Un hombre callado

Calló desde niño. Acostumbrado a obedecer, la mayoría de las veces recibía las reprimendas que tendrían que tener otro destinatario, su hermano mayor.

Calló de jóven, y lo que no decía lo volcaba en una imaginación desbordante y una mente de inigualable lucidez.

Eligió el amor,  asumiendo los riesgos, y enmudeció ante situaciones previsibles. A sabiendas, a conciencia, sin límites.

La madurez de él con sus luces propias, encandiló a muchos. La benevolencia en el trato, la humildad de sus acciones, lo llevaron a la cima.

La vejez lo sacó lentamente de su sitio. El hombre callado deambulaba, balbuceando incoherencias por los rincones. Le quitó su andar gallardo, le regaló el vértigo, la ofuscación, y las palabras incorrectas.

La casa se convulsionó, se movieron los cimientos donde estaba construida. Nadie creía lo que veía, pero era así. Corría veloz la desorientación, sin culpa.

Cristina se acercaba a ése anciano y con amor le hablaba.

– Papá soy tu hija Cris, tu reina.

– No eres mi hija, repetía el anciano.

Prendía las luces para que la pudierá ver tal cual era y con angustia le replicaba

– Papá mírame por favor, tengo tus mismos ojos claros, soy tu sol, tu pequeña, tu amor.

Muchas veces las lágrimas quedaron retenidas, imposibilitadas de escapar.

-Ya vendrá la lucidez, y me va a reconocer. Pero cada vez veía más menguado su retorno

Ella se acercaba, y el padre repetía lo mismo, un estribillo grabado en la mente, algo muy hondo.

– No eres mi hija, estás liberada.

Tantas veces la liberó, la desgarró, la desató, la desprendía de su lado en cintas invisibles, en caricias dadas, que cuando la muerte llegó, ya eran dos los agotados corazones, el que se marchaba y el que quedó convencido de la verdad de las palabras.

Ahora,  es Cris la que calla…

Foto de Stella

Foto de Stella

Cultores del pirateo.‏

” Si la cultura que motiva a Snowden se pudiera poner en un cóctel, éste contendría una buena dósis de defensa de la privacidad y los derechos individuales, unas cuantas cucharadas de derecho a la libertad de información y un … Sigue leyendo

La calle

 

Calle  levantada con ilusiones vanas de avenida, donde los árboles se hicieron dueños de las veredas, y estallan cada tanto, asomando sus raíces viajeras.

Comienzo de adoquines, de un tranvía ido, sobre rieles de fantasía, por donde corre  el agua de la lluvia, cantando con alegría.

Ahí abandonada a su suerte, una ventana muestra las curvaturas de molduras inexistentes, y en ese espacio donde habita la nada, crecen los yuyos, como pidiendo paso al tiempo ido.

El portón de hierro dueño de las paredes, sostiene un orificio, de un pestillo extraído.

Sobre el óxido toma el sol  la dueña del  glamour licuado, con su vestimenta a rayas y sus ojos compuestos.

Por esa calle despoblada camina el vecino Antonio, y a tres pasos reales y tardíos va su mujer desde hace cincuenta años.

– Antonio, no te apures que no puedo seguirte.

Le responde el bastón, que mastica su goma entre las juntas de los adoquines.

Un niño pequeño pica la pelota contra el muro de su casa, y la música del bam,bam, hace que bailen desgranándose los revoques.

Dando saltos, esquivando pozos,  dos autos llegan al cruce, asombrándose del encuentro.

Nada pasa, y todo sucede. Son muchos los ojos cansados, que miran desde de las ventanas, gastando el tiempo..

El cielo se encapotó, la humedad hace brillar las aldabas, los chapones, y los timbres de las puertas.

Se prenden las luces, se refugian los gatos.

Llovizna….La Anacahuita observa desde su copa redonda, y su follaje colgante, liviano,  como ….

Se ceban los mates, y se hace ronda.   Desde las cocinas sale el olor a trotas fritas…

Calle con color gris pardo, con olor a jubilación, a abuelo cuida nietos, a único dueño,                                    a viudez…

 

  • Anacahuita (Schinus molle): la indígena más popular en Uruguay. Falsa Pimienta.
  • Fotos de Stella.

 

 

 

 

 

 

 

La línea.

Cintas que abarcan el torso   
 y en trémulo cruce, se abrazan en trenza.
 
 
 Foto de Stella
 
Foto de Stella.
 

