La corteza de la ausencia

Tanto tiempo pasó, que lentamente, comenzaron a desdibujarse de la memoria, los gestos adquiridos, los pliegues de la risa, la separación frontal dada al enojo.

Quedaron mustios los oyuelos al faltar la alegría, en su boca sin risa. .

Se perdió el torso musculoso, y los miembros fueron dibujos de aquel añorado niño..

Cuando le preguntaron como se llamaba, ya había extraviado el nombre, buscando la voz ajena.

Era el otro en la multitud, ése cuya sombra indagan su silencio, los que lo amaron en su entorno.

Lentamente, dando pasos inseguros, con una rigidez que enfrenta a la mente, yace en la temida ausencia de haber existido.

Foto de Stella

Este es uno más de los relatos que escribí sobre una temida enfermedad, que aqueja a muchas personas. El nombre lo pone cada uno, de los lectores.

” La Navidad de la Anacahuita.”. sobre un hijo que no sabe que hacer con lo problemas de su padre…” Se dice así mamá “.. una familia que ante la enfermedad de su madre, se desespera buscándola…..” El nuevo ocupante “…una tristeza que me tocó muy hondo; porque las heridas de la soledad no las cierra el tiempo….

A Bruno que está lejos, y cerca; un cuidador que sabe lo que es ” el aquí y el ahora ” cuando el sufrimiento puede ser igualitario.

Los azules

Son fotografías de mi país, nombradas sin orden alguno
De vitrales de La casa Ferrando, hoy librería Puro Verso en la Ciudad Vieja; de las pinturas efectuadas a un hermoso cine abandonado, de unos chorretes de pintura, donde el descuido se hace arte en los colores, a un solitario barco del puerto de Punta del Este, a una parte de los ventanales del sombráculo del Jardín Botánico, a una pintura de Paez Vilaró, a un pequeño lago y sus reflejos, a unas plantas mecidas por el viento; a una cúpula como eje de luz, de un hermoso edificio de apartamentos, a una playa desierta, donde una visitante camina por la playa en busca de piedritas,; a parte de un estupendo grafitti, donde el ojo es sostenido por un pequeño hombre, para que sepamos mirar…

Unidos todos por el azul del cielo infinito
Gracias por acompañarme.

Fotos de Stella.

El amparo

Levanta la ternura de la hierba húmeda, la cobija, la valora, la une ; y en ese trasmutar sin detenciones, hace atado de leña seca.

Con ella calentará el brasero, iluminará la estancia interna, y dejará como fanal la siembra del apego.

El asombro, el miedo, la alegría, la confianza harán las brazas, en las tristes despedidas o en el añorado encuentro.

Todo será rutina que llevará su tiempo.

Y cuando con todo su poder invada el humo y quede la gris ceniza de perfumado incienso; con la filtrable memoria, los nietos de los hijos, preguntarán quién recolectó las ramas, quién inició el fuego?

Foto de Stella