El surco de su espalda.

En el día Internacional de la poesía las palabras del escritor. poeta, y médico mexicano. Ruben García…e inspirándome en ellas, vocablos míos..  El surco de su espalda. Mis manos viven en el río de tu espalda, y veo en tus … Sigue leyendo

Se filtraba

 

..Se filtraba.

El bronce del Primus relucía, dorado intenso, la alcuza de aluminio  trasformada en recipiente para el alcohol azul, la caja de los fósforos Victoria, la jarra de loza verde, el filtro de tela grueso y mango de hierro, el tarro del café El Chaná, la caldera de aluminio Mariposa y el tiempo para el ceremonial.

Las primeras cucharadas de café esperaban ansiosas en el cono de felpa, la llegada del agua, y airosas se hichaban al contacto. Luego de unos instantes el agua tibia lo bañaba y dando respuesta a esa fruición, las burbujas subían hacia el borde y algunas audaces se escurrian en tobogán sobre la loza.

 

Lentamente, en un ritual se llenaba la jarra y todos los lugares compartían un olor exquisito, infaltable porque se filtraba, ése olor a hogar, a infancia sin apuro.

Al mantel blanco de hilo; las vainillas lo aprisionaban, haciendo lazadas, y en pequeños cuadraditos, formando filtiré.

Hermoso desflecado, descansando en la bandeja los pachorrientos y dulces pancitos,  mientras la pinza esperaba a la presa.

Las pequeñas tacitas esperaban juiciosas adosadas a las servilletas de tela bordada,  porque era grande el gozo…..Cuando se filtraba..

 

Foto de Stella.

Quietud

El domingo,

se despereza, hace ejercicios de estiramiento, camina o corre sin lugar fijo.

La soledad da vueltas sin encontrar refugio.

Suena una campana, es un repiquetear grabado, la legitimidad pierde espacio, y el rumor de cirios, su vigencia.

El sol se aquieta en las torres, y culmina brillante en los vitrales.

Mi yo se siente, incomprendido, sin vigor, y entonces le explica al desamparo,  esperando la respuesta….

El recogimiento, tiene tintes de clausura, donde se marchitan hasta las hiedras más perennes. es que la mudez  duele más que la ausencia.

 

Sin adiós

 

Feliz aniversario en WordPress.com!
Te registraste en WordPress.com hace 8 años.
Gracias por volar con nosotros. Sigue con tu buena tarea en el blog

 

Si las casas hablan por sus poseedores, los barrios atestiguan desde sus calles los gustos y costumbres de varias generaciones.

Casaquinta del Dr.Luis Bottaro y Juana Saráchaga Lago

Barrio Prado.


Te conocí, cuando eras casaquinta, cuando te llamabas igual que tu dueño.

Arrogante por la ida del poseedor, dejaste morir el nombre ante el avance del loteo.

Dividida en treinta y ocho partes, fuiste del viejo corazón, el latido esperanzador de la juventud, la audacia, y el eterno deseo de crecer.

Acunaste sueños, formastes nidos, con risas de niños, y travesuras adolescentes.

Fuiste y eres refugio de gustos con presupuestos disímiles, pero siempre te hermanaron los jardines, las fragancias, los árboles enhiestos,  y ése entrar y salir por la misma avenida, por el túnel vegetal que te tutela.

El tiempo desgastó, y troceó muchos sueños; partieron casi todos los que te vieron nacer, y llegaron ojos diferentes, miradas cómplices, comienzos fastuosos, finales con adioses.

Me marcharé perfumada con tu fragancia de rosas y jazmines, enamorada de tus jardines, tus miradores abiertos, de las balustradas de los viejos balcones, de tus verjas de rejería del divino Hefesto , mientras  las aldabas oxidadas de las viejas campanas, musitan tu  soledad compartida con el tiempo detenido…

Quiero que sepas mi secreto.

Siempre estaré, dando vueltas por éste cielo, sosteniéndolo en todas las estaciones, y como prenda del no olvido, dejo el duramen a la vista, con los anillos, estrechos o amplios, como las etapas vividas.

Sitio amigo :Guárdame la confidencia, te lo ruego.

 

Foto de Stella.

 

 

 

 

Hermosa Navidad

Para toda esa hermosa trama lograda entre todos los amigos, desde mi sitio, les deseo una feliz y hermosa navidad,  compartida con los seres que aman.

