Desde el Blanes.

 

Con la angustiada alma de estatua, calla.

Pasa la sombra de si misma y sin palabras habla.

 

Foto de StellaFoto de Stella.

 Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes. En este museo se puede ver uno de los cuadros más emblemáticos de la historia de la República Oriental de Uruguay El Juramento de los Treinta y Tres Orientales

El edificio que ocupa el Museo Blanes pertenece al período de auge de las quintas y villas del Miguelete en el siglo XIX. El ingeniero Juan Alberto Capurro, formado en el Politécnico de Turin, diseñará en 1870, para quien era entonces el propietario del predio, el Dr. Juan Bautista Raffo, una villa “palladiana” y el jardín se organizará de acuerdo a las pautas de la paisajística francesa. Valiosas especies vegetales, aún hoy en pie, irán conformando un pequeño parque. Pocos años después, la Quinta se vincula a peculiares figuras de la sociedad montevideana. En 1872 es adquirida por Clara García de Zúñiga, quien gustó escandalizar a la “aldea” con sus desplantes amorosos, naciendo allí, en 1875, su hijo Roberto de las Carreras, el célebre dandy del novecientos.
Cansado de los continuos amoríos de Clara , su marido manda construir el altillo que se aprecia en la ultima foto y encierra ahí a su esposa.
Clara permanece encerrada en ese altillo años sin poder salir , por lo que se enajenó mentalmente, y aunque en un par de ocasiones logró escapar, fue recapturada y murió en ese mismo lugar.

Espacio Cultural Barradas, exteriores del museo. * Foto.

8 pensamientos en “Desde el Blanes.

  1. Hay varios estudios sobre la vida de Clarita, y un libro. Si vieras la hermosura de la casa, como para estudiarla alguien como tú.
    Feliz martes para tí.

  2. Es real. Clarita García de Zúñiga, una descendiente de patricios, y heredera de una inmensa fortuna , tuvo un hijo bastardo, condición que el jóven exaltó a lo largo de su tumultuosa vida, en una sociedad pacata y llena de convencionalismos.
    Fue hijo natural de don Ernesto de las Carreras, secretario del Gral. Leandro Gómez,
    Roberto de las Carreras, fue representante de la Generación del 900, con su poema Al lector (1894) marcó el inicio de una época literaria. A partir de 1900, conjuntamente con Julio Herrera y Reissig condujeron reuniones literarias desde el ático de la mansión familiar de éste en Montevideo.

    A inicios del siglo XX se desempeñó como cónsul uruguayo en Paranaguá, Brasil. Tras dilapidar su fortuna, transcurrió sus últimos cincuenta años de vida sumido en la demencia.
    La mansión es una belleza, y dicen que el espíritu de Clarita anda penando por sus lujosos salones…
    Cuando pueda subo fotos del Museo y del parque que lo rodea.
    Un fuerte abrazo.

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