Dar…sin esperar nada..

La sonrisa en la angostura de la imagen, dice en andar pausado, del amor en la piedra tosca o en la orilla de la arena blanda .

Así como en el ayer,  fue  brasa, hoy en la ceniza llama, por la línea  que cruza  en la nuca, se enreda en la cintura, y  llega hermosa y pagana, hasta el vientre mismo, donde grita y clama.

Quién te va a comprar!

 

 

Domingo.

Como mantel, un hule con guindas cubre el tablón y los caballetes. Se amontonan las revistas , los comics dicen y hacen imposibles con Bat Man, los Hola nos saludan desde lejanas tierras, cortan los moldes los Burda, los discos de pastas esperan a las púas, y los libros cansados de tanto trajinar, se acomodaron en el cordón de la vereda.

En un costado unas plantas  perfuman el olor reinante, mientras el Pájaro Loco las picotea. Suspiran los libros de poesías, y desde una revista, sale al exterior una hermosa mujer mirando la lejanía, El Para Tí, ha dejado la galantería a Mundo Uruguayo. Selecciones no sabiendo más historias para contar, le pasó la posta a Hágalo Usted mismo …mientras desde un lejano tocadiscos canta Uno, Julio Sosa.

 

Humedad y soles agrietaron sus tapas, libros de feria, pérdida de páginas.

Un matrimonio ojea Labores, con ochos imposibles, y entre tantas postales, surge una cara pálida que los interroga sin propósito alguno, y un niño disfrazado nos dice que es carnaval en otro continente..

Siguen revolviendo, entrando en ése túnel que los hace cerrar los ojos ante el sol.

– Mira,  lee esta poesia…la recuedas?.

– Espera que busco los lentes de leer. Saca del bolsillo las lentillas, hace un cambio y deja en sus manos los que se quitó, y con el dedo índice sigue los renglones…

” Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo “

Se detiene, las páginas juegan al rango, y sus faltas son compensadas con la voz del hombre.       ” lo que estaba dormido sobre tu alma”. – No sé más, y tú?

– Tampoco.

Es el toque de la memoria, es el índice, es el encuentro con el pasado compartido.

Se miran, y ansias muertas resurgen, de lo descosido.

Dejan el libro abierto, y el feriante, con total displicencia cierra sus amarillas páginas , y lo coloca al sol del mediodía de otoño.

Ya no le sirve quejarse, nadie compra poesía, pero igual quiere una revancha entre tanto polvo.

Le habla al libro o a la postal…que más da    –  Quién te va a comprar con esa cara !

Las páginas se desprenden, crujen carentes de pegamento posible.

Sin cabida, al desnudo, desde el suelo, el abatido poeta acalla sus palabras.

 

 

  • Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada. Poema XII. Pablo Neruda.

 

 

 

 

 

Con palabras.

 

En una cavidad pequeña, compartimentada, mezcla de amparo y favor, y en la soledad de la madera carcomida mora un hueco morador de la noche, vasallo del tiempo, perforador de voluntades.

Cómo roja y sangrante  encía, con la lengua ensoberbecída de la nada, así te diviso pecado extructurado con palabras, y señero en el existir cotidiano.

Foto de Stella.

Foto de Stella.

Un eterno silbar

19.6 2015.  19.6 2017.

Son los últimos peldaños, siento vértigo; no sé si es el espacio que limita el vivir el que me indica…

Abre las ventanas, deja la luz entrar libremente, que engrandece el transcurso, resguarda la mano que te lleva a tu jardín de pensamientos, entra en la riqueza de las palabras de los otros.

Capta el momento, aunque los ángulos no sean perfectos, aunque seas uno y tu regocijo el que lo divisa, o escucha.

Despeja los laberintos de la mente, protege los ovillos de los sentimientos, anhela hasta lo imposible.

Da valor a lo intangible. Siéntete escoltada con el eterno silbar de sus labios sellados.

 

Foto de Stella.

 

 

 

 

 

 

Inmolando

 

– Porqué me sigues? Ahora me voy a tomar un café en la cocina y te invito…No sabes contestar, Mira que no me das miedo!

La respuesta es el silencio. La mirada se bambolea desde la mesa del comedor hasta la sombra alargada y finita, que está reflejada en la ventana del corredor.

No es su sombra, le habla al otro, al compinche, al que quiere envenenarle la vida, con ese trajinar de recuerdos viejos.

