Memoria de sueño y La hidratación.

 

Micaela, antes de dormir entró en el Blog de

un estupendo y admirado peruano y leyó el  breve cuento:

MEMORIA DE SUEÑO

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

 

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La Hidratación

No deseaba dormir, pero no quería que nada distorsionara sus costumbres, así que su ritual fue como siempre, media pastillita, se colocó el antifaz de gel y a las once y media apagó la luz.

No pienses en nada, así te duermes, no pienses…se decía… Mientras en su mente estaba el hombre que no podía recordar el sueño.

Cuando se despertó, sentía la boca seca y una sed devoradora. Se preguntaba: Habré dormido con la boca abierta, habré roncado, me habré babeado, habrá llovido…Preguntas sin respuestas, en la soledad adquirida. Ella soñó que  estaba parada, en medio de una lluvia torrencial, con la sedienta boca abierta, y nada lograba mojarla.

Se veía seca, reseca..en el medio de un temporal.

Para cerciorarse abrió la puerta que daba al jardín, y la recibió un reverdecido espacio, con incalculables charcos.

Rápidamente, se acercó al primer espejo que encontró a su paso, y se encontró de sopetón con el cabello alborotado, en despeinadas crenchas, y el rostro y el cuello plisado, más allá de la resurrección.

Perdió todo el apuro ante la dura realidad, viendo al mirar su vencimiento . Como dicen en las revistas del corazón que ella suele leer con avidez, para que la piel no caiga o no decaiga más de lo que está, hay que beber dos litros de líquido por día.

Los grados empujaron al mercurio, y en ése vaho, que subía secando charcos en la mañana, La Mica como la llaman los conocidos, tomó dos jarras de vino clarete al hilo y a su salud.

Para qué esperar a que termine el día…..porque ella no veía la muerte como un evento, así que si morir habemus, al menos morir hidratada…bien hidratada hasta la saciedad..

 

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Creo que mi foto puede servir para los dos cuentos breves, enlazados por mi audacia.

Gracias Manolo.

 

 la boca seca