Una casa en las dunas..

Hasta los doce años estuvo viviendo en el pueblo. Cuando terminó la escuela su madre entendió, que él y su hermano mayor, ya sabían demasiado, y se los llevó para vivir todos juntos, a donde su padre trabajaba de pescador.

Todos conocían del lugar, porque en verano, lo pasaban ahí.

Una punta, una ensenada, una playa inmensa, llena de   médanos, tamarices,  arena y mar hasta donde alcance la mirada. Una casa de madera, más parecida a una casilla, un alero, que servía, para dormir en verano, y adentro lo mínimo en tres piezas. Comedor cocina, dos dormitorios, y algo parecido a un baño. Sin luz, a puro farol, sin agua potable, solo para tomar, y muy de vez en cuando, un baño, o  un lavado de cabeza, para sacar el salitre.

Todo lo demás era para el mar. Por el mar, pasaba  el viento,  las redes, los anzuelos, las boyas, las anclas. Todo por la pesca, los botes, los remos, los brazos, los hombres. Todo olía a pescado. La pesca del día y el que se ponía a secar al sol. Todo se trasformaba en bacalao. Abadejo ,cazón, tiburón. Salían en sus barcas, algunas más equipadas que otras, por muchos días, y cuando volvían era para  terminar lo que habían empezado . Nunca quietos. Las manos callozas , los ojos hundidos y zurcados de arrugas. Ojos conocedores de mareas, casi brújulas. Narices que otean el aire, y saben de tormentas.

Pueblito, hecho de pescadores artesanales. A lo sumo cuarenta  familias. Algunos hombres solos.  Fueron los castigados y únicos dueños del lugar, por muchos años.  Hasta ahí llegó Miriam, y sus hijos.   Chicos para el bravo mar, y  grandes para estar sin hacer nada.

A limpiar pescado, a rreglar las redes, a baldear  los botes,  a juntar caracoles, cangrejos, tortugas,  a secar vértebras, recoger basura, a formar suela en los pies descalzos. A doler el cuerpo, a dormir con el chiflido del viento, a soñar con el pueblo, a conocer el cielo, a saber el nombre de las aves y los peces. A la llaga del sol, al salitre, a las olas, a saber de mareas sin libros, solo viendo..  A la orilla, a la mar, se van los sueños..

El mayor aguantó dos años. Cuando lo quisieron retener, ya fué tarde. Se fué con el que traía provisiones y agua cada quince días, y nunca más supieron de él. Cuando le preguntaron al hombre que abastecía  si lo había vuelto a ver, moviendo la cabeza, dijo-”  Desde que lo dejé en el pueblo, nadie lo avistó por ahí. ”

Si para Rómulo fué difícil la partida de su hermano, no se le notó. Su padre lo puso en una embarcación  de un amigo y a pescar., a trabajar… Al aguante..Con él no, porque existe  el miedo de que pase algo en el mar, .. padre e hijo en peligro. Malagüero.. Mejor no.

Todo tenía valor, desde las espinas hasta las cabezas,  porque nada valía más que la pesca. Eran hombres curtidos  bajo un manto tutelar formado  de sol,  mar , arena  y caña.

La transformación llegó. Parecía hecho de bronce. Adquirió ese color dorado, y sus músculos se tensaron, sus piernas fueron las más ágiles, y su brazos fuertes, causaban entre admiración y envidia. El tiempo pasado para algunos, y la angostura del presente para otros.

Cuando sus padres murieron, Rómulo ya se había acostumbrado tanto al lugar, que nunca pensó en irse al pueblo o a la capital. Era una gaviota carroñera más. Ya tenía tres barcos. Él conchababa gente. Él era patrón.

El invierno era durísimo, el frío castigaba fiero, los tamarices y acacias se doblaban sobre la arena, y ella a su vez volaba y pegaba en lo que encontrara a su paso, se transformaba  en una lluvia finita.  Se podía pescar menos, pero se pescaba.  Se mantenía , muchas veces lo que hay, pintar, trenzar, colocar cercos, ir a la encenada, y ver lo que trajo la marea,  juntar cangrejos,  hacer collares,  encender la estufa.

Para Rómulo esa época era la de ir al pueblo, a la casa de Costanza, y estar con  alguna mujer. Todas lo esperaban.  Lindo sol !! , pagaba sin discutir. Una de las veces, para ser más preciso la última fué cuando la conoció a Antonia. lo que sucedió fué que se pasó de copas, y en lugar de estar una o dos horas estuvo dos días. El primero durmiendo y al segundo, entre la resaca del primero, y la linda chica, le salió carísimo..Casi..casi el valor de un día de pesca.!! Lo valía..!!  Tanto que en esa inconsciencia que da la caña unida a la piel fina de mujer, le dijo  ” si quería conocer el pueblo de pescadores…” y ella La Tona..dijo que sí…Se escaparon como niños inconscientes haciendo travesuras.. Tuvieron que esconderse en un hotel, para esperar. Ahora era un camión que los llevaría a la casa…Le salió carísimo…como un gran cardúmen…Lo valía.!!

La Tona…mejor Tona..llegó con sus afeites, y una bolsa con ropa.  Poca cosa. Nadie preguntó. Demasiado frío, poca gente, y no era cosa de molestar al patrón. La visita fué larga duró mucho. Para el verano, se habían acabado las pinturas, de los ojos y los labios, y el pelo largo que tenía a su llegada,  se usó cortito, y el sol hizo el resto. Quedó casi dorado, parado como rayos, lo que hizo lucir los ojos claros. No había quien al verla no pensara.. Linda..linda Tona.!!

Fueron la pareja ideal. Faltaba un poco de agua dulce, y hubieran sido para poner a la entrada, colgadas las fotos de los dos. Eran de reclame.  La imágen del Paraíso. El lugar hacía tiempo que no era el mismo, empezaron a edificar, sin control, invadieron los médanos, y parte del bosque. Se instalaron vendedores de comida, hubo aire de Fonda. Lugares hechos de troncos. Solo por el verano. Las olas del embravecido invierno los barría. Lo que quedó igual, o parecido a cuando Tona llegó era el centro, el casco donde vivían  los pescadores. Había más botes, las casas eran más grandes, pero se hacían las mismas labores. Se lucían collares y pequeñas artesanías, se golgaban de postes, se mostraban las mandíbulas de tiburón,  se vendían estrellas de mar y caracoles, conchas gigantes, boyas recicladas, remos de recuerdo, caparazones de tortugas. Todo lo ofrecido a los turistas  era desacostumbrado, e inusual.  Se salía de pesca.  Se olía a  cazón salado secado al sol.

Fué una época feliz, que duró cinco años para los dos. Tona fué nutriente en cada regreso. Imposible la despedida sin sus besos. Marinera.!! Nadaba sin haberle enseñado nadie, no temía ni a las olas gigantes, o  a la más grande medusa que se le cruzara, ni a los cazones chicos que se acercaban . Saltaba entre las rocas para llegar a la ensenada, recogía maderas carcomidas, y hacía artesanías, con lo que se le antojara. Fué confidente de muchas mujeres, y muda en su pasado. Fué sabia, porque aprendió rápido, tenía veintiún años cuando llegó.  Se fué torneando a salto, a nado, a baile, a pescado, fueron suyos  las mejores piernas y los  turgentes senos. Una cara feliz, un sol, un nido de tero, un cobijo, una red, un puerto, un faro,  un remo, un barco, un nombre. Tona.

Cuando, Rómulo convidó a Tona a casarse hacía ya dos años que estaban juntos. Hicieron un papeleo que duró más para Tona que tuvo que ir a la capital, a sacar la partida de nacimiento. Ahí él recién se enteró donde ella había nacido. Pero tenía una pregunta que no sabía si hacerla. Quería saber cuanto tiempo hacía que ella estaba en eso cuando la conoció.  Para Tona, eso no era sencillo, pero contestó.”  En lo de Costanza quince días. ” – Y antes ?..”Creo que un año.”..-  Un año…Le parecía tanto…fué la marejada que trae a la costa, tanta cosa , que la deja oscura…Pero para ella, no había corriente que la empujara…  – ”  Pero fué la primera vez que me tocó un mamado…tan mamado que necesité dos días para despertarlo.  ”

Los años se sucedieron, como a golpe de remo, la misma cadencia, la misma música solamente que los nudos fueron diferentes, más sólidos.                           Ahora él decía mi señora. Los demás decían la esposa del patrón.


Una partida como tantas. La despedida. Los besos. Los abrazos.  Los adioses.  Esperar el regreso. Ocho días en que el viento, fué enemigo. Cansancio, luchar como siempre, con el peligro como mástil.

Cuando Rómulo llegó a la costa le extrañó que Tona no estuviera para recibirlo.  Preguntó a una de las mujeres si la habían visto. Respondió –  “que hacía tres días que no la veía.  Que como el viento estuvo fiero, todos se guarecieron. Que lo más probable es que lo estuviera esperando en la casa con algo rico. ”

Romulo la buscó en la casa, todo en orden,  corrió  a ver entre las rocas de la playa, entre los tamarices, en el apartadero, en el bosque vecino.