Gracias por vuestra compañía, por las estrellas, los comentarios, los me gusta, los ánimos en tiempos difíciles, siempre he encontrado en vuestras letras el conocimiento, la belleza, la alegría, el color, la forma,  y en muchos casos, la sabiduría para seguir luchando

Pronto podré estar bien, con todos ustedes, y tengan mi abrazo afectuoso, largo sentido, mis queridos incondicionales…

Foto de Stella,

Esteban

 

Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, en secreto, entre la sombra y el alma. Pablo Neruda.

 

 

La última letra, la ene de Esteban, se estruja al segundo llamado. Es casi un grito, y en ese giro que dan los desencuentros, llevada por el aire, esa terminación, da de bruces contra las hojas del otoño, cae y se trasforma en la nada.

Lara camina a ese lugar donde habita y medita

.”  Sintió, o dejó que el llamado se perdiera entre la vegetación existente, como si fuera inoportuno el requisito.”

Tiene en su bolso el espía luminoso, con música. No hay mensaje, y la pobreza se apodera de su andar.

La soledad es solo de ella, no la exhibe, no es la joya en la vidriera, ni el logro de las desavenencias.

Abre y cierra la puerta, coloca la alarma, y todo el sitio tiene su perfume, la esencia de saberse la dueña del espacio.

Permanece en el constante círculo de sus pensamientos, se agita, Da por terminada la relación  y sin embargo cree que el amor tiene un tiempo de reposo hasta la verdadera decantación..

No  puede permitir que se adhiera al desamparo que la aterra, el deseo de sus  brazos fuertes, cerrados en círculo sobre su pecho, y sentirse postrada ante la fragilidad existente.

– Vuelvo y te acabo matando.

Piensa que es nula la amenaza, estira la mano, acaricia la idea, y la rechaza.

En ese decir, dejar y no hacer, permite que por la rendija de la madera de una antigua puerta, entre el filo de un arma blanca y la gruesa cuerda de cáñamo, y ante la desnudez de ambos,  se acoden las hojas de su otoño, dejando su nuda propiedad  al descubierto.

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Foto de Stella

 

Un relato de ficción, ante el horror, de un nuevo femicidio y posterior suicidio..

 

Liquidamos.

Foto de Stella.

Al no poder escribir y leer por un tiempo, debido a un  problema inesperado; decidí liquidar algo del stock de mi pequeño sitio.

Pueden bajar de las baldas lo que les apetezca.

Hay mercadería con averías evidentes, las hay casi de descarte, como talle único. Puede que alguna les resulte colorida, perfumada, o mejor dicho a la medida de vuestro tiempo.

Suele ocurrir que la tentación de poder comprar dos al precio de una, los lleve a leer aunque sea el título.

La casa lo agradece; piensa que para el mes de diciembre, pueda estar nuevamente acompañándolos.

Dejo las palabras de un grande de la literatura uruguaya;  al que lamentablemente lo escuché y leí siempre y nunca pude conocer…o no me atreví.

 


Porqué se escribe.

” Se escribe como se hace el amor, sin fines ajenos a la escritura; para tener la felicidad de escribir y ser.

La vida es breve y el oficio no admite bajos intereses, ni bajas pasiones, ni lucro trepante; ” es ” en sí mismo.

Se escribe con todo ¿ para qué ? Para nada.

Para engendrar; como sucede cuando se hace el amor, que es un acto que se premia a sí mismo.”

“Carlos Maggi. ( El tiempo de Fernán Silva Valdés )

 

Dilema

– Así no puedes seguir.  Yo que tú iba y le pedía una definición. Sí o no.

Ella calla, sabe que todos tienen razón, pero el dilema es de su posesión.

Se viste, se arregla, se mira, se sabe hermosa…Alcanza casi los treinta y después.

Entra en ese edificio, donde el granito negro soporta los grandes ventanales, que reflejan el eterno transitar, de esa marea humana. El brillo y el sol la enceguece.

Se siente fuerte y enerme al mismo tiempo.

Y si le dice que no..No.. a dejar a su familia y a sus hijos, a poner en riesgo su posición, a esa aventura vacacional, de sexo esplendoroso, de llovizna dorada.

