Palabras

El diario y el temblor de las manos, las letras con un golpe certero la obligaron a cerrar los ojos.

Coces en el corazón presente y en el eco del ausente; mientras la memoria vestida de follaje, deja decantar su voz entre el amor y el deseo.

Vuelven las palabras y la fustigan, y hacen único el momento.

 

” Si nos ven, bendito sea al que le importe, yo soy a tu piel un pasaporte. De mi mano entrarás al sustento del verde, a la raíz, a la semilla. Es nuestro otoño insolente decías, con ése amor adolescente que estallaba en oro en tu mirada.

Si giras la cabeza sentirás la envidia que se enzarza, entre las hiedras trepadoras, ésas que ahogan al tronco más fornido, y lo secan, y mutilan las ramas. Por éso hay tantas hojas moradas;  son las lenguas de los otros que yacen aquí, en éste parque.”

Las palabras, ruedan, giran, le llegan al cuello, la ahogan, la enlazan.

 

– Mamá..mamá papá te llama, dice que es la hora de los medicamentos…

Mira la a la adolescente, y se reconoce, en otro tiempo en otras circunstancias.

 

Resuena el blister, toma su mano dos píldoras amarillentas, el vaso con agua la salpica de realidad;  mientras su mente habla otro idioma:

” Vísteme , con el canto de las horas perdidas, entre caricias dadas, y tantas recibidas; hazme un sitio en éste otoño despoblado y vacío.”

Camina.

– Mamá te estás mojando. Dame el vaso que yo se lo alcanzo. Estira las manos y hace la entrega.

– Ya estoy contigo– dame un momento– dice  casi susurrando; se siente indecente, desnuda; frágil

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella. Serie Blanco y negro.

Así sea…

19/6/15…19/6/16.

Todo es cuestión de tiempo.

Supe en su sonrisa que la felicidad en soledad, la había encontrado en su resguardo, innovando, penetrando con las gubias, que desnudan sangrando con cada hendidura, y tallan hasta las cortezas más toscas.

Hacedor de filigrana, corazón de curupay, música inconclusa.

Caminaba en su invierno despoblado, e irascible . En cada montón de hojas abandonadas en la vereda de sus ensueños, con la punta de la bota como cuña, hacía saltar hacia arriba las tacuaras , y las amontonaba hacia los costados de un cielo imposible, donde todo radicaba en calar el tiempo.

Cuando en el hoy, sobre los charcos de luz que deja la llovizna, siento su silbar constante y diviso su pálido rostro en el reflejo de los mismos, pienso… habrá podido concretar su sueño, exhalar la queja, patear el humo, respirar muy hondo, sentir la música, elevar el alma, concretar la cita ?

 

Así Sea!...

Foto de Stella

Foto de Stella.

 

 

El custodio

Foto de Stella

Foto de Stella

 

 

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
guardan mi alma.

 

Donde se esconde el ángel de laguarda, en qué lugar secreto está?

 

Roció la casa, hizo la llama, escondió su cuerpo al resguardo de la humedad de un baño y espero con saña.

Se hicieron antorchas vivas cuatro pequeñas niñas durmiendo en sus lechos, y el amor trasnochado hecho madre, que él creía maldita, sufre en los largos letargos del quemado.

El humo lo bendijo, y en gris compasión murió ahogado.

La realidad, tejido de alambre de púas que nos hiere, cerco maldíto que no cambia con secas lágrimas.

Se puede ignorar huyendo?  Se puede gritar desde el silencio? Se puede enmudecer oyendo?

Se puede…si se ha visto el cielo de los ángeles malditos, donde desde sus bocas los custodios fingen bendiciones.

 

  • Es el segundo relato contra la violencia doméstica, sobre la realidad de mi país que escribo. Exento fué el primero. Creo en las utopías…y espero que las mujeres de negro sean escuchadas. ” Ni una menos “

 

Foto de Stella

Foto de Stella.

 

 

Una mesa rectancular de fórmica y madera los separa. Ambos apoyan sus antebrazos y sus manos inquietas los delatan.

La mujer le manifiesta al hombre.

– Por arriba de mis supuestos errores, está él, esperando sábado o domingo para verte.Tú indiferencia lo derriba, no basta el celular y los mensajitos, no alcanza con una tablet, y subir fotos. No sabes ya lo que es tocar, acariciar, besar. Mirar….

Nada de lo dicho tiene respuesta.

Traen un café y un agua mineral burbujea en el vaso.

Por los ventanales, se divisa La fuente de los Candados…Los que colocan un candado, vuelven al sitio. No se habla si regresan en las mismas condiciones, con el mismo bagaje de ilusiones, con el andar cansino del turista, o el urgente del enamorado. De citas y contramarchas está lleno el mundo junto con puentes, fuentes, puertas y portones.

Los dos son un simple ejemplo de que no sirven los candados..

– Ya avisé en el Instituto, que el martes, el que lo retira eres tú, o tu madre. El martes a la cinco y media. Te estoy dando tiempo.

– El martes, porqué el martes? La voz del hombre luce apurada, como si la entrega no fuera la correcta, da un giro en el asiento y se quedan mirándose, se miden.

Los ojos parpadean, las bocas están casi a un susurro. Tanto que se miraron, se tocaron, se besaron y se gozaron, y hoy con gestos y palabras, y agudos silencios, se ven o no, como son, débiles errores, farsas, y de que lo único cierto es que tienen un Aníbal, un guerrero que busca un lugar merecidamente seguro.

La mujer duda en la respuesta. Se contiene, desea decir tanto y tan fuerte, pero no debe. No vale luchar por lo perdido y trata de salvar lo que queda.

 

La luz ilumina la fuente, brillan las marcas, se ven los tamaños, se apretujan los incondicionales, los hay tan pequeños que no se cierran, y permanecen indiferentes ante los otros, engrandeciendo las fotos, los selfies pasajeros los inicialados hasta el óxido.

Ése especial momento se repetirá, en otras manos, en otras llaves, en diversas bocas…

Las de ellos enmudecen, la carga parece pesada, tanto que puede derribar la fuente.

 

 

Presumimos

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Foto de Stella.

 

Gritaba caramelos, si se puede decir así a ese llamado de atención. Caminaba despacio por la calle vacía, dando pasos indecisos, e inclinaba su torso por el peso del compensado y las bolsas de plástico conteniendo las prometidas sabrosuras.

Lo presumimos, criado a empujones, sin la caricia en la piel, sin el perdón ante la travesura, dejándose llevar por lo poco que sabía, hacia ese mundo de clasificados.

Y así llegó al hoy, con la misma grisura de los muros de piedra, durmiendo en los portales de un barrio de lujo, luciendo indiferente, abrigo sobre abrigo, dejando morir su gorro ante el calor del verano.

Surge  la indiferencia dándole vueltas al rebusque oloroso de un viejo, que vende dulzuras, desde su mugrosa imagen.

Hoy compré con impiedad deleites, sin tocar ninguno, y de lejos cuando ya me marchaba,  con severidad me dejó su voz pasiva….Se venden caramelos…

 

 

 

Foto Oficial.. Y ..Un Enfoque Selectivo

Foto Oficial.
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FOTO OFICIAL.

Sonríen y perennizan el momento. Sus imágenes quedan grabadas y sirven para el recuerdo de eventos especiales y fechas importantes.Después, la foto se pega en un álbum y se guarda, para mostrarla con orgullo: “Aquí estoy con fulano y zutano, saludando a mengano”. “Aquí estamos todos los que fuimos esa vez…¡Esta foto es histórica…!: yo estoy en la segunda fila.

Y así los recuerdos se van almacenando, para ser vistos cada vez algo menos, hasta que la falta de nombres y el paso de los años borran de la memoria los instantes y convierten a los rostros circunspectos o alegres en anónimas gentes que miran a la cámara, sin saber que mañana nadie se acordará de ellos. Como suele pasar.

Hubo una época en la que no era fácil tener una cámara fotográfica, por su alto valor, por lo que costaban los rollos fotográficos, su revelado, y el tiempo que llevaba conocer el resultado.  La instantánea era un privilegio de determinada clase social. Se tenía un enfoque selectivo

El cambio duró más de una generación, pero aún así, tomó por sorpresa a muchos, y con ello derivó que lo que era un pequeño o gran acontecimiento, hoy por repetitivo hasta resulta abrumador.

…………………………….

Un Enfoque Selectivo

 

Se acercaba Navidad…

Ella ahorró, porque quería tener una foto de su hija, antes de que cumpliera los catorce años.

Había luchado, para verla sana. Lo había logrado, en una cadena de soluciones médicas que significaron sacrificios personales y económicos en el hogar; con ese amor de seguir sin detenerse ante la adversidad que tienen las madres.

Concurrió con tiempo a unos de los Estudio Fotográficos existentes, conversó con la recepcionista para pedir día y hora, eligió el tamaño de la foto, hablo del fondo, del color, hasta si enmarcada o no. Si más de una, de igual tamaño o menor, habló del precio. Se regalaba una foto, como un presente rico en amores.

Le hizo un vestido de hilo celeste y la abuela las vainillas del escote, y del lazo. Le soltaron las trenzas y quedó libre el cabello, para ir al encuentro del fotógrafo.

Llegó el día…

Los focos iluminan la estancia, un sillón alto de pana, marca el sitio, giran las luces, se siente el calor que emanan, se escucha una música suave, se huele el propio perfume de lavanda.

Se sufre la subjetiva pequeñez  ante un mundo desconocido, donde el galope en el pecho no engaña.

Sueña, espera…

Siguió las órdenes, aquietó el cuerpo,  inclinó la cabeza,  contuvo el aliento, y un mago detrás del trípode, de la cámara, señaló el antes y el después de la magia con un..

Ya está…

Pasaron los días, los años, y  quedan sin trascendencia, lo que antes eran fruto de nimiedades.

Una pequeña vainilla marca el fin del escote, nada de lo pensado se ve.

Solamente la mirada adolescente, en eterna primavera, desde la quietud del papel, y sin el emarcado,  resalta el prodigio del momento.

 

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Gracias Manolo…

Casas abandonadas

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

Casas abandonadas XI.

La cúpula, era un mirador para apreciar la cercanía de un arroyo y sus parques. La azotea con balustres, y las dos plantas con galerías en forma de herradura, mostraban el eclecticismo que se apreciaba en la fachada.

Una esquina con salida a tres calles. Una avenida recibía a los visitantes por un gran portón de hierro con volutas, y al abrirlo te convidaban con un jardín perfumado por magnolias, y un alto muro perimetral cerraba la visión donde estaba situada la puerta trasera, y otro gran portón para que entraran los proveedores y los carruajes.

Época de un Montevideo con enaguas, cuando muchos de sus habitantes se sentían franceses, y todo se reflejaba, en la vestimenta, las casas, los mobiliarios, los jardines.

Hoy la retraté en su agonía, antes de que quede ese predio hermoso despejado del todo, y los añosos árboles, sepan de su muerte anunciada.

Están quedando como testigo mudo de la dejadez de la ignorancia, dando todo por perdido, un portón, las columnas, adosados a su muro, la maleza, los árboles, y los nidos.

 

 

foto de Stella.

Foto de Stella.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

A la izquierda del roble – Poemas de Mario Benedetti

 

 

La puerta de atrás

 

Foto de Stella

La de oxidados marcos, de carcomidos contornos, de tablones despintados, subsanada a medias, la de las escaleras empinadas, la del pasillo oscuro.

La menos segura, la del aislamiento como defensa de lo inconveniente, la que cubre apenas las apariencias.

 

Foto de Stella

 

La del paso apurado, el paraguas, la compra de la semana, la limpiadora, los recibos, la de los niños bullangueros de la casa, la vecina de la cocina.

La de la tranca, la del candado o el pestillo, la ocupada siempre, la de la calle lateral, la que se cierra con un golpe, la del amante apurado, la vandalizada, la clausurada, la amiga olvidada de la principal.

La puerta de atrás.

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Fotos de Stella.

 

 

Misivas

Cuantas misivas se habrán perdido!…alegres noticias, trágicos momentos, sobre el amor, la lucha diaria, desde la banalidad del momento, hasta la trascendencia comunicando la muerte del otro….o nuestra propia muerte..

La gran guerra.

 

La misivas perdidas..

 

 

Así era nuestro sitio…Tierra de plantíos de esperanza, de dicha en la labranza, de bonanza, de mujeres deseosas del encuentro en las colinas, de cerveza rubia formando trenzas,  guerra de palabras, y de ideas, brazos extendidos a los rivales, simulacros de amor.

Ayer abrieron la tierra, se desangraron las últimas ovejas estaqueadas, sin cortezas los últimos olmos del camino, sin semillas, huérfanos los galpones, solo gusanos hambrientos comen las últimas hojas, y los hombres sombras sobre si mismos abren las bocas y degluten sin paladar los restos.

Hemos aprendido a empujar, a degradar, a la indiferencia ante el dolor, y a llevar lo errores sobre los hundidos hombros, como galardones.

Sangre, metal, orín, y pólvora.  Hueles a sudor jóven, a ojos abiertos, y manos crispadas. Hueles a muerte y podredumbre tiempo. Estoy aquí sin quererlo y el de enfrente es mi desconocido enemigo y debo tirar a matar, y matar hasta morir.

Hoy y siempre  estoy contigo, soy uno más de ésos con los párpados con asombro, sintiendo las manos resumirse en calientes gotas de aceite, el del grito ahogado, el que nadie escucha, porque sordos hemos quedado en éste sitio, hueco oscuro, covacha de rencores.

Zurcen con hilos de entrecruzados ensueños la realidad, por eso aún vivo, entre desflecados días, la angustia de la espera..

Solo tu luz de candil me está salvando.  Eres agua de mi tierra, semilla de mi trigo, miga de mi pan, eres …

 

Foto de Stella.

Foto de Stella.

 

 

Escrita en junio de 2014. Sin publicar

 

 

Ya voy

 

 

Pulsa el timbre, corre al contacto el cable, se estremece la campanilla y al segundo llamado, se despega de su prisión.

El Hola..Hola..viaja adherido a las paredes induídas del corredor, y se topa con ella en el dormitorio.

Lentamente se acomoda los tirantes del corpiño, se desperezan los alicaídos senos, coloca la camisa por debajo de la falda, estira los desiguales del saco de hilo, y se acerca al espejo del ropero.

Golpea la mano la puerta..Llama…

Hola..Hola..Hay alguien ahí..

Moja con saliva dos dedos y los pasa dibujando las cejas, con las palmas estira las mejillas hacia arriba, sube la frente abre los acuosos ojos.

El timbre sin atadura alguna, baila, hace cortes y quebradas, se recobra, e inunda las piezas enfrentadas.

Hola…Holaaa..Sara..Saraaa

Reconoce el llamado, casi un grito….Ya voy murmura bajito…Ya voy dice…para no olvidar el sonido de su voz

Llega a la cancel de vidrios esmerilados, los dos escalones de mármol distinguen los cotidianos pazos, quita la tranca a la pesada puerta de madera, las dos vueltas de llave, y el pomo de bronce, hace la luz.

El llamado se ha ido.

Lo sabe vivo al viejo impaciente, y lo ha dejado marchar sin derribar barreras, con la duda, de si ella aún existe.

Sonríe a la nada, con las comisuras estiradas, en burlona mueca.

Sale al pequeño y olvidado jardín.

Se inclina, se deja envolver, se entrega con lascivia a la persistente y pegajosa aroma de la madreselva, que se ha posicionado del alambrado retorcido y resistente, formando una única verde, y vieja pared lindera.

 

Foto de Stella

Foto de Stella. Detalle. Casa quinta del doctor Carlos Vaz Ferreira.

 

      Si para todo hay término y hay tasa
      Y última vez y nunca más y olvido
      ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
    Sin saberlo, nos hemos despedido?

Jorge Luis Borges.

Sin edad..

P1110348Foto de Stella.

El amor no tiene estación, ni edad, vive sin apuro en cualquier lugar sin comparaciones. Se une en las palabras, se lleva en el diálogo .

El amor se hace historia, se cuenta, se relee, se recuerda.

El amor se pierde, se abandona, se relega, se degrada. No necesita ni formación, ni fama.

El amor se vive, se siente, permanece, arrulla, se va, se desvanece y como  nosotros también perece.

 

La fiesta perdida.

Foto de Stella

Foto de Stella. Serie puertas y balcones.

 

La mano dibuja el proyecto, mide la regla, recorre el lápiz chato la corteza gris, cortan los dientes de la sierra y sangra vergonzosa la pulpa del Curupáy  al verse desnuda.

El tallista toma el formón y deja en espera impaciente, a la gubia. Golpea el mazo, y tiñe de rojo manos y rostro.

Meses, días, horas, el infinito tiempo lija y crea arabescos, hojas de acanto, curvas, y molduras. Existe un centro, un rostro, con boca sedienta de noticias. Ahí sobresaliendo, una chapa de bronce repite la primigenia idea y se curva insolente, deseosa, retenida en un abrazo por dos sobrios tornillos .

Entraron las misivas, llegaron las noticias, y la boca recibía gozosa a cada una. De seda, lacradas, de papel, de cartón, enceradas, selladas, y cada una llevaba un cargamento de palabras.

Hoy queda  un hierro que divide, como si seleccionar se pudiera las palabras escritas, los sentimientos encontrados, las tarjetas, las contradicciones de las partes, los buenos augurios, las notificaciones judiciales, las misivas de amor del lejano ayer;  de los listados de hoy, de los bancos, de las cuentas fijas, de las propagandas satinadas, de las fotocopias agrisadas, de las promociones de los supermercados. Desde su entrada caen revueltos, sin prioridad alguna en el suelo, pidiendo auxilio.

La fiesta perdida, susurra añorando la vieja boca desdentada, cuando el viento en un vórtice de polvo y hojas la inunda.

Foto de Stella

Foto de Stella  Serie puerta y balcones.

 

Anadenanthera colubrina (nombre común: vilca, huilco, kurupay ,curupáy, wilco, cebil, angico, anguo), es una especiebotánica de árbol de Sudamérica.

 

 

 

 

 

 

Memoria de sueño y La hidratación.

 

Micaela, antes de dormir entró en el Blog de

un estupendo y admirado peruano y leyó el  breve cuento:

MEMORIA DE SUEÑO

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

 

————

La Hidratación

No deseaba dormir, pero no quería que nada distorsionara sus costumbres, así que su ritual fue como siempre, media pastillita, se colocó el antifaz de gel y a las once y media apagó la luz.

No pienses en nada, así te duermes, no pienses…se decía… Mientras en su mente estaba el hombre que no podía recordar el sueño.

Cuando se despertó, sentía la boca seca y una sed devoradora. Se preguntaba: Habré dormido con la boca abierta, habré roncado, me habré babeado, habrá llovido…Preguntas sin respuestas, en la soledad adquirida. Ella soñó que  estaba parada, en medio de una lluvia torrencial, con la sedienta boca abierta, y nada lograba mojarla.

Se veía seca, reseca..en el medio de un temporal.

Para cerciorarse abrió la puerta que daba al jardín, y la recibió un reverdecido espacio, con incalculables charcos.

Rápidamente, se acercó al primer espejo que encontró a su paso, y se encontró de sopetón con el cabello alborotado, en despeinadas crenchas, y el rostro y el cuello plisado, más allá de la resurrección.

Perdió todo el apuro ante la dura realidad, viendo al mirar su vencimiento . Como dicen en las revistas del corazón que ella suele leer con avidez, para que la piel no caiga o no decaiga más de lo que está, hay que beber dos litros de líquido por día.

Los grados empujaron al mercurio, y en ése vaho, que subía secando charcos en la mañana, La Mica como la llaman los conocidos, tomó dos jarras de vino clarete al hilo y a su salud.

Para qué esperar a que termine el día…..porque ella no veía la muerte como un evento, así que si morir habemus, al menos morir hidratada…bien hidratada hasta la saciedad..

 

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Creo que mi foto puede servir para los dos cuentos breves, enlazados por mi audacia.

Gracias Manolo.

 

 la boca seca

Mirar ….

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El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.

Antonio Machado.

Crónicas a mi andar.

Avanzamos tanto  con las nuevas tecnologías , que ya no podemos prescindir de ellas.

 

Foto de Stella

Por momentos …quisiera ser …

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…ave…insecto…porque pequeños o grandes están en Internet, sin necesidad de estar conectadas a la red.

Foto de Stella.

Muchos árboles nos imitan, y miran sus ramas al suelo, pero tratan de asentarse en la tierra, y dejar la copa al aire, para que el tiempo maestro de todo, los peine y tengan reflejos dorados sus penachos.

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Sugiero…..

Fotos de Stella.

Mirar hacia arriba, donde terminan las grandes o pequeñas construcciones, donde se dan la comunión  los árboles y el cielo, donde habitan los pájaros,

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Donde en el azul tuyo, las nubes forman figuras prodigiosas.

Foto de Stella. donde el sol se refleja en el mar,

Punta del Este. Final del Invierno 052 - copia

donde está la luna con su cola de seda, tachonada de estrellas, donde se remontan las cometas, y donde el viento barre tempestades.

 

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Mirar para ver, ver para saber, saber para entender, entender para querer, querer para vivir, y vivir para seguir mirando.

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Fotos sacadas en diferentes estaciones y sitios de mi país Stella.

En silencio

 

 

Foto de Stella

Foto de Stella

Los adoquines desgastados, reservorios de lloviznas, cobijan el sol en la tierra de sus juntas, y germina el yuyo sin importancia alguna. Sitio que es sonido, testigo mudo, de un andar de  todos.

El gris, se angosta y llega casi hasta la reja que limita.

Plaza verde y blanca, con árboles con memoria, miga de pan, de palomas y gorriones, todo me hace añorar tu cercanía.

Desde ahí partimos con las ilusiones en maletas, con bolsos repletos de dulzuras, en un enero nuestