Se busca un traje con estilo

Cuando Elisa recibió la invitación, fué con alegría, sabiendo que el hijo de su amiga se casaba.-
Tenía quince días, para el apronte.  Elegir un vestido acorde a la fiesta, en una de esas chacras, comprar el mejor regalo de acuerdo a sus posibilidades, y contestar a la brevedad el RSVP, de la tarjeta.

Lo primero que hizo fué confirmar su asistencia, sabiendo que cada invitación, significaba dólares .  Eligió el regalo de la lista que hacen los novios, sabiendo de antemano, que sería ese o cualquier otra cosa la que llegaría a los contrayentes, nadie se queda ahora con algo que no le gusta, o está repetido. Todo tiene devolución pensó, para sus adentros..hasta el novio !!

Y el paso siguiente, fué  elegir el vestido..A la salida de su empleo, recorrió las tiendas del centro, pero sencillamente no encontró nada que le gustara. Había cosas baratas, pero la mayoría trasparente, no había algo de vestir como ella necesitaba, quería verse bien, elegante y distinguida, como lo fué en su juventud. No quería ser una Hindú, ni  vestirse de yersey, fruncido, en la cintura, para que sirva para cualquier talle.

Fué entonces que decidió ir a algún lugar Chick, del Shopping de Punta Carreta. Luego de la experiencia anterior, se vistió con una túnica, con zapatos fáciles de calzar, en pocas palabras, se vistió, como para cita de amante, para desnudarse rapidamente, en cualquier minúsculo probador, y para mirarse en cualquier ridículo espejo.
Conocedora de su físico, de las posibilidades que tenía, recorrió las boutiques, como quien va a una cruzada, conociendo de antemano las posibilidades de la espada y del evangelio. Se probó muchas cosas, algunas posibles, y otras sabiendo a ciencia cierta, que no eran para su edad o su bolsillo.  Hizo lo mismo que muchas mujeres, probarse por probar, soñar a ser otra , más jóven, más linda , más..muchísimo.. más flaca.. o más rica.. detrás de una cortina color beige, que ayuda a que no te vean, porque alcanza con una  cara de asombro..la tuya.

Después que quedó agotada de pedir algo en el que pudiera entrar al mismo tiempo, su  ciento diez de soutien, y sus caderas, y cerrara el cierre, auque el talle dijera L, y ella fuera XL,  vió que la mayoría no tenía manga, y era algo sinecuanon, para ella, en esta etapa, o era muy corto y se veían las rodillas, una parte de su físico, que detestaba..
Pensó en ir a la mejor tienda, y pedir un traje americano, de esos que hacen allá, que tienen cualquier  talle y dentro de él, hay variaciones, dentro del mismo estilo.  Si le quedaba bien alguno, se dijo para sí, lo compraba con la tarjeta, en tres veces, y ya está.!!

Sencillamente agotada, llegó a desvestirse, nuevamente, y la empleada, la fué guiando a lo que ella pretendía. Le dijo que lo único que tenía, largo, con mangas, con poco escote, y de su talle, era y se lo mostró, un traje estampado, blanco y negro, hermosa la tela, pero para alguién como veinte años mayor, y el precio sÍ que era para pagar en hipoteca  a veinte años.- Negando frente al espejo, verse así vestida fué la empleada la que le dió la idea sin querer..-Sra Ud. está buscando un traje de la época de los ochenta, o noventa y eso va ser muy difícil de encontrar..
En el trayecto hasta su casa , pensó, donde había trajes de los ochenta, y al otro día se dirigió a la calle Libertad, donde venden trajes usados, casi nuevos.. como dicen las malas lenguas.

Demás está decir, que la atendió una sabia, educada en la Sorbone, que la escuchó como un sacerdote en confesionario, que la midió como un sastre de primera, y que la llevó como  guía turística, hasta un perchero , donde había tres trajes de vestir. Hermosos, finos, elegantes, sobrios, y no alcanzarían los adjetivos, de la promitente comparadora para describirlos. Eligió a instancias de la vendedora uno color bordeau, porque le dijo que a las morochas, de ojos claros , ese color las favorecía, y que resaltaba el bordado en peltre del vestido, que comenzaba, debajo del busto, y se resolvía en sutiles arabescos, en la pollera con un semi vuelo, que no apretaba las caderas para nada.- La señora le entalló la cintura, que fué lo único que hubo que retocar, y al otro día al caer la tarde lo pasó a buscar y  salió Elisa con el traje, y una carterita haciendo juego con el bordado, sabiendo  de antemano que en la fiesta, iba a ser una de las mejores vestidas, se imaginaba, como una estrella, pisando la alfombra roja, para recibir el Oscar y todo por la mitad de lo que le pedían por algo que no entraba,y con la promesa que luego de usarlo lo trajera de vuelta que se lo tomaba, porque lo mandaban al interior, donde se vendían muy bien los trajes de fiesta.

Fué directamente a la chacra, en un taxi, porque ir primero a la iglesia , y a la recepción, hubiera sido demasiado gasto..Llegó cuando la fiesta había empezado, y su amiga la recibió con el cariño y la deferencia de siempre, lo mismo el novio, lo que no entendió, en un primer momento fué la cara de espanto, y de emoción al mismo tiempo de la novia y de su madre, y de las tías de la novia, no entendía porque.. si era la primera vez que las veía.!!-
La fiesta fué genial,.. Elisa se divirtió muchísimo ,bailó, comió, y brindó  tanto, tanto.. con un señor amigo de la familia, que también brindó mucho y la apretó cuando bailaban ,y la piropeó descaradamente durante toda la noche diciéndole versos de Bequer. .

“Para que los leas con tus ojos grises..hice mis versos Yo..”

Si este fuera el fin de la historia, sería más sencillo, lo sabroso, vino despúes, cuando como a los dos meses Elisa llevó el traje de nuevo a la calle Libertad, y ahí se enteró por la vendedora de la verdadera historia. La dueña del traje, hacía como un año que había fallecido, y como la hija y las nietas, necesitaban espacio, y plata decidieron, llevar los trajes a vender, no quisieron consignación ninguna, y dejaron los tres trajes de vestir, y las carteritas haciendo juego, y la señora se arriesgó, como le dijo a Elisa , pero los trajes valían la pena.

Que había estado nuevamente a los pocos días  de efectuado el casamiento , la madre de la novia que retiró y pagó los otros dos trajes y las carteritas, que estaban sin vender y me  pidió, que si Ud. venía le avisara, porque volvía a comprar el traje de su madre, porque fué muy fuerte le dijo, ver a una señora morocha, usando el traje de madrina,  que usó su madre el día de su boda, bailando, haciendo ruedas y fué para todos los conocidos de esa época un bochorno, hasta para las nietas que llevaron los trajes a vender.- Fué como ver a la abuela renacida, bailando rock, con un cara de loco recitando versos, y visiblente tomados..

A Elisa ya no le importó nada, haber tomado de más, lo del traje usado en otra boda de hace tantos años, porque empezó a comprender que el talle XL, también tiene su encanto, sino que lo diga un viejo poeta que tiene en casa que se llama Oscar, que dejó a Béquer por antiguo,  que ahora le da por cantar. una zarzuela…  La Lola se va.. a otro puerto…, y en lugar de Lola dice Lolas…le canta la Bien Pagá y hasta le gustan .. las blusas indúes trasparentes.!!

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