Se detiene, guarda en el bolsillo de su blanca chaqueta, el no negro, el imposible, el difícil. Cierra la lengueta y lo aprisiona con su mano.

Entra con ese desconocido grupo al ascensor de los pisos impares, pero solamente está atenta a no permitir la fuga del prisionero.

La recepcionista la detiene.

Tiene que decir el nombre y apellido, y lo que levantaría la barrera, sería

– Tiene usted hora asignada?

– Su resplandeciente rostro dice – No..

En ese momento siente un movimiento en su chaqueta, dejó su mano en movimiento, y el cautivo se esfumó.

Vuelve al recorrido, vuelan sus ensueños, se rompen los abrazos, se esfuman los susurros, se aquietan sus manos.

No puede esperar día hora, estrechando días.

Legó un dilema, lo demás está saldado.

Foto de Stella

 

A las diez y cuarto..

 

 

 

Las empleadas que hacían los turno en la caseta del parque, veían siempre entrar a las diez y cuarto, a un señor vestido formalmente, con un portafolio, que se internaba en el parque con un cigarrillo prendido por la senda derecha. Una hora después aproximadamente, lo veían retirarse. Parecía un hombre que quería hacer algo de ejercicio antes de comenzar a trabajar.

Una mujer siempre entraba vestida con un equipo deportivo, el pelo recogido en una colita, y su andar era el de alguien que quiere mantenerse esbelta, trotando en el parque.  Siempre tomaba el lado izquierdo de la senda.

Eran figuras conocidas de los vigilantes, tanto que el hombre siempre  saludaba con un fuerte

– Buenos días y la mujer dejaba su bicicleta, estacionada con cadena y candado, y saludaba agitando la mano.

Los árboles linderos eran los que verdaderamente sabían del secreto. Hay situaciones que parecen ser casualidades, y son actos programados, pensados, estudiados.

Fue una mañana fría de julio, cuando  el hombre como siempre tomó su camino, y se perdió en la bruma su sobretodo oscuro y su bufanda. Al poco rato salió, y se dirigió a la caseta, previa mirada hacia donde se colocaban las bicicletas.

– No vieron por casualidad entrar a una mujer…y el  hombre se detuvo y se quedó mirando, interrogando.

– Hoy entraron varias señoras con el profesor de gimnasia..y..

– No la señora que viene en la bicicleta roja, la que la estaciona aquí…

– Lo que sucede, es que hoy fuimos hasta la Dirección y no estuvimos todo el tiempo acá.

– El hombre dio las gracias, y volvió a entrar al parque por el lado derecho.

Las empleadas se miraron, y comenzaron a cuchichear entre ellas, y se sonreían con picardía..

Fue cuando vieron a un hombre mayor, que se dirigió a la caseta, y  sin que mediara nada más que sus palabras les preguntó.

– Vieron a una mujer rubia con el pelo recogido, que viste un equipo deportivo? Y muchas veces viene en bicicleta?

La mayor de las empleadas, por la rendija de la ventanilla le expresó.

– No señor, no hemos visto a nadie así hoy, y como usted puede ver, no hay ninguna bicicleta.

– La han visto otras veces verdad ?

– Señor aquí en el parque entran muchas personas como la que usted describe, la mayoría se recoge el pelo.

– El hombre con evidente fastidio, preguntó nuevamente.

– Y a un hombre con traje y portafolio lo han visto ?

Y casi al mismo tiempo, las dos dijeron .

– Hombres con portafolios vemos muchos…-  Pasan por la vereda,  pero no entran al parque..por aquí está la casa de Gobierno..el Pre Universitario..

– Lo sé manifestó, manga de inútiles.

Una de las empleadas, con toda saña le preguntó.

– Pasa algo, tiene algún problema..Busca usted a su hija ?

Fue lo suficiente para que el hombre se alejara y vieron su auto partir por donde transitan los señores de sobretodo y portafolio.

Cuando reapareció el señor del buenos días, que ahora tenía la mirada más perdida que habitualmente.

Le dijeron.

– Mejor salga por la otra entrada porque….

– Porqué…preguntó el desorientado hombre.

– Anda un señor furioso, buscando a su hija, parece que es una rubia que se recoge el  pelo, y algunas veces viene en una bicicleta roja, y… .