La luz entra despaciosa, se trasmuta en claridad cuando se abren las persianas, y Sara lo encara.

– Otra vez hablando solo! Ahora me vas a decir que es nuevamente Diego que vino a conversar contigo, o que te espía desde la ventana.

– Vino de nuevo y quiere que hablemos de su mujer Aline, y porqué yo la deseaba tanto…tanto…que estuvimos años juntos, sin que lo supiera.

La mujer  se aquieta, ya no le recrimina el hablar solo, ahora entra en la historia. Los engaños, el amor compartido, y el sexo, atraen a la mujer del pobre hombre.

– Tuviste una relación de años con Aline?

Ahora Aline existe, se puede preguntar sobre ella. – Era hermosa?

– Muy bella, deslumbrante. Era un resumen de lo que todo hombre busca. Era una fiesta!

Ella se sabe linda, pero reacciona, es la competencia existente o no. Era la mujer compartida, la mujer de Diego, y ella, no es más que la madre de los hijos del hombre.

– Porqué la abandonaste entonces? Sabes que te hubiera dejado ir.

El cuerpo se ablanda, se sienta. Le pregunta a alguien que está a su lado, porque no desistió de ella.

El corazón le late despacio, sin prisa, busca la solución y no la respuesta. No tiene sentido que ella entre en los corredores de sombras. Ella es la cuerda, no él.

La respuesta llega como si se despidiera, de Diego Poeler y Aline su mujer.

– Porque Diego y yo, matamos a Aline. Por eso ninguno de los dos pudo reclamar nada. Ahora que está envejeciendo me espía. No sé a que viene, no sé.

– Viene por mí, me viene a buscar….Quiere que sea nuevamente su amante.

Es el resarcimiento de las almas enfermas, lloviznando en grises.

– No me dejes solo Sara…No me dejes..

La venganza y la sinrazón se unen, las palabras se desgranan aún más, y la sombra finita y alargada se transforma en el árbol de la vida y los acompaña.

 

 

Foto de Stella.

 

 

 

Blanca.

Segundo domingo de mayo, día de la madre.

 

Rebozo, que hace cuna, formando el nido, y el calor del hogar se transforma en cobijo, y al mecer la cuna cesa el llanto del que mama.

Hiciste sendas de cintas y de lanas, y en vueltas iguales, los brazos amigos se abren como aspaderas, formando la madeja que teje la trama.

Hoy y siempre, donde estés, con un ocho y una lazada, en un recuerdo festivo, te abrazan y te aman, Blanca.

 

Foto de Stella. Cúpula de la Iglesia de Punta Carreta.

Restar

– Estéban…Estéban…

Un llamado angustioso, casi súplica.

El viento juega en las cortinas, y se oyen pequeños chirridos de cerradura abierta y persianas rotas.

La mujer tensa, se sienta mirando sin ver la vieja puerta.

La voz de un niño la trae del espacio, la sitúa en el momento.

– Mamá, restar es lo mismo que quitar?

– Estás con los deberes….Son similares…se les dice sinónimos…

La voz ha perdido fuerza, pero sigue siendo rectora del momento.

– A ti te han restado?

– A una persona se le puede decir que se le quita, que se le disminuye, o se le sustrae…

– Entonces porque el padre de Juanjo cuando toma mucho dice enojado.  – “por lo que le resta de vida”..A la vida que se le resta?

La mujer se levanta, el niño necesita más atención, un ejemplo mejor que el padre ajeno.

– Mamá vas a salir?

Sin contestar, cierra la puerta, pasa la tranca, ése soplo de aire se aquieta y deja de hacer ondas en el orillo.

– Vamos a buscar en el diccionario, y vas a comprender mejor, lo que te digo..olvídate de Juanjo y su familia…

Abre el libro….

Restar..quitar, detraer, disminuir, rebajar,  aminorar, reducir, sustraer.

– Pon un ejemplo…

El niño escribe, buscando la más comprensible de las palabras.

– A mamá le quitaron….mamá que te pueden haber quitado?

– No te puedo dar la respuesta, los deberes lo tienes que hacer tú…

El niño se queda acodado sobre la mesa, sin ganas de continuar, pensando, girando su birome, haciendo un ruido áspero, que imita algún motor, de imaginarias hélices. Es el piloto de un avión  que aterriza sobre los renglones azules.

La madre a su lado sabe que hoy le han sustraído parte de sí, algo difícil de explicar, cuando por fuera parece entera.

