Todo un tocón. En memoria de Cruz del Sur.

Usos y Costumbres.

 

 

Cirilo siempre tuvo la mirada fiera. Entrecerraba los ojos para adaptarlos a la distancia. Certero con el lazo, excelente piliador  y muy  sucio en la manera de hablar, hicieron de él un hombre poco querido. Aguantaba pocas pulgas.

Cuando se es el dueño y se manda aunque sea a los gritos, casi siempre da resultado.

Juan era un muchachito, un zanguango, alto, desgarbado y tan haragán que en su manera de caminar parecía que pedía permiso para mover las rancheras.

Fue a raíz del accidente de Cirilo, cuando se fracturó el brazo derecho que las cosas cambiaron. Enyesado, sin posibilidad de enlazar, donde se lucía lindo, se le ocurrió un día en que tenía más volados los pájaros que de costumbre, enseñarle a Juan esa ciencia.

Con una soga de cáñamo y un latón relleno de piedras, lo empezó a hacer mover. Dale, más a la derecha, más rápido, más abierto.  Apoyá el pie medio esquinado. No embocaba ni una. Parecía que el latón crecía, o se movía. No ahorcaba a la lata al revoleo, ni por pienso. Debía ser por el reflejo del sol, o que el sudor le ardía en los ojos.

La tierra le llenaba la nariz, lo hacía toser, casi quedó sin ” resuello.”  Póco le importaba a Cirilo, Juan iba a aprender a dejar de ser ” mañero ”

Cuando después de tres días, de  gritos, y palabrotas, Cirilo  dió por concluída la labor, con la promesa .

” Mañana te enseño con el árbol ”

Lo que no entendía Juan era como hacía Cirilo para parecer siempre recién bañado, porque lo había visto trabajar duro, invierno y verano. Nada de sudor, ni a las botas se le pegaba la tierra. Parecía por lo flaco hecho de charque y colocado en fiambrera. Ni las moscas se le acercaban.

Esa noche Juan  pensó en su catrera – O aprendo o reviento o me cuelga del árbol.

A la mañana siguiente, después de haberse refregado con mucho jabón y agua fría como nunca, se le apersonó  a Cirilo.  Lo miró  éste con ése bichar por el costado y una mueca que podía ser sonrisa. Todo pasó ligero como un  ” refusilo ” por la cara de Cirilo.P1030046

El árbol era viejo y grande, había sido talado, tenía varias ramas al sesgo.. Raíces vivas que abultaban el suelo.  Todo un tocón.


  Estaba en el medio de un parque, que el dueño hacía cortar y cuidar. Decía la peonada que el padre de Cirilo  lo había mandado hacer para una mujer que él quería que se quedara en los pagos. Cerraba una parte de la casa con una balustrada de material. Comentaban que la mujer se fue y el parque quedó.

Cosa extraña, nadie recordaba al viejo dueño y eso que Cirilo no era tan mayor. Cómo sabían eso.!! Algo de leyenda no viene mal. No importaba si eran  chistidos de  lechuzas.

El suelo era de pasto, pero desigual, así que si el empellón era muy fuerte, se caía Juan .

Las manos de Juan empezaron a llagarse  y andaba medio mareado, de mirar tanto para arriba para ver si enlazaba a la rama alta  y le dijo al patrón, que le dolían las manos.  .

“- Por tan poco ya empezás a berrear. ”

Pero aflojó algo y lo tuvo el resto de la mañana con unos ejercicios moviendo las muñecas…para que se aflojen…Al terminar la clase, Juan parecía de gelatina, flojito tenía hasta los calzoncillos.

Al irse Cirilo le dijo.. ” las manos las ponés en agua y sal…y fijate que olés a chiquero “

Las manos hinchadas empezaron a cicatrizar con unas cáscaras oscuras, agua sal, y grasa. Bien sobadas

Cosa extraña, Cirilo cuando fué al  pueblo a hacer las compras trajo una botas para Juan, de cuero . ..cuero marrón oscuro !!  El sol pegaba en las anchas  punteras, y las  hacía ” brillositas ”  La boca del muchacho se abrió grande y la saliva se le fué por los costados.

Cirilo lo miró fijo y le dijo.”  No te babees..Es para que puedas clavar el taco , pasmado.”