El hombre más confundido que nunca expresó

– Gracias,…. pero igual voy a salir por la entrada principal, porque… y ahí quedó la explicación para pena de las curiosas y entrometidas vigilantes.

Lo vieron alejarse por última vez por el camino, franqueado por las palmeras Pindó y parecía una sombra que se alejaba, en la bruma de julio..

Las empleadas, los jardineros, las personas que hacen habitualmente gimnasia, los que corren,   todos los que sienten la soledad apretada que los rodea y conversan con las plantas, no vieron más a una rubia espectacular, ni a un señor con portafolio, ni a un alterado  hombre mayor que buscaba algo perdido

 

Lástima.  Los extrañan, las magnolias, las avenidas de cipreses, los olmos, las palmeras, los bancos, el puente de piedra, el cañaveral, los peces de colores, los pájaros, las chicharras, y diría más  todos los amantes que han mentido y se citan bajo algún árbol protector, a acariciarse, en esos eternos, dulces abrazos, dependiendo de la hora, sin importar las lloviznas del otoño, el frío del invierno, con cielos grises o azulados, según  la estación, bajo la mirada atenta del ángel protector.

 

 

 

 

Fotos de Stella.

Recuerdos del Jardín Botánico.

Vuelvo otro día

Foto de Stella

Haciendo la cola en el pequeño super del barrio, escuchó a un señor que le comentaba al cajero…

– No te imaginás lo que me alegro haber salido de aquel barrio muerto…Nada de nada…Hasta el gordo Saulo, que aguanta todo el desamparo de la zona, por la quiniela y el cinco de oro, dice que se va el año entrante.

Un barrio de puro silencio, sin locomoción, sin donde pagar las cuentas, sin almacén, sin farmacia….o tenés un auto…bueno si tenés un auto no vivís ahí..

– Y la limpieza y la seguridad como es?

– Limpio está, porque ya quedan pocos para ensuciarlo, es como te digo, la jubilación de las casas y de los habitantes..Un habitat de pásulas, más o menos seguro.

Leo, sintió la conversación, y todo lo que su encierro necesitaba….Un barrio así! Superando su timidez se acercó decidido al señor que le conversaba al cajero-dueño del super y le preguntó.

– Perdoná, pero sentí tus referencias del barrio, me podrías decir cual es y si sabés si hay alguna casa para vender..

– Pero mira que es muy chaucha la calle; yo alquilaba una casa linda, y la dejé por un apartamento chico aquí…Me gusta el movimiento, el apretón en las veredas, los bocinazos, y como todavía hago changas.. Aquí hay rebusque.

Viendo la cara de Leo, le apuntó el nombre en un papel que sacó de la caja, y agregó

– Casa para vender conozco una, pero no se cuanto pide. La casa está relativamente descuidada. Creo que la quiere vender porque le queda grande para él y la hermana. No tienen teléfono.Ésta tiene puerta de madera, buzón, zaguán y cancel…Te imaginás para que sirve un zaguán hoy en día! Muchas son casa tipo chorizo!

El cajero y él se reían, de lo dicho o de la cara de Leo.

Pagó rápido y se fue a su departamento, no estaba julio, frío y amagando llovizna, para andar bobeando en la calle y con paquetes.

Soñó con la casa, camino de una pieza a otra, pasando por el patio central, hasta escuchó el ladrido de un cuzco imaginario, que le hacía compañía.

Al día siguiente, se vistió correctamente, con su mejor traje, pero como seguía lloviendo, se puso un sombrero, y su pilot. Se miró al espejo, y se vio como un hombre desgastado, pálido  y triste, pero al pensar en la casa de sus sueños, sonrió.

Cuando llegó a la cuadra, los desnudos árboles dejaban divisar, casas adosadas, iguales, de pulcra medianía, de soledad y de silencio. Tanto reposo, lo emocionó.

La puerta de madera estaba abierta, mostraba sin pudor sus tallas y su inexistente buzón, que con la boca abierta lo llamaba, pero lo que lo enamoró apenas lo divisó eran los dos escalones de mármol blanco, que daban paso al zaguán con zócalos  de azulejos…La cancel con dibujos de agapantos al ácido,  estaba profanada por visillos tirantes de un amarillento voile.

