, en ahogado sufrir, el saber querer sin lacerar. Se fueron el te amo, le siguieron el hasta mañana, y el buen día.

Cada tanto el gracias, como una obligación, donde la gratuidad  está exenta. La obligación es incluida.

Hay silencios gratificantes en el eterno murmullo, cuando llega la pausa.

El silencio es denso, habita la morada. Hiere sin armas, sin labios, sin palabras.

 

Cada tanto..Consciente de la ausencia, los días son otros días, donde el silencio se purificó;  se convirtió en causa.

 

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Foto de Stella. Serie blanco y negro

 

Un hombre callado

 

Calló desde niño. Acostumbrado a obedecer, la mayoría de las veces recibía las reprimendas que tendrían que tener otro destinatario, su hermano mayor.

Calló de jóven, y lo que no decía lo volcaba en una imaginación desbordante y una mente de inigualable lucidez.

Eligió el amor,  asumiendo los riesgos, y enmudeció ante situaciones previsibles. A sabiendas, a conciencia, sin límites.

La madurez de él con sus luces propias, encandiló a muchos. La benevolencia en el trato, la humildad de sus acciones, lo llevaron a la cima.

La vejez lo sacó lentamente de su sitio. El hombre callado deambulaba, balbuceando incoherencias por los rincones. Le quitó su andar gallardo, le regaló el vértigo, la ofuscación, y las palabras incorrectas.

La casa se convulsionó, se movieron los cimientos donde estaba construida. Nadie creía lo que veía, pero era así. Corría veloz la desorientación, sin culpa.

Cristina se acercaba a ése anciano y con amor le hablaba.

– Papá soy tu hija Cris, tu reina.

– No eres mi hija, repetía el anciano.

Prendía las luces para que la pudierá ver tal cual era y con angustia le replicaba

– Papá mírame por favor, tengo tus mismos ojos claros, soy tu sol, tu pequeña, tu amor.

Muchas veces las lágrimas quedaron retenidas, imposibilitadas de escapar.

-Ya vendrá la lucidez, y me va a reconocer. Pero cada vez veía más menguado su retorno

Ella se acercaba, y el padre repetía lo mismo, un estribillo grabado en la mente, algo muy hondo.

– No eres mi hija, estás liberada.

Tantas veces la liberó, la desgarró, la desató, la desprendía de su lado en cintas invisibles, en caricias dadas, que cuando la muerte llegó, ya eran dos los agotados corazones, el que se marchaba y el que quedó convencido de la verdad de las palabras.

Ahora,  es Cris la que calla…

Foto de Stella

Foto de Stella

La persistencia de la memoria.

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

– Es la casa que tiene muchos escalones a la entrada. No hay como equivocarse.

– Gracias, estoy decidida a verlo y contarle la verdad. Hay situaciones que no se resuelven  por terceros.

Los lentes se resbalan, la mirada casi agotada responde

-Demoraste mucho, dejaste pasar los años. Me han dicho que él no es el mismo. Tiene fama, dinero, poder. No lo he visto, y no quiero saber más de su vida. Averigüé el domicilio para hacerte un último favor. No me menciones, y no vuelvas a contactarte conmigo.

– Te hizo mucho daño. Fuiste a la cárcel por culpa…

– De los dos Rita, de todos. Lo planeamos juntos, a él le salió bien, a mi regular, a Sonia le costó la vida y a tí nada..nada..Tú escogiste a quien servir.

– No fue tan así.

– No me mientas a mí, porque fuimos resaca, y él puede fingir ser ahora un Tannat estacionado.

Se despiden; tienen en común un pasado turbulento, ninguno de los cuatro era mejor que el otro.

La escalera ancha sin pasamanos, abierta a la vista, pintada color sobre color, rojo, gris, morado, azul, rosa, negro, ningún escalón igual al otro, y ninguno similar en sus partes, y cada tanto un foco desigual de luz que indica un largo recorrido. Allá al fondo al terminar la aventura, un reja guarda la entrada y como vigilante de emociones, lejos la puerta de dura madera.

Alza la mirada, la casa se pierde entre la vegetación.

Sube la escalera trabajosamente, resbalándose, bebiendo el color mezclado a grandes sorbos. Guarda su secreto.  Aunque tiembla, y teme, se acerca a el pasado  con alevosía.

La detiene la reja, con sus volutas y sus hojas de acanto. No hay timbre, llamador, o campana, ni bisagras, cerradura, o pestillo.

 

Nadie se pregunta donde está, nadie la buscó, nadie la encontró, no hubo reclamo sonoro alguno, no existió la voz de auxilio del secreto.

 

 

 

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