No aparecía. Casa por casa, la llamó a los gritos, desesperado. Su búsqueda fué acompañada por hombres y mujeres. Tona no estaba. Esa mujer intrépida se habría metido al mar.?  Porque si había alguien al que el mar llamaba, era a esa hechicera de las olas.

Fué tantas veces cruzando entre las rocas redondas a la ensenada, a hablar con las gaviotas, a preguntarle donde estaba su mujer.

Pasó el tiempo, y con su trabajo a cuestas,  partió todas las veces,  pensando que la marea un día daría un indicio de ella.  Sólo un indicio. Un día Rómulo, que ahora parecía más de bronce que nunca, con sus venas resaltando en su cuello, se enredó el brazo musculoso, tontamente con una cuerda y cayó al mar . Corrieron a ayudarlo, y cuando lograron subirlo, ya había muerto ahogado. Todos dijeron, que el se dejó enredar.  No quiso salvarse decían.  Nunca se supo si era verdad, si fué  un accidente  o una excusa dicha por  los que lo acompañaban.

Pasaron los días y llegó un momento que los barcos partieron. No había patrón. Cada pescador jefe, o el más viejo,  se hizo cargo del barco.

La casa con el tiempo, fué el eje donde se confeccionaba y se vendían las artesanías. La casa no era de nadie.  Era de todos.

Entre los barcos , las dunas, el mar, el viento, la pesca, las redes, las anclas, las velas, la gente, se pasaron los años, y se gastó la memoria.

El gobierno, decidió demoler, las casas que fueron edificadas en terrenos fiscales.  Querían un órden determinado, en la parte cercana a la costa.  La costa es de todos.  Noventa y cinco casas se llevó la topadora.

Cuando se estaba terminando de  recoger lo que quedaba de una antigua casa, confeccionada en madera, fué cuando apareció una parte de un esqueleto.

Policía, técnica, juez,  cámaras, periodistas. Las preguntas de siempre..¿ Quién vivía ahí ?.. Conocían a alguién de ahí ?  Eran de la zona ?

Tenían barcas ?  Eran turistas ? Hay alguien que recuerde como era  la casa ?

Un pescador ya anciano que vivía en el pueblo, recordaba que a esa altura, dependiendo mucho del movimiento de los médanos,  estaba la casa que le decían de los Ingleses.  El porqué, bien no lo sabía, le decían así ” porque eran tres hombres rubios, que hablaban raro, y que tenían una barca que se llamaba Dolly, que creía que quería decir muñeca “. ” En esa época no faltó ningún hombre, no recuerdo a ningún ahogado. ” Se ahogó, como dos años o tres después pero en un accidente, con la cuerda de  la barca uno de los patrones, que se llamaba Rómulo.

” La que desapareció, eso sí fué la mujer, de él que la llamaban Tona..  Pero , no creo, que pudiera ser ella, nadie la iba a tocar, era una linda mujer…Muy bravía. Nadaba muy bien.., él siempre se la pasó buscando..”

.. Nunca se supo a quien pertenecían los restos…

Las mujereres aprovecharon el misterio.. y en la Navidad cuando la costa es invadida de turistas de todas partes del mundo…

Hicieron una cruz, confeccionada con maderas carcomidas,confeccionada  con lo que el mar arroja a la ensenada y  formaron   la cabeza con una vértebra y el cuerpo de un cristo con caracoles y los brazos  con dos espinas largas, grandes y blancas  .

A la casa de artesanías la bautizaron..   ” Tona “…A  la entrada a la izquierda, colocaron la cruz.. en donde se decía que estaban los restos de Rómulo…

Así se cuentas las historias..  Así son los mitos…Así nacen las leyendas..

¿dónde principias, mar, dónde te viertes?,
¿dónde principias, tiempo, vida mía,
ejército de humo y de mentira,
adónde vas, latido, carne, sueño?

¿Dónde te viertes, avidez de nada?
No soy la piedra que se precipita,
soy su caída, y más, soy el abismo,
el círculo de sombra en que se ahonda.

Tiempo que se congela, mar y témpano,
vampiro de la luna o se despeña:
madre furiosa, inmensa res hendida,
mar que te comes vivas las entrañas.

(Octavio Paz).

2 pensamientos en “Una casa en las dunas..

  1. Es un texto largo, pero cuando lo inicias, tienes que seguirlo. Tantas historias cerca del mar. Amores intenso, como el de la Tona. El tiempo va, vuela, lo esconde, lo saca… Gracias por compartirla… un abrazo Rub

    • Muchas gracias.
      Son amores de la costa. Como dice la canción.
      Pueblito de pescadores que se va transformando día a día, hasta ser ciudad.
      Hasta pronto , hasta cuando guste. Rub.

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