Cerró el paraguas, vió como todo él formaba un charco, buscó el timbre, y encontró una pequeña cadena que colgaba del orificio.

Recordó su infancia, cuando con Pelusa se colgaban de las cadenas de las campanas, en el viejo barrio de la quintas.

Se animó, y tiró, una, dos veces,  y vió abrirse la puerta de cancel,  y una vieja furiosa con potente voz le gritó.

– Valiente el servicio de ustedes, si mi hermano pudiera ver lo que contrató, y los años que pagó, por ésta informalidad.

Leo, bajó los escalones, asustado de que alguien profanara el silencio, cuando al mirar hacia atrás, divisó la furgoneta negra y alargada, que hace que la espera sea eterna para unos y se acorte para otros.

Atinó, a decir apoyado en su paraguas..

– Lo siento, no quise molestarla, vuelvo otro día…

Desde la vereda sintió…

– De qué otro día habla!

 

 

  • Casa chorizo.La mayoría de las casas chorizo se edificaron en la primera mitad del siglo 20. Los constructores fueron inmigrantes italianos. Todas las casas chorizo son una sucesión de piezas sobre una medianera con un patio a lo largo de la otra medianera paralela. Cada pieza tiene una puerta ventana que da al patio. Entre las piezas y el patio hay una galería. Común en Argentina, Uruguay y sur de Brasil.

 

¡Ya tenemos editorial para publicar “El mundo en tus manos”!

metáfora de un grito

Originalmente posteado en:

http://scripto.es/ya-tenemos-editorial-para-publicar-el-mundo-en-tus-manos/

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Gracias a la colaboración de todos, el libro “El mundo en tus manos”, pronto será una realidad. Gracias a todos los que habéis mandado vuestros textos, que han sido muchos y de gran calidad. Han sido 132 los textos recibidos. Los que no van a ser publicados es por un motivo técnico, pese a su calidad incuestionable (nosotros no somos críticos literarios), no se ceñían a la temática del libro.

Son cien textos escritos por sesenta y cinco personas, de 12 nacionalidades y tres continentes. A todos se les ha enviado un correo confirmando su participación y solicitando su autorización para ser publicado. La mayoría ya han contestado, pero falta alguna por recibir. Incluimos la lista de textos y autores al final de esta entrada,  por favor comprobad si habéis recibido nuestro correo, en caso contrario escribid a: redaccion@scripto.es

Todos estos textos han surgido, de los corazones…

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Penacho como Cardenal..

Crónicas a mi andar con mojiganga.

El pueblo un pequeño mundo. Las casas chatas, grises, iguales. La plaza, la capilla, el juzgado, el almacén de ramos generales, la botica, la escuela, el bar, y poca cosa más de importancia en varias cuadras a la redonda.

Fue así por muchos años, hasta que llegó don Justo.  Compró un local vacío, de una antigua mercería.  Colocó un  peine luminoso entre la puerta y la vidriera. Los sillones giratorios tapizados en un pantasote oscuro de tres patas cromadas con rueditas;  todo eso dió que hablar  más que un partido de futbol local, que un ascenso a primera.

Las mujeres del pueblo no se animaban a entrar en ése lujo de tanto espejo y palangana. La primera fue la osada Perla, la del famoso colgante, la bámbola, la del “mama  mía” de los hombres.

Entró a tallar fuerte la peluquería.

Gregarias, fueron haciéndose adictas al agua tibia en regadera, al shampú, al masaje suave con la crema, al rulero, al estiramiento del cabello, y a la música del SODRE , saliendo de la radio de capilla.

Lo que despertó la ira del machismo fue la tinta. Tenía unas ayundantes especiales en las revistas.

Todas querían tener cara de tapa, de estilo, de artista.

 

Se reunió con el alcalde, la comisión de la escuela, unas pocas viejas beatas, muchos hombres  y  presentaron una demanda en el juzgado.

El motivo fue que todas las mujeres terminaron rubias por decir poco. Todo lo prohibido, lo íntimo, hasta lo obsoleto. Digamos hasta las cejas.

Los niños lloraban porque desconocían a sus madres, los alumnos a sus maestras, los hombres a sus mujeres, y el cura a las pecadoras.

Para agarrarse la cabeza.!

Resulta que el Juez, que por suerte era soltero, no encontró lazo de donde asirse, y dijo busquen otra excusa; esa no vale.