Siente la boca amarga, como si estuviera sorbiendo todos los sinónimos.

 

Foto se Stella. Serie blanco y negro.

 

 

 

 

Textos Solidarios–“El mundo en tus manos”

 

Comunicación texto (2) aprobado para libro “El mundo en tus manos”
RS
redaccion scripto.es<redaccion@scripto.es>
 Apreciada Stella.

Nos alegramos mucho de comunicarte que tu texto ha sido seleccionado para formar parte de nuestro libro solidario, que publicaremos con el título “El mundo en tus manos”, elegido por votación entre todos los colaboradores. Próximamente, iremos anunciando en scripto.es el avance de las distintas fases del proceso de edición y publicación que culminarán con la salida a la venta de nuestro libro, del que tú ya eres parte.

Queremos agradecerte que hayas decidido colaborar en este proyecto y también animarte a que nos ayudes ahora a darle la mayor difusión posible……


Gracias a

Xabier Novella

Del Equipo de Redacción de Scripto,  y a todos sus colaboradores por aceptar mis dos minirelatos… La gran guerra y Pié de Granito, para Textos Solidarios, y así  formar parte del libro ” El mundo en tus manos ”

Me siento muy feliz y honrada. Que todo culmine en un éxito, vuestro esfuerzo y, la causa lo ameritan.

Para todos los que me acompañan va mi abrazo.

 

Foto de Stella.

 

 

Días circenses

 

Moral y Deseo. 

Un blog, para meditar, para conocer, para la discusión, la reflexión, para deleitarse.

Idea, obsesión y enamoramiento.

Copio la respuesta a un comentario mío, en éste escrito, donde en parte discrepo con algunos comentarios y doy la razón en muchas de sus afirmaciones.

 

 

Sé que quien descubre el amor y lo hace perdurar halla la felicidad, pero, ¡es tan difícil!, ¡agraciados los que lo consiguieron! Cultivar el amor, pues tal es la labor necesaria, es quizás la más ardua de las labores. La mayoría de los mortales nos resignamos a las migajas. Un fuerte abrazo.


Días Circenses.

Verdad, qué crees en lo que te estoy diciendo ?

A prepo hablaba . Todo lo hacía y decía así. Pocas palabras, todas órdenes.

Lo bueno de todo, era que se sentía víctima.  A él nadie lo entendía.  Si lo entendían, era de casualidad.

Así no se puede vivir! Tan imperfecto todo ! El discurso tan vacío!

La ira. Bilioso. Se aposentó el desamor.

La casa en silencio. Sin risas, sin roces, sin una palabra fuera de lugar. Señas de mudo. Lo que sobraba era espacio.

Tanto sitio había, que llegó un momento que no supo con que habitarlo.

Fue cuando ingresaron, los domadores, los enanos, los monos, los prestidigitadores, los magos, y el público.

Tuvo su propio circo.

Los trapecistas fueron sus ideas, y de un lugar al otro, en un vaivén de furia contenida.

Las palabras eran los payasos, y a cachetada limpia aunque falsa hacían  reir a los que miraban de afuera.

Fueron todos llenando la escena, y en la arena, entre arriesgados motociclistas en el globo de la muerte, el domador de tigres y leones, los caballos bailarines, el hombre mono, y el grande Gulliver, y una orquesta,  con un tambor de hojalata, dieron vida a donde no la había. Entre aplausos…

Se quedó con las luces, los andamios, la boletería, los carteles, los banderines,  las jaulas, y sobre todo con la carpa!

Quedó  la  equilibrista de un solo hilo, los brazos abiertos, un sombreo gracioso, la mirada al frente, caminando en el vacío, suplicando no caer.

Todo lo demás del espectáculo, se lo llevó el tiempo, porque a ése gran elefante blanco nada lo detiene.               Nada ni el salto doble de la muerte.

Foto de Stella

Parte central de un relato publicado en el 2010.

 

Prepo. sinónimos –  A la brava, a como de lugar, a lo cabrón.

El marco.

 

El marco dueño de las tallas, de las hojas verdosas, sostiene como poseedor absoluto el contorno del espejo.

El cristal prisionero del bisel, que limita su contorno, en un imposible esfuerzo, se adosa al recuadro, y cubre la percepción.

