La señora de adentro.

Sobre foto antigua, trabajo de color y desperfilado. Stella.

Sobre foto antigua, trabajo de color y desperfilado. Stella.

Trabajo de Stella, color y filtros a  foto antigua de 1920.

La señora de al lado, la del lavadero, la  de la farmacia, la del puesto,  la de las flores,  la de enfrente, la señora  de…

Siempre con referencia a un lugar o pertenencia, hasta que nos  miramos bien y vemos la señora de adentro.

La que poco sale, y mucho se lleva, la que  pesa tanto su  decir como el hacer, el convivir, el sufrir, el denostar, el mentir… por cada mujer otra dentro de sí, la indicadora del destino, de la vida…La que se vuelve substancia  en el amor y en el  sexo, la de la  dicha,  la risa interna, la del sueño y la vigilia,  el eje del misterio y la poesía.

Tienes una , como es ?

Yo la elegí un día cualquiera, cuando estaba en  la estación de la fragancia,  azulina, trasparente, mínima en el dicho.  Real,  sin revoques ni  fajas, flexible,  en plenitud,  fuera de la esfera dorada  de los hechos y las cosas sin importancia , sin la  máscara oscura de los maladicentes, sin entrar en el ditirambo en el que se ha convertido la pasión por vivir las vidas de los otros.  Muchas veces, se deja ver gris,  se desgrana por las ventiscas del principio vital del ser , y como niña desvalida y sola , llora  porque pierde la esperanza.

Tiene su propia existencia , sabe de sí, y es  como  cobijo del alma  en el apretado ceñir de la conciencia , la siento  como un precinto.

Os la presento…es casi la señora que llevo adentro.

Los cuentos planchados.

Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo “

Marco Tulio Cicerón. Político romano.

– Cuando lo conocí hace poco,  me pareció alguien que está por salir de alguna brasa, y vaya saber que es lo que le impide hacerlo, dijo señalando hacia un grupo que se hallaba conversando.

– Te referís a Lusteau el profesor de francés.  T e voy a contar lo que sé con respecto a su última aptitud, lo demás imaginalo.

En el patio grande inmenso se sentía la voz pausada del viejo profesor de Literatura, conversando con el jóven profesor de Matemática.

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– Sabías que Lousteau, se dedicó a enseñar francés, porque sus padres que eran franceses, lo hablaban en su casa. Él había nacido en tierras americanas, por equivocación, según decía. Un viaje de negocios de la familia, un traslado inesperado, y una estadía involuntaria, por la guerra.

Después se acostumbraron al país,  a la ciudad de acogida.

Ya mayor, con muchas de las costumbres adquiridas en la ciudad, seguía siendo un franchute acriollado, o un criollo afrancesado y un espléndido profesor.

Un día le comentó a unos amigos del Instituto, que quería ser escritor. – Escritor? – Escribirías en francés ? -Sobre qué ?

En verdad, bien no sabía de qué, sobre qué, pero quería ser escritor. Les comentó que  antes de dormirse  pensaba unas historias hermosas, pero al otro día al levantarse las había olvidado.

– Qué historias..- Sabes narrar ? le preguntó uno de sus colegas que era profesr de Filosofía.

– Cómo voy a saber si lo que pienso en esa etapa del ensueño vale la pena ser llevada al papel. Ése es el problema el olvido.

– Hace mucho tiempo que tienes  el problema del olvido.?

– Muchos  meses.

Ahí surgieron las ideas, que fueron bastantes aunque no muy variadas.

Escribir el cuento antes de acostarse, escribirlo acostado, hacer un pequeño Memo, y al levantarse redactar en base a éso .

Lusteau, probó: antes de acostarse no tenía ninguna idea, después de acostado cuando casi estaba dormido era el momento. Se levantó y como pudo escribió dos o tres palabras pensando. – Mañana sigo.

A la mañana siguiente, cuando vió las cuatro palabras universales, como amor, pasión, olvido, miseria. Se dió cuenta que con esas palabras no podía ni redactar una reseña.

En días sucesivos, escribió por consejo dos o tres frases,  y al otro día lo mismo,  no sabía como seguir. Cada día dormía menos y en el papel se sucedían los disparates.