Hasta que don Justo ya agrandado vió a Perico, y decidió cambiarlo…Perico tenía el pelo pincho, parado desde la mitad de la cabeza. Era bueno como pajarito jaulero, aunque no cantaba, éso decían los chusmeríos del pueblo.

Tijera, navaja va, y una maquinita, que chupaba el pelo…y luego la tinta que estaba probando. Dejó a Perico de pelo negro a rojo..rojo.. pero no pudo con el penacho. Le dió para un lado y para el otro, y cuanto más peine, más alto se iba. Parecía merengue aquello.

Éso fue lo mejor, porque Perico tenía un color oscurito de piel, y quedó igualito a un Cardenal. Y cosa de mandinga, empezó a cantar, en la plaza..

A las mujeres les encantó como quedó, decían – Que había sacado al músico que tenía adentro !

– Donde está el cardenal ?

Todas querían su bendición, lo tocaban como santo de altar…porque como en el poema ” en vez de correr sangre, corría sol por sus venas ”

 

Una manifestación, que llevaba como abanderado al cura, que levantaba la mano santificando al pueblo contra tanto pecado, llegó al juzgado.

Justo, cambió a las mujeres del pueblo, tanto que hizo una pequeña revolución, sin armas, sin pasquines, sin diarios, una revolución analfabeta, como hay tantas, sin letras, llevando la tinta por delante..

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

Chusmerío. Gergas y modismos de Argentina y Uruguay.

 Descripción.

Coloquial. Ambiente en el que hay intrigas y habladurías.

Cardenal. Descripción: Cabeza, copete y garganta, rojo. Dorso gris. Cola y alas, negro. Sólo el macho luce el llamativo plumaje característico de la especie. El color es un factor fundamental: cuanto más brillante es, mayores son las posibilidades de aparearse. Las hembras presentan un atractivo tono entre castaño y gris.

Residente todo el año en el Uruguay, en donde nidifica. No migra.

 


					

Un hombre callado

Calló desde niño. Acostumbrado a obedecer, la mayoría de las veces recibía las reprimendas que tendrían que tener otro destinatario, su hermano mayor.

Calló de jóven, y lo que no decía lo volcaba en una imaginación desbordante y una mente de inigualable lucidez.

Eligió el amor,  asumiendo los riesgos, y enmudeció ante situaciones previsibles. A sabiendas, a conciencia, sin límites.

La madurez de él con sus luces propias, encandiló a muchos. La benevolencia en el trato, la humildad de sus acciones, lo llevaron a la cima.

La vejez lo sacó lentamente de su sitio. El hombre callado deambulaba, balbuceando incoherencias por los rincones. Le quitó su andar gallardo, le regaló el vértigo, la ofuscación, y las palabras incorrectas.

La casa se convulsionó, se movieron los cimientos donde estaba construida. Nadie creía lo que veía, pero era así. Corría veloz la desorientación, sin culpa.

Cristina se acercaba a ése anciano y con amor le hablaba.

– Papá soy tu hija Cris, tu reina.

– No eres mi hija, repetía el anciano.

Prendía las luces para que la pudierá ver tal cual era y con angustia le replicaba

– Papá mírame por favor, tengo tus mismos ojos claros, soy tu sol, tu pequeña, tu amor.

Muchas veces las lágrimas quedaron retenidas, imposibilitadas de escapar.

-Ya vendrá la lucidez, y me va a reconocer. Pero cada vez veía más menguado su retorno

Ella se acercaba, y el padre repetía lo mismo, un estribillo grabado en la mente, algo muy hondo.

– No eres mi hija, estás liberada.

Tantas veces la liberó, la desgarró, la desató, la desprendía de su lado en cintas invisibles, en caricias dadas, que cuando la muerte llegó, ya eran dos los agotados corazones, el que se marchaba y el que quedó convencido de la verdad de las palabras.

Ahora,  es Cris la que calla…

Foto de Stella

Foto de Stella

Cultores del pirateo.‏

” Si la cultura que motiva a Snowden se pudiera poner en un cóctel, éste contendría una buena dósis de defensa de la privacidad y los derechos individuales, unas cuantas cucharadas de derecho a la libertad de información y un … Sigue leyendo

La calle

 

Calle  levantada con ilusiones vanas de avenida, donde los árboles se hicieron dueños de las veredas, y estallan cada tanto, asomando sus raíces viajeras.