La figura, se estremece, aduce la mirada que falta cercanía, y la piel se rebela en locas fantasías. Ve palabras que hacen frases gratuitas ” cuanto has visto, cuanta lucha, cuanta alegría, cuanto amor, cuanto desencanto, cuantas melodías, cuantos logros “, siente la alegoría y regresa al punto de partida.

Las manos se elevan y palpan la moldura, acarician la luna, y los ojos, son el último eslabón de una cadeneta. Cierra los párpados, liberando los límites plisados de la dependencia.

 

 

Foto de Stella con trabajo de Pixlr -o-matic

Foto de Stella  Serie blanco y negro con trabajo de Pixlr -o-matic

 

 

 

Extravíos

 

 

Cada tanto, cobijo los extravíos de la soledad sin palabras, de las palabras sin consistencia y sin sonido.

Cada tanto los sonidos, se pierden ante el silencio..

Cada tanto..

 

Nada impide la visión, sólo los vidrios del ventanal reflejan su figura.

Sentado, mirando el suelo.

Hay un grito sordo que da la incertidumbre del hoy, del mañana.

Se han extraviado, en ahogado sufrir, el saber querer sin lacerar. Se fueron el te amo, le siguieron el hasta mañana, y el buen día.

Cada tanto el gracias, como una obligación, donde la gratuidad  está exenta. La obligación es incluida.

Hay silencios gratificantes en el eterno murmullo, cuando llega la pausa.

El silencio es denso, habita la morada. Hiere sin armas, sin labios, sin palabras.

 

Cada tanto..Consciente de la ausencia, los días son otros días, donde el silencio se purificó;  se convirtió en causa.

 

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Foto de Stella. Serie blanco y negro

 

Un hombre callado

 

Calló desde niño. Acostumbrado a obedecer, la mayoría de las veces recibía las reprimendas que tendrían que tener otro destinatario, su hermano mayor.

Calló de jóven, y lo que no decía lo volcaba en una imaginación desbordante y una mente de inigualable lucidez.

Eligió el amor,  asumiendo los riesgos, y enmudeció ante situaciones previsibles. A sabiendas, a conciencia, sin límites.

La madurez de él con sus luces propias, encandiló a muchos. La benevolencia en el trato, la humildad de sus acciones, lo llevaron a la cima.

La vejez lo sacó lentamente de su sitio. El hombre callado deambulaba, balbuceando incoherencias por los rincones. Le quitó su andar gallardo, le regaló el vértigo, la ofuscación, y las palabras incorrectas.

La casa se convulsionó, se movieron los cimientos donde estaba construida. Nadie creía lo que veía, pero era así. Corría veloz la desorientación, sin culpa.

Cristina se acercaba a ése anciano y con amor le hablaba.

– Papá soy tu hija Cris, tu reina.

– No eres mi hija, repetía el anciano.

Prendía las luces para que la pudierá ver tal cual era y con angustia le replicaba

– Papá mírame por favor, tengo tus mismos ojos claros, soy tu sol, tu pequeña, tu amor.

Muchas veces las lágrimas quedaron retenidas, imposibilitadas de escapar.

-Ya vendrá la lucidez, y me va a reconocer. Pero cada vez veía más menguado su retorno

Ella se acercaba, y el padre repetía lo mismo, un estribillo grabado en la mente, algo muy hondo.

– No eres mi hija, estás liberada.

Tantas veces la liberó, la desgarró, la desató, la desprendía de su lado en cintas invisibles, en caricias dadas, que cuando la muerte llegó, ya eran dos los agotados corazones, el que se marchaba y el que quedó convencido de la verdad de las palabras.

Ahora,  es Cris la que calla…

Foto de Stella

Foto de Stella

La persistencia de la memoria.

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

– Es la casa que tiene muchos escalones a la entrada. No hay como equivocarse.

– Gracias, estoy decidida a verlo y contarle la verdad. Hay situaciones que no se resuelven  por terceros.

Los lentes se resbalan, la mirada casi agotada responde

-Demoraste mucho, dejaste pasar los años. Me han dicho que él no es el mismo. Tiene fama, dinero, poder. No lo he visto, y no quiero saber más de su vida. Averigüé el domicilio para hacerte un último favor. No me menciones, y no vuelvas a contactarte conmigo.

– Te hizo mucho daño. Fuiste a la cárcel por culpa…

– De los dos Rita, de todos. Lo planeamos juntos, a él le salió bien, a mi regular, a Sonia le costó la vida y a tí nada..nada..Tú escogiste a quien servir.

– No fue tan así.

