Zurcir lo desflecado.

Parte III.

Nenette.

Marinée  sintió hablar muy seguido de Gastón..tanto que cuando se dió cuenta ya era tarde para prevenir a su hija..Gastón resultó estar  casado  y Nenette, sufrió la primera desilución.. !! La marcó a fuego.  A partir de ahí, la callada Nenette, la que parecía el dobladillo de la falda de su madre, se fué transformando.  Se hizo una mujer en el mejor de los sentidos visuales.  De la cantidad de trajes regalados que juntó su madre en años ,  sacó lo preferible y al salir a trabajar, las miradas de los paseantes, se detenían en esa mujer bien formada y  mejor vestida.

Tenía la costumbre de bajar la cabeza y cuando alguien se dirigía a ella la levantaba lentamente y dejaba posar la mirada sin apuro en los ojos del interlocutor.  Éste gesto que parece mínimo, llegó a dejar a más de un caballero, sin palabras. Empezó a acortar las polleras y a dejar como desafío parte de sus pantorrillas. Casi sin vuelo sus vestidos, eran los mismos,  indicadores de cintura y cadera.

Mientras a Maruja la fué ahogando el apellido y el dinero, a Nenette lo fué la falta de los mismos.

Ver desde afuera los cinco años desde 1915 a 1920, puede resultar fácil. Ahora estar dentro de las personas, pasar a los hogares, residir en los barrios, ser citadina, hace ver  todo desde otro enfoque. Grandes decisiones, políticas, culturales,   sociales, económicas, fueron ubicando muchas conductas que parecían imposibles en lugares humanos, simples, cotidianos.

Nenette, tiene relaciones  ocultas con un hombre joven de una de las casas para las que trabajaban . Marinette es despedida a raiz del escándolo suscitado de tres de esos hogares, relacionados entresí.

Cuando Nenette, entró en esa conexión  clandestina lo hizo sabiendo a lo que se exponía.  Fué un día viernes, que Marinée vió a su hija , enfundada  en un vestido de raso blanco  y una flor en uno de sus extremos. En un primer momento pensó que se estaba probando un traje para una clienta, pero al preguntarle para quien era..- Nenette, contestó..  – Es para mí.

” –  Para tí ?” –   Acaso te vas a casar ?  – Con quién ? –  ”

Marinée, que sabía casi todo de la vida, le causó estupor ese cambio, cómo había ocultado todo, era imposible! el traje era de raso..

Y después del escándalo

– Vas a salir con César ?

– Mamán…No me voy a casar, voy a pasear..

– A pasear vestida de novia ?  Y ese anillo de brillantes ?

– Voy este fin de semana a un Hotel en la costa. Me vestí así para impresionar, para que la famila Durán, sepa, que aunque te echen, o mejor nos expulsen como lo hicieron…no van a poder con esta relación.

– Marinée se sentía derrotada, no por  ella, su vida estaba vivida, era  por la que había luchado…- ” su hermosa cheri

Decir la sensación que causó al  llegar , en un auto ésta pareja, ella vestida de blanco, escotada, alhajada….casi parecía una novia y él un conocido rematador ..en un balneario donde se reunían los mejores profesionales de su época…

Fué motivo de comentario en los diarios.

Era lo que quería Nenette…Que se supiera…Maruja  había comprado un marido más rico que ella…Nenette compró sin dinero alguno al mejor amante …

Marinée empezó a perder la vista. No podía coser. Todo se le nublaba. Tenía cataratas.  Perdió en alguna flor de gasa que también sabía hacer , el gusto a lo nuevo. Solamente el crochet, la abastecía. Las mejores colchas fueron hechas por ella en hilo finito, con puntillas, cuando casi sin ver, se las encargaban… Se despidió como había vivido, riendo , comprendiendo y el sufrimiento lo ocultó, quedó como un sedimento, en alguna válvula de su  corazón.

Las parejas  de Adolfo Sanz  y Maruja y de Nenette con César Duran, corrieron distintos carriles, tan diferentes como sus orígenes.

Zurcir lo desflecado, desde el punto de vista social por ese tiempo, parecía casi imposible. Elevarse y llegar a una meta  una persona hija natural de una emigrante pobre, una quimera. Lograrlo fue la antología de una época en que se estaban ahogando lentamente y transformando sus principios patriarcales.

Fué un embarazo  que llegó a ese oculto y no tanto ”  nido de amor  ” como se conocía en esa época a la convivencia de parejas fuera del matrimonio. Cuando el señor César Durán  supo la noticia, de un momento para otro se le acabó el romance. Nada de amor libre y menos hablar de un niño no deseado.  Se encerró en su apellido, en su profesión, en su dinero. Se despidió de Nenette, es un decir, si darle la casa en que residía y una mensualidad se puede decir que es un  adiós. Creo que en un primer momento fué una indemnización por los daños causados.