Comienzo de adoquines, de un tranvía ido, sobre rieles de fantasía, por donde corre  el agua de la lluvia, cantando con alegría.

Ahí abandonada a su suerte, una ventana muestra las curvaturas de molduras inexistentes, y en ese espacio donde habita la nada, crecen los yuyos, como pidiendo paso al tiempo ido.

El portón de hierro dueño de las paredes, sostiene un orificio, de un pestillo extraído.

Sobre el óxido toma el sol  la dueña del  glamour licuado, con su vestimenta a rayas y sus ojos compuestos.

Por esa calle despoblada camina el vecino Antonio, y a tres pasos reales y tardíos va su mujer desde hace cincuenta años.

– Antonio, no te apures que no puedo seguirte.

Le responde el bastón, que mastica su goma entre las juntas de los adoquines.

Un niño pequeño pica la pelota contra el muro de su casa, y la música del bam,bam, hace que bailen desgranándose los revoques.

Dando saltos, esquivando pozos,  dos autos llegan al cruce, asombrándose del encuentro.

Nada pasa, y todo sucede. Son muchos los ojos cansados, que miran desde de las ventanas, gastando el tiempo..

El cielo se encapotó, la humedad hace brillar las aldabas, los chapones, y los timbres de las puertas.

Se prenden las luces, se refugian los gatos.

Llovizna….La Anacahuita observa desde su copa redonda, y su follaje colgante, liviano,  como ….

Se ceban los mates, y se hace ronda.   Desde las cocinas sale el olor a trotas fritas…

Calle con color gris pardo, con olor a jubilación, a abuelo cuida nietos, a único dueño,                                    a viudez…

 

  • Anacahuita (Schinus molle): la indígena más popular en Uruguay. Falsa Pimienta.
  • Fotos de Stella.

 

 

 

 

 

 

 

La línea.

Cintas que abarcan el torso   
 y en trémulo cruce, se abrazan en trenza.
 
 
 Foto de Stella
 
Foto de Stella.
 

Dar…sin esperar nada..

La sonrisa en la angostura de la imagen, dice en andar pausado, del amor en la piedra tosca o en la orilla de la arena blanda .

Así como en el ayer,  fue  brasa, hoy en la ceniza llama, por la línea  que cruza  en la nuca, se enreda en la cintura, y  llega hermosa y pagana, hasta el vientre mismo, donde grita y clama.

Quién te va a comprar!

 

 

Domingo.

Como mantel, un hule con guindas cubre el tablón y los caballetes. Se amontonan las revistas , los comics dicen y hacen imposibles con Bat Man, los Hola nos saludan desde lejanas tierras, cortan los moldes los Burda, los discos de pastas esperan a las púas, y los libros cansados de tanto trajinar, se acomodaron en el cordón de la vereda.

En un costado unas plantas  perfuman el olor reinante, mientras el Pájaro Loco las picotea. Suspiran los libros de poesías, y desde una revista, sale al exterior una hermosa mujer mirando la lejanía, El Para Tí, ha dejado la galantería a Mundo Uruguayo. Selecciones no sabiendo más historias para contar, le pasó la posta a Hágalo Usted mismo …mientras desde un lejano tocadiscos canta Uno, Julio Sosa.

 

Humedad y soles agrietaron sus tapas, libros de feria, pérdida de páginas.

Un matrimonio ojea Labores, con ochos imposibles, y entre tantas postales, surge una cara pálida que los interroga sin propósito alguno, y un niño disfrazado nos dice que es carnaval en otro continente..

Siguen revolviendo, entrando en ése túnel que los hace cerrar los ojos ante el sol.

– Mira,  lee esta poesia…la recuedas?.

– Espera que busco los lentes de leer. Saca del bolsillo las lentillas, hace un cambio y deja en sus manos los que se quitó, y con el dedo índice sigue los renglones…

” Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo “

Se detiene, las páginas juegan al rango, y sus faltas son compensadas con la voz del hombre.       ” lo que estaba dormido sobre tu alma”. – No sé más, y tú?

– Tampoco.

Es el toque de la memoria, es el índice, es el encuentro con el pasado compartido.