– No me mientas a mí, porque fuimos resaca, y él puede fingir ser ahora un Tannat estacionado.

Se despiden; tienen en común un pasado turbulento, ninguno de los cuatro era mejor que el otro.

La escalera ancha sin pasamanos, abierta a la vista, pintada color sobre color, rojo, gris, morado, azul, rosa, negro, ningún escalón igual al otro, y ninguno similar en sus partes, y cada tanto un foco desigual de luz que indica un largo recorrido. Allá al fondo al terminar la aventura, un reja guarda la entrada y como vigilante de emociones, lejos la puerta de dura madera.

Alza la mirada, la casa se pierde entre la vegetación.

Sube la escalera trabajosamente, resbalándose, bebiendo el color mezclado a grandes sorbos. Guarda su secreto.  Aunque tiembla, y teme, se acerca a el pasado  con alevosía.

La detiene la reja, con sus volutas y sus hojas de acanto. No hay timbre, llamador, o campana, ni bisagras, cerradura, o pestillo.

 

Nadie se pregunta donde está, nadie la buscó, nadie la encontró, no hubo reclamo sonoro alguno, no existió la voz de auxilio del secreto.

 

 

 

o

 

Hoy sentí un perfume dulzón, de alargada forma, que haciendo giros en mi mente, me inundó la boca.

El papel encerado en mis manos, una mezcla pegajosa, ni dura ni blanda, que costaba tanto quitarla de los dientes, porque era tan nuestra como la infancia.

No había mejor yapa que el almacenero pudiera darnos que un Cande. Para mí, era la gloria del fin de semana, el regalo de un buen comportamiento, el final de un cumpleaños…

Hoy cuando leo un blog amigo que entre otras cosas maravillosas dice ” La vida es esa cosa que …todos amamos tanto y mucho más cuando empezamos a perderla.”enriquetarragófreixes

Te digo…..Si pudiera te mandaría un cande, para compartirlo a medias, con esa tristeza tuya. No sé donde encontrarlos. Tal vez sigan existiendo, pero si el trabajoso dulzor sacaba las penas y las decepciones de la infancia….porque no pensar, que en un día gris todo se puede olvidar con el rosa cande, ése de industria nacional,  ése  que se chupa y nunca se acaba….ése caramelo de C de corazón, de C de cobijo, de C de cariño, C de Camila,  de C de candil.

 

Foto de Stella. La Floresta. Una parte mía.

Una infancia que es parte mía. La Floresta. Foto de Stella.

Nada dicho

Realidad es la que es, sí, una terrible y emotiva, sensación de que “vivir”, solo vivir, es algo tremendamente escaso pero, desgraciadamente, suficiente.  Más, mucho más, no sería vida.” Éstas pequeñas cosas..enriquetarragófreixes

 

– Saben lo que me está ocurriendo? dice con voz pausada, como cansada de tanto andar.

Queda el mate que ceba Víctor en mitad de camino,  Martita y Cora dejan las cartas sin dar.

– Que es lo que te pasa mamá?

– Se me están borrando las caras queridas.

Los tres se interrogan con la mirada.

– Te estás olvidando de mi cara abu?

– De tí no, porque te veo. Olvido en partes desiguales los perfiles de los rostros, los ojos, las bocas que susurran, los gestos, y para volverlos a formar, como si se tratara de varios puzzles, debo mirar las fotografías desteñidas, algunas en sepia, otras con los bordes dentados. Algunas de tan ancianas, son ajenas a mi memoria.

– Mamá debes olvidarte de los recuerdos, debes estar más en el presente, en el hoy.

– Abu, mírame…vas a ver que éso se te pasa.

– Claro que sí, cuando logre unir todos los contornos de todos los que he amado.

Los ojos en finos pliegues se entrecierran, como si la luz le impidiera divisar con plenitud las imágenes.

La ronda del mate, hace girar la bombilla, y se cubre la yerba de espuma blanca que delimita la boquilla y el juego de la nochecita continúa, como si acá no se hubiera dicho nada.

 

Foto de Stella. Serie Graffitis

Foto de Stella. Serie Graffitis

 

 

El convite

 

La decoración pesada, barroca, de arañas de caireles, cortinas de brocato, y alfombras de arasbescos, en dorados y azules, amortiguan las palabras.

– Qué es lo que más te agrada de mí ?

Él duda, decir la verdad significa aventurarse al rechazo.

