El ángulo.

 

Entró codicioso en la escena un ángulo de luz y robador goloso, iluminó la cuchara de madera que gira su rulo sinfin, al compás de la muñeca, saciándose de dorados surcos.

Sobre el pan deja un rastro brillante, y zigzagueante. Dulzura infinita en la boca, que ni el té amargo logra acallar.

Los lados se fueron uniendo para el encuentro en el orígen común.

Las sombras dejaron vivos los contornos y la voz pregunta.

– Qué hacés sola y a oscuras?

En la tardecita, todo se acalla y cuando llegó la luz sin vértice, sin mendigo que pidiera lámparas, la magia se diluyó sin respuesta, mientras la boca murmura aromas.

 

Foto de stella.

Foto de stella.