Lusteau, se iba desmejorando. Tenía un capricho  más bien una pasión, pasó de pensar en escribir  una novela   a un pequeño recordatorio, a un cuento, a…algo leíble para él y su grupito.

Cuando quedó completamente desvelado de tanto esfuerzo inútil, pensó en otro conocido del grupo, en mí;  no era amigo pero vería como ….Si otro lograba poner en orden esas páginas sueltas,  llevarlas al estado de materia,  sacarlas del ensueño, hacerlas realidad.

Cuando estuvo frente a su salvador, le explicó sus anhelos de ser escritor, y su lucha vana contra el sueño.

– En un primer momento como  Profesor de Literatura entendí , que Lusteau, hacía un posgrado que lo desvelaba, lo sacaba de su sitio. Pero cuando fué aclarado  éste punto, y Lusteau me  explicó como en su ensueño los relatos eran hermosos, de pristina claridad, y como el último de la clase, como el rezado del grupo, me entregó esperanzado un  montón de hojas arrugadas y sucias. Pasaron los días y yo no le respondí, es verdad.

Loustau se había acostumbrado a no dormir de noche, y se la pasaba como un jóven estudiante escribiendo,  tratando de llevar al papel algo de lo que su imaginación le dictaba, pero…siempre hay un pero en la vida de cualquier persona .

Lousteau, estaba completamente confundido, creía que lo que le había dado a su conocido para evaluar era la gloria de su insomnio.

Durmió tan poco de noche que de día cuando daba sus clases, ante la angustia de su falta de sueño,  le dió por poner pequeños escritos, y repartía hojas entre sus alumnos y los incitaba a escribir frases en francés, e intercambiarlas entre ellos hasta formar una composición.

Hasta ahí todo bien, si no fuera que al sentarse se quedaba profundamente dormido, y los alumnos aprovechaban a divertirse entre ellos, donde no faltaron las risas, las copias, y todas las diabluras juntas. Fué  cuando entró el adscripto .

El hombre se quedó asombrado y las voces se fueron acallando, y se sintió la respiración profunda de Lousteau.

El visitante les dijo a todos que podían retirarse, y así lo hicieron con bullicio y alegría. Pero  Lousteau,  tuvo que ser sacudido para despertarse.

– Cuando vino a verme nuevamente, fué hace pocos días y es verdad, está hecho una ruina, pero espero que como queda menos de una semana para terminar las clases, mejore.

– Pero que hiciste con los escritos que te entregó!

– Te explico, estaban las hojas arrugadas, desprolijas. Le dí al verlas en ése estado a la limpiadora que tengo la tarea de que me las planchara.

– Mandaste planchar las hojas ?

– Lo hago muchas veces cuando los escritos  no están en condiciones, no sé evaluar lo desprolijo.  Quedan frágiles después del planchado, pero con cuidado llegan a se presentables. Son cosas de la edad.

– Ya veo. Y luego ?

– No sabía como foliarlas, no tenían sentido alguno, en un primer momento creí en la locura de no dormir, pero luego empecé a leer más detenidamente y algo tiene de lógica. Por éso me llevó tanto tiempo.! Parece que a Lousteau, siempre le gustaron las mujeres jóvenes.

– Tiene sentido a quien no ? Le gustan sus alumnas !

– Eso no lo sé, en estos casos no.!

– Son varios los casos ?

– Son varios sí, como múltiples  los ejemplos.  Sigo..Conoció a Micaela en la parada del ómnbus, un día que llovía muchísimo y se guarecieron debajo de una marquesina, y comenzaron a conversar sobre el tiempo, y al ver sus libros le preguntó que estudiaba, y  …Ahí supo la edad, tenía diecisiete años, y pensaba  estudiar  leyes..

– Diecisiete años ? Pero está para el encierro.

– Esperá es un cuento,  no confundas, que esté escrito en primera persona no quiere decir que sea él, y estoy como puedo  resumiendo. Se vieron muchas veces en la parada del ómnibus, y se hicieron amigos,  hasta que llegó un momento en  que él la convidó a salir, a tomar algo…Y ella le contestó que iba a pedir permiso a su madre.

– Permiso a la madre ? Pero si ahora son ellas las que invitan, sería por la edad de él.

-El escrito habla de  otra época. Sigo. En concreto, Micaela llevó a su hermana menor, y fueron a tomar algo a un parque. Demás está decir que la niña, salió corriendo y saltando y dejó a la pareja  conversar a solas.