Pantallazos de caderas con música y senos redondos que auguran, círculos concentricos de placer, de cintura de junco, de andar candencioso, que se ofrece sin decirlo, y dice con voz aniñada…

– Decime…

La mano cálida, quemante, busca la otra. Divaga la mente, bajo un temblor de labios, que besan rozando, cuando mordería la roja pulpa, y se enredaría en el ensortijado cabello, hasta perderse en su laberinto, y bajaría desde la nuca, hasta morir…

– Tus ojos…Tus ojos son mi perdición..

Ella sabe que él miente, y que de ahí va a al bajo, donde no falta compañía.

La empuja suavemente al marcharse, cuando el sudor empapa su cara y todo su cuerpo hierve bajo el chaleco y la levita.

Cierra la pesada puerta, pasa llave y pasador.

Siente la necesidad imperiosa de desnudarse, de quitarse la enagua,  el corpiño que aprisiona sus jóvenes senos, toda la ropa va cayendo en su pieza.

Hoy sería una más del pecaminoso Yerbal

Sin mentirse en el ensayo, danza…Toda ella desnuda es un convite.

 

 

 

La desaparecida calle Yerbal de la ciudad de Montevideo se ubicaba en el “barrio sur” de la antigua Ciudad Vieja

” Hasta 1930, el sector comprendido desde la calle Reconquista hacia el mar se caracterizó por sus terrenos bajos y calles tortuosas que eran inundadas con frecuencia por el feroz oleaje del Plata. En este hostil e irregular territorio se levantaba el ”Barrio Infame”, un acentamiento densamente poblado por burdeles y prostibulos donde la práctica de bailar tango era la antesala de la relación privada con la meretriz.” Andrés Parrado

 

Ciudad Vieja. Foto de Stella

Ciudad Vieja. Foto de Stella

 

 

 

Si el amor es pecado…

...ya está bien castigado, ¿ pero si no lo es ?..: ¿ En qué cosecha de purpúreas rosas florecerá después ? ” G.A.Becker

 

.

Caminaba presurosa.  Se acercaba la noche, el otoño barría la calzada. Lloviznaba. El olor a salitre la envolvía , el viento se adhería a su ropa, esculpía su figura, mostraba sin pudor su bello cuerpo, sus turgentes senos, y al llegar al rostro, entrecerraba sus enormes ojos.

Era hermosa en verdad, y lo sabía.

Llevaba en su mano un regalo envuelto en un papel azul y plata. Festejaron con ella sus amigas de Curso, sus veintidós años! Se sentía felíz. Estaba enamorada. Su primer amor era compartido. Él era casado. No importaba!!

Eran tan grandes sus ansias de quererlo, que de su mente su imágen no sacaba.

Sentía el ruido que hacían las hojas de palmera, cuando sin querer el viento  friccionaba. Esa melodìa por cuadras fue su compañía. Se habían ido las gaviotas.. Pensó que en algún lugar del mar se refugiaban.

Foto de Stella

Foto de Stella

Cuando Gorlero se estrecha, se dobla en el final , cambia de nombre, Vela Mayor o El Foque,- ahí estaba su casa.-
Antes atravesó esa calle que se desmaya sobre el mar, esa que en altas olas deja espuma blanca, que ruedan sin dueño por la Rambla..

Se detuvo un momento en la calzada, buscaba las llaves para entrar.

Él estaba ahí. No lo esperaba!!

Lo miró, sus ojos asombrados se abrieron, y la corona de pestañas hizo luz esa mirada. El frío azul de los ojos de él, los separaba.

La empujó suavemente contra la pared de la casa. Sus talones tocaron el zócalo de laja. Le tomó la mano, su boca buscó la de ella; la mordía, la besaba.

Una detonacíón.

La onda subió las escaleras, entró por la puerta y se detuvo en el aullar que hacían las ventanas. Se transformó en arrullo…en canción de Nana !

Los dos cayeron.

Un hilo púrpura salía de su boca y en laberinto cruel se desgranaba en lágrimas. El salitre se apiadó de ellos se transformó en anubarrado gris. Brillaron las tres llaves plateadas.

Su cuerpo en loco espasmo final, empapado en sal se hundió en un adiós, donde se guardan los besos dados y las lágrimas.

 

Publicado hace siete años para.

Ni una más!

Las mujeres de Negro.

Cada 21 minutos la Policía recibe una denuncia de violencia doméstica, el delito más denunciado después de los hurtos.