El acierto.

La costa

 

Usos y costumbres.

 

Hay una  Rambla que atrapa la vista. Con unos cerros como fondo, un aerocarril, un pequeño puerto y muchas  casas entre la vegetación.

Es un espléndido balneario, sin llegar a ser el más reconocido, o lujoso.

Hay un trecho frente al mar, casi diría que llega a cuadra y media donde se instalaron los pescadores. Ahí cerca del mediodía y a la noche huele a pescado frito. De pie, o sentados en las pocas mesas confeccionadas con troncos, se ven a muchas familias llevarse en cucuruchos de papel encerado, el pescado. En las  cazuelas familiares, nadan en jugos codimentados los famosos mejillones, berberechos, rabas, o los ricos medallones de merluza. Lo que quieras está por esos lares. Son negocios de temporada, tan zafrales como puede se la pesca artezanal que los provee.

Una temporada mala, hizo que dos de los locales quedaran vacíos. Verlos daban pena, con el viento batiendo sus postigones y acumulándose a la entrada los recibos y la mugre.

Al verano siguiente nadie preveía grandes cambios. Pero pasa que cuando nadie piensa que algo puede suceder…sucede…

Los pescadores vieron como acondicionaban el local más grande. Qué envidia cuando hicieron un gran horno a leña.! La mayoría pensó aquí ponen una panadería…Todos respiraron aliviados. La cosa empezó a cambiar cuando todo estuvo terminado . Tenían grandes heladeras, y el sumum fué un cartel en hierro que colocaron a la entrada que decía  PUGLIA.

La curiosidad, puede ser un gusanito taladro, entra, agujerea, y sale dejando túneles. PUGLIA, un apellido, una ciudad, un gusto, vaya uno a saber.

Era un Tano grande y gordo!  Éso era…Se instaló en el medio de todas esas pescaderías a vender pizza, muzzarela, figaza y fainá…y bebidas por supuesto. Le puso Puglia por ser el lugar en que nació.

Las conversaciones fueron…Éste va al muere…Quién va a querer pizza con éste  calor…Aquí no se va a sentar nadie…

El acierto llega, se instala y progresa.

La gente come pizza aunque los 38 ° grados, rompa el sol en los cristales, aunque la cerveza no llegue a estar lo suficientemente fría. Y los niños y los viejos  no tienen que andar pidiendo permiso a los dientes o atorándose con espinas.

Nadie cerró, nadie se fundió, pero pasó, lo que siempre sucede…cuando nadie espera todo  llega..

Se alquiló el otro local, el pequeño…Aquí sin grandes cosas, dió que pensar, a los pescadores, a los bares y hasta al Tano..

En mi país somos de copiar, no al extremo chino, pero nos gusta ver como agarra vuelo el otro, y si podemos compramos la misma cometa, y le ponemos la misma cola.

El Nombre del local lo dice todo. ” La muzza Light ”

Tú has visto una Pizza casi trasparente, pues aquí la venden. La muzarella con aceitunas, de tan diet  que es la doblas una parte sobre la otra y te dicen que comés una Margarita.

Pero todo tiene su que ver. Las mozas, porque son dos las que atienden, lo hacen con  pequeñas polleritas, tan cortitas como para jugar al tenis, y tienen unos ojos verdes, que compensan las falta de aceitunas. Nadie se fija si la porción es más pequeña que en la de Puglia porque la falta de espacio la compensa con música de esa suave como la que ponen en los consultorios odontológicos.

Muchos jóvenes se dan cita sentados sobre el cesped.

Las mujeres jóvenes se sienten absueltas de culpas, comen tan sano, que piensan que van a quedar igual a las mozas.

No hubo una guerra de pizzas, lo que hay es un cambio de conceptos.

Ahora que si quieres pecar, a fondo sin lástima y sin remordimientos, sentate en lo del Tano Puglia. No lo mires, estirá la muzzarela, hasta que se haga hilo, no pienses donde se va a quedar pegada.

El estómago es tuyo el bolsillo también…porque comer bien es la clave, porque comer cualquiera sabe.

 

La costa . Foto de Stella.

Foto de Stella.