Cuando la jóven Micaela vió que su hermana demoraba mucho y  no aparecía empezó a inquietarse, y el Profesor se ofreció a buscarla. Después de mucho rato la encontró poco menos que colgada de una balustrada alta, mirando la parte baja del parque donde había un lago con barquitos.

– El profesor la quería llamar, pero se dió cuenta que no sabía el nombre, y le gritó.

– Bajate , te vas a caer.!

Nada, la niña seguía colgada .

– Bajate, y al ver la rebeldía, que ni siquiera se daba vuelta,  el hombre la agarró fuerte de la cintura y tiró para abajo, con el consiguiente raspón de manos y rodillas. Quedó aturdido la había lastimado, sin querer y murmuraba.                   – Perdóname no te quise lastimar.

Fué cuando miró la cara de la niña y vió su cara burlona y sus grandes  ojos azules. Tenían un color similar a los de su hermana pero más intenso. Le preguntó su nombre y ella al rato de estar mirándolo sin decir nada respondió MINOCHE.

– Pero parece un diminutivo, o nombre de gato, o…

– O puede ser mi noche, ya que no te olvides que es un desvelado…

– Una niña no puede decir eso, que edad tenía?

– Cerca de doce años, no aclara bien, por lo que pude entender el quiso alejarse de las hermanas pero por mucho tiempo no lo logró.

– Se enamoró de Micaela, y por la diferencia de edad…

– En el cuento se enamoró de Minoche, y no podía dejar a la buena de Micaela..

– Y el final, se entiende el final…

– Lamentablemente mi amigo, no puedo decir el final, aunque  algo comprendí, pero no todo porque no sé francés..y el final está escrito en francés.

– Éso se arregla, vamos con la adscripta  de la mañana que sabe fránces y listo, yo con la duda no me quedo, además de que si es cierto, es un relato pecaminoso…Lusteau es un…

– Él dice que nunca pidió nada, que todo fué ofrecido. El viejo profesor, que se retiraba ése fin de año, moviéndose  intranquilo  volvió a hablar pero con voz  más uniforme con algo de letanía.

– Mi  amigo, después de tanto tiempo pasado, casi todo se olvida, se lava , y el pecado no necesita traductor, porque yo conocí unos años después a Minoche..y a partir de ahí fuimos muchos los desvelados.

– Pero tú  no  eras casado desde hace mucho años.. ? Tú no conocías al olvidadizo de Lousteau ?

-Estuve casi, casi…   muchos años con Micaela,  pero  como Lousteau al que no conocía,  me enamoré de Minoche y la manera de decir su nombre, o lo que fuera,  burlándose, prometiendo en la sonrisa, de esos ojos revueltos..

-Y el jóven se quedó mirando al  amigo, y lo vió como era, un hombre grueso, mayor,  y sobre todo arrugado, por su manía de tomar sol a destajo, lo que le daba una apariencia oscura. Qué era lo que quedaba de su amigo ? Su sonrisa, éso era lo que no había perdido encanto, y su voz. No me dijiste que era un cuento ?

– Es un cuento planchado…De esos que nunca se escriben, y que  cuando se logran hacerlos, cuesta leerlos, de esos que nunca serán publicados, de los que soñamos despiertos.

-Y Minoche, tiene algún final ?

– Lo tiene,   pero éste por el insomnio del autor,   está en francés, y ya sabes,  es mejor no preguntar, déjalo en los olvidos de Lousteau.

Punta del Este. Final del Invierno 085 - copia

– Y tú olvido ?

– Mi desmemoriado andar , y las palabras sueltas desprolijas, como la vida misma, me ayudaron a comprender.  Que no soy Irineo  Funes.

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Fotos de Stella.

* Instituto Alfredo Vásquez Acevedo ( I. A. V. A. ) Ubicacion Jose Enrique Rodo, Eduardo Acevedo, Guayabo, Tristan Narvaja. Arquitecto Alfredo Jones Brown. Entrada lateral del Gimnasio, por Eduardo Acevedo.

*Graffiti. Punta del Este.

* Cumplo con el pedido de Mauro por  Navidad,  y subo la foto del Instituto, y más adelante lo haré con otras fotos del mismo.