Se miran, y ansias muertas resurgen, de lo descosido.

Dejan el libro abierto, y el feriante, con total displicencia cierra sus amarillas páginas , y lo coloca al sol del mediodía de otoño.

Ya no le sirve quejarse, nadie compra poesía, pero igual quiere una revancha entre tanto polvo.

Le habla al libro o a la postal…que más da    –  Quién te va a comprar con esa cara !

Las páginas se desprenden, crujen carentes de pegamento posible.

Sin cabida, al desnudo, desde el suelo, el abatido poeta acalla sus palabras.

 

 

  • Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada. Poema XII. Pablo Neruda.

 

 

 

 

 

Con palabras.

 

En una cavidad pequeña, compartimentada, mezcla de amparo y favor, y en la soledad de la madera carcomida mora un hueco morador de la noche, vasallo del tiempo, perforador de voluntades.

Cómo roja y sangrante  encía, con la lengua ensoberbecída de la nada, así te diviso pecado extructurado con palabras, y señero en el existir cotidiano.

Foto de Stella.

Foto de Stella.

Un eterno silbar

19.6 2015.  19.6 2017.

Son los últimos peldaños, siento vértigo; no sé si es el espacio que limita el vivir el que me indica…

Abre las ventanas, deja la luz entrar libremente, que engrandece el transcurso, resguarda la mano que te lleva a tu jardín de pensamientos, entra en la riqueza de las palabras de los otros.

Capta el momento, aunque los ángulos no sean perfectos, aunque seas uno y tu regocijo el que lo divisa, o escucha.

Despeja los laberintos de la mente, protege los ovillos de los sentimientos, anhela hasta lo imposible.

Da valor a lo intangible. Siéntete escoltada con el eterno silbar de sus labios sellados.

 

Foto de Stella.

 

 

 

 

 

 

Inmolando

 

– Porqué me sigues? Ahora me voy a tomar un café en la cocina y te invito…No sabes contestar, Mira que no me das miedo!

La respuesta es el silencio. La mirada se bambolea desde la mesa del comedor hasta la sombra alargada y finita, que está reflejada en la ventana del corredor.

No es su sombra, le habla al otro, al compinche, al que quiere envenenarle la vida, con ese trajinar de recuerdos viejos.

La luz entra despaciosa, se trasmuta en claridad cuando se abren las persianas, y Sara lo encara.

– Otra vez hablando solo! Ahora me vas a decir que es nuevamente Diego que vino a conversar contigo, o que te espía desde la ventana.

– Vino de nuevo y quiere que hablemos de su mujer Aline, y porqué yo la deseaba tanto…tanto…que estuvimos años juntos, sin que lo supiera.

La mujer  se aquieta, ya no le recrimina el hablar solo, ahora entra en la historia. Los engaños, el amor compartido, y el sexo, atraen a la mujer del pobre hombre.

– Tuviste una relación de años con Aline?

Ahora Aline existe, se puede preguntar sobre ella. – Era hermosa?

– Muy bella, deslumbrante. Era un resumen de lo que todo hombre busca. Era una fiesta!

Ella se sabe linda, pero reacciona, es la competencia existente o no. Era la mujer compartida, la mujer de Diego, y ella, no es más que la madre de los hijos del hombre.

– Porqué la abandonaste entonces? Sabes que te hubiera dejado ir.

El cuerpo se ablanda, se sienta. Le pregunta a alguien que está a su lado, porque no desistió de ella.

El corazón le late despacio, sin prisa, busca la solución y no la respuesta. No tiene sentido que ella entre en los corredores de sombras. Ella es la cuerda, no él.

La respuesta llega como si se despidiera, de Diego Poeler y Aline su mujer.

– Porque Diego y yo, matamos a Aline. Por eso ninguno de los dos pudo reclamar nada. Ahora que está envejeciendo me espía. No sé a que viene, no sé.

– Viene por mí, me viene a buscar….Quiere que sea nuevamente su amante.

Es el resarcimiento de las almas enfermas, lloviznando en grises.

– No me dejes solo Sara…No me dejes..

La venganza y la sinrazón se unen, las palabras se desgranan aún más, y la sombra finita y alargada se transforma en el árbol de la vida y los acompaña.

 

 

Foto de Stella.