Maite

– ” Era un amor suave, de raso brillante, perfumado, luminoso. como una segunda piel de poro finito.

Era un amor adolescente, de tacto cálido, que cuando entró en la juventud, se transformó en enfermiza pasión y cuando nos dimos cuenta, se había marchado. Así le contaba Maite a su terapeuta.

– Marchado ?

– Sí, nos bebimos uno al otro y dejamos de soñar..

Foto de Stella.

Foto de Stella.