Ni una margarita se diga mi hermana…

Sobre casas abandonadas. 5

De la vida real.

Cuento breve.

” Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana;”

Terminaron la casa, hermosa,  grande, con  esbeltos balcones,  con amplias y rectas ventanas, concebida como un ideal a la medida humana

Dicen los que saben, que las ventanas son los ojos de las casas, la puerta es la boca la  que  golosa invita a la entrada, y como eje, como columna vertebral, la armonía de su formas. Tenía una ojiva, y fuego dentro de ella, sostenida por jambas de piedra. El fuego es vida, es intímo , es el llamador a la meditación y al descanso, y  concebida en el rellano,  la escalera, llegaba alta como el espíritud de sus dueños.

Una inmensa pared de piedra, se descomponía en azules, en grises, en rosas. Afirmaba el blanco, la hacía volver al jardín, donde anidan los pájaros, donde la fresca y perfumada sombra, llegaba hasta el corazón mismo de la alcoba, y se metía entre las  sábanas.

La novia soñada.!!

La estrenaron como doncella, nívea, blanca, casta.

Fueron muchas noches y meses  de eterno embeleso, donde como un descubrimiento se ve y se admira la riqueza de su construcción, la limpieza de sus ángulos. Se veía la esencia de  su blanco cuerpo.

Se sentía tan deseada !

Llegaron los balbuceos de la infancia. Y en un andar de pininos, cayó al estanque, donde crecían los jacintos,  la pequeña amada.

Y llegó el silencio, se hizo  cansancio, que duró pocas estaciones.

Tan jóven y ya mancillada.!

Fué lentamente como la foto lejana de una amada, como la amante  complicada..como el fantasma de la niña ahogada..

No fué que la dejaron, fué cómo un cerrojo del alma…

Su frente adquirió una arruga, ahí en el entrecejo, donde se frunce el mirar, por el desagrado de lo visto. Se hizo fisura en su fachada.!

Para no ver cerró sus ojos, bajó sus persianas, pero algo quería decir y no podía tenía la boca trabada.

Corrió libre el viento, nada ni nadie lo detenía, y  en un abrazo de palma,  la poseyó,  se sintió el dueño.

Ella quería explicar,  su soledad,  quería comentarlo con los muros,  con el estanque cubierto de lodo, con esos árboles hermosos, con las hiedras, con los pájaros..  Quería Gritar y no podía, su voz fué la  tomenta que hicieron  suyos  los truenos lejanos !

En la furia de un arrebato,  le coparon el alma y en una noche nefasta  fueron rotos todos sus cristales.

Su boca, y sus labios ardieron hechos brazas, y sus celocías se perdieron en la nada.

Se trizó su alma.

Magestad perdida…

La casa soñada !!

” Tú, que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone)
me pretendes casta
(Dios te lo perdone)
me pretendes alba ”

Alfoncina Storni.