 Las gracias quedaron ocultas en la boca que se cerró de inmediato. Además Cirilo no las esperaba .    Lo que quería y lo estaba logrando era sacarle al muchacho como fuera, o como  lo hicieron con  él,  esa pachorra, urticante como la aruera.

 Cuando pasó a aprender con los novillos, ya estaba por llegar la época en que a Cirilo, le iban a sacar  el yeso.

A Juan le hubiera gustado que se quedara enyesado muchos años, así el seguía  sintiéndose medio arriero. Lo que ambicionaba más  era tener un caballo suyo, no de prestado como ahora. Enlazar de a caballo !!

Lo que no se había dado cuenta Cirilo, era que a esa masa que tenía Juan en la cabeza, con éste crudo aprendizaje, él  había introducido en el gurí, la levadura, que levantaba cualquier harina con agua.

Ya enlazaba  bastante bien, claro que con los novillos y más cuando son ajenos no se juega. No era como retozar con  la taba.

Una tardecita,  Cirilo y Juan estaban sentados en un banco largo de madera, los dos haciendo ejercicio con el brazo, uno porque hacía un mes que le habían sacado el emplastro del brazo  y no llegaba a moverlo bien y pensando que nunca lo lograría, y el más joven para formar músculo a base de puro movimiento.

Quedaba por guardar la última vaca y estaban los tres peones y dos perros  por hacerlo, cuando a Cirilo se le ocurrió, que Juan la enlazara.

Si lo hizo para hacerse ver ante la peonada como sacaba de un gurí bobocho, un peón avispado con el lazo,  la escena no le salió como la planeó.

 Juan parado miró hacia los peones, cómo si los otros le sacaran a la clienta.

Salíó el lazo,  fuerte,  ágil,  pero más rápido corrió el animál…y ante todos..el insultó..

-Guacho !!

Tiró nuevamente  el lazo Juán,  masticó  el insulto,  entrecerró los ojos igual que su maestro para calcular justito donde darle, al cuello de Cirilo y de un revolcón lo tiró del banco donde seguía sentado.

Fué la primera y última vez , que vieron al patrón sucio. Lo bueno estuvo, que cerró dos bocas.

A los golpes también se aprende.  Es cuestión de saber clavar el taco.

No es fácil enlazar de a pié.!!

16 PENSAMIENTOS EN “TODO UN TOCÓN.”

  1. Ese es el mejor aprendizaje, el que se da de maestro – alumno nada lo sustituye, asi han aprendido los grandes pintores, de otros grandes pintores. Tu texto es un ejemplo claro, sin embargo lo llevas a otros planos, no tan solo a ser diestro, sino que la intención era quitarle lo “huevon”, lo pasguato y cambiar su actitud. Bello texto con saber a campo y a costumbre, pero con una enseñanza que lo hace universal. Tu prosa fluida y colorida… un abrazo y un beso Rub

  2. Me encantan tus relatos Stella, porque los adornas con palabras que no entiendo, me hacen sonreír, voy a buscarlas al diccionario, a veces las encuentro, otras no, pero lo que si entiendo, es que coloreas el relato con ellas.
    Estupendo el título: “Todo un tocón”
    Un fuerte y cariñoso abrazo Stella

  3. No importa si las conozco o no, el caso es que las pongas y yo tenga la ocasión de conocerlas. Me interesa muchísimo la forma de expresión de los distintos lugares, donde se habla castellano y por otra parte tus relatos tienen un bello colorido, que de otra forma se perdería.
    Un fuerte abrazo Stella y no cambies.

  4. 1cruzdelsur

    Stella, mil disculpas por llegar demasiado tarde…, maravilloso relato que ya había tenido yo la primicia, espero como dices que a los golpes se aprende…, a veces el tiempo es un cruel enemigo…
    Me alegra que tus letras gustaran en la red¡
    Un saludo para ti…
    C.

Mate con leche

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Saul, sabe algo de lo que le dijeron en la escuela, que hoy lunes se celebra la Jura de la Constitución. La maestra leyó unos artículos y le dijo que se juró del 18 de julio de 1830.y que dice.” Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes.”.

Que todos ellos eran iguales a todos los otros niños, de otros barrios…

.- Como los de Pocitos ? preguntó uno de la clase…y la maestra les dijo que sí..Para Saúl lo que pasa es que…Es …Muy pero muy vieja..No la maestra, la Constitución.

Su padrastro, no va a salir con el carro y el caballo a recoger los cartones del Ministerio, y algo más,  y su madre no va a ir a limpiar a lo de la doña, porque hoy no trabaja nadie.

No hay escuela desde el viernes, no hay almuerzo y merienda. No hay nada.

La nada para un niño de ocho años, es un chiflido largo y angustioso, que le hace ronda en la barriga. Está abrigado tiene bufanda y gorro, pantalones largos de polar y unos championes chinos que le regalaron el día de su cumple, y desea ansioso le duren mucho, porque sabe que no va haber otro, aunque se le abra la punta.

Juega con las piedras, las tira lejos, apunta al enrejado, y chillan las latas, donde hacen valla para tres chanchos que gruñen en el chiquero; ladra Prohibido el perro del vecino, hasta que furioso sale el Cholo y le grita desde la puerta.

– Cuando te agarre, te hago moco!

Insulta, y parece por momentos que se va a ir a las manos,  pero es bueno, muchas veces le regala guiso o lo que le sobra para la cena.

Su madre lo llama.

– Hay mate con leche, pan de chicharrones y dulce de boniato.

Hoy hay desayuno, y almuerzo y si el Cholo hiciera polenta o guiso, o tortas fritas, se ligarían una cena.

Hoy son ricos!

Con un frío que no perdona, acuna a el mate galleta, pone la leche azucarada, levanta y gira la bombilla que tiene una flor con una piedra roja en el centro, y el posa mate está confeccionado con un alambre revestido en hilo. Lo hizo en primero de escuela para el día de la madre, pero igual quedó para él y Virginia, la más chica y la más ladina de los tres.

Chupa, y muerde el pan, traga y siente el calor dulce que le llega al alma. Hoy aunque no la entiende bendice a la Constitución, por las dudas..

La margarita

La jóven acaricia su celular..

“Lo llamo o no lo llamo…Él me tiene pendiente… Sabe que lo estoy esperando..”

Reflexiona y duda..

Lo aprieta fuertemente, lo estruja, lo acorrala, y la brillante  carcaza, con su pantalla iluminada, se estremece, y en un impulso suicida se resbala y cae del bolsillo, con los ojos puestos en un listado de WhatsApp.

Se rompe en grandes trozos los mensajes dados y los no recibidos, y los números saltan desapercibidos, pero sigue el azul, pulsando el jóven corazón. No cabe la indiferencia en pocos lustros, sólo la desazón momentánea, del llamado instantáneo.

Se levanta al espía, y el chip rápidamente será remplazado de lugar.

De angustia en angustia, y un click, y otro mensaje y dos rayas verticales, dejarán desnudo al nuevo emisario.

Foto de Stella

Foto de Stella

Palabras

El diario y el temblor de las manos, las letras con un golpe certero la obligaron a cerrar los ojos.

Coces en el corazón presente y en el eco del ausente; mientras la memoria vestida de follaje, deja decantar su voz entre el amor y el deseo.

Vuelven las palabras y la fustigan, y hacen único el momento.

 

” Si nos ven, bendito sea al que le importe, yo soy a tu piel un pasaporte. De mi mano entrarás al sustento del verde, a la raíz, a la semilla. Es nuestro otoño insolente decías, con ése amor adolescente que estallaba en oro en tu mirada.

Si giras la cabeza sentirás la envidia que se enzarza, entre las hiedras trepadoras, ésas que ahogan al tronco más fornido, y lo secan, y mutilan las ramas. Por éso hay tantas hojas moradas;  son las lenguas de los otros que yacen aquí, en éste parque.”

Las palabras, ruedan, giran, le llegan al cuello, la ahogan, la enlazan.

 

– Mamá..mamá papá te llama, dice que es la hora de los medicamentos…

Mira la a la adolescente, y se reconoce, en otro tiempo en otras circunstancias.

 

Resuena el blister, toma su mano dos píldoras amarillentas, el vaso con agua la salpica de realidad;  mientras su mente habla otro idioma:

” Vísteme , con el canto de las horas perdidas, entre caricias dadas, y tantas recibidas; hazme un sitio en éste otoño despoblado y vacío.”

Camina.

– Mamá te estás mojando. Dame el vaso que yo se lo alcanzo. Estira las manos y hace la entrega.

– Ya estoy contigo– dame un momento– dice  casi susurrando; se siente indecente, desnuda; frágil

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella. Serie Blanco y negro.