Contra todos y a favor de la liberación de las normas por muchos establecidas y por pocos cumplidas, en la 12ª Sección de la Capital ,  nació el 23 de diciembre de 1920, el niño César Ángel Ledoux, hijo natural de Nenette Ledoux, de profesión labores , domiciliada en la calle Santiago de Chile Nº 23 de esta ciudad..siendo testigos..

Nunca lo llamaron César, para todos fué siempre Ángel, el niño gordito y blanco, el de la fuente de mármol. Siempre hay una historia encadenada, a pequeñas o grandes cosas. Alrededor de la fuente, se besó Maruja con Adolfo y se dejó acariciar con lujuria Nenette con César.  Mejor nombre para el niño imposible.

Ésta es la historia de Nenette, la ambiciosa mujer, la que se hizo a la sombra y maduró sola , entre trajes hermosos, en casas  solariegas, donde existía la campanilla y el timbre para llamar a la servidumbre, donde con chapa de bronce en la puerta se anunciaba que ahí había un profesional, donde eran muy poderosas las apariencias.

Cinco años después Nenette, se casa en la Iglesia Metropolitana, con un comerciante de tejidos, que tenía sus registros en la ciudad vieja. Fué algo muy comentado, porque Nenette  nunca se pudo desligar de la relación con Durán. Creo que él nunca dejó de quererla  y sin conocer al niño, poco antes del casamiento de la madre lo reconoció.  Nunca se sabrá si fué el temor que ese hijo pudiera llevar el nombre del nuevo esposo o que él seguía soltero. Fué un triunfo para Nenette, que hizo una fiesta convidando a gente conocida y querida, donde se brindó con chanpagne . Recibir el apellido que a ella le fué esquivo  y que el padre y la familia reconocieran en una partida al niño, era su diadema.  Cómo sería que la partida la hizo encuadrar, y ante el asombro de ese pedido en la cuadrería le preguntaron .  – –  – – – Señora..puedo preguntarle donde va a colgar ésto ?

– Le diría que si pudiera en la puerta de entrada, pero pienso ponerlo en el escritorio, ahí donde se hacen esas reuniones serias de los señores..donde se comentan hazañas  logradas sobre las  mujeres…  Mujeres como yo.  Lo dijo sonriendo.

Cuando Ángel estaba por cumplir trece años, un poco antes de navidad, Nenette recibió un llamado por teléfono. Algo insólito ocurrió, César después de tanto tiempo quería hablar con ella. Las mensualidades se habían sucedido durante estos  años con una regularidad increíble. Nenette pensó que al quedar ella viuda, César pensaría que ella no podría con la manutención del adolescente.  Algo ignorado pasaba.

Se vistió para la cita que se  iba a realizar  en su casona, de la misma manera que siempre usó para impactar. I sí que lo logró. La madurez del cuerpo que estaba en plenitud  y esa manera de vestir, sin reglas, solamente basándose en su gusto singular  y dejando como siempre lo hacía algo para el “peché” y los mamelones casi en los orillos del escote.

Cuando se vieron, se quedaron largo rato mirándose. Se estaban reconociendo. Mordieron los recuerdos, esos tan íntimos, que solamente conocen los que se han deseados, sin códigos, con locura, tal vez sin amor..en el medio de un edredón, desnudos, sin altar..

César ..era otro César,  calvo,  usaba lentes, pesado, gordo . Costaba reconocerlo.

– Siempre hermosa Nenette..Cómo aquella vez..que te vestiste de novia..o cuando te pusiste por toda falda, una seda sujeta con un lazo y una rosa y me incitabas a que con la boca lo desatara. Siempre me quisiste por mi dinero verdad ?

Estaba recordando en voz alta, era el pasado que llegaba, y ella quería acompañarlo y no podía.

Aquel hombre solitario  estaba despertando en ese instante .

–  Nunca me llamaste, son muchos años César!!  Ahora no vamos a hablar de eso. Viniste a conocer a tu hijo, ahora lo llamo..

– Angel..Angel..

Y ahí apareció, el Ángel de mármol, rubio,  regordete y bajo  adolescente, con la boca entreabierta,  la punta de la lengua afuera,  y los ojos rasgados.

Ese niño que nadie quería y que se atrevió a tenerlo, cuidarlo,  que festejó que tuviera apellido..

– Ante el mudo padre que dejó de recordar,  de soñar, la realidad extrema le fué dada..

– Tanto te costó darle el apellido..y él no sabe usarlo..sólo escribe su nombre y es feliz con eso..Sólo es un Ángel grande..sólo eso..

La trilogía Comprende:

El Edredón según Marinée

Torniquetes de Papel

Zurcir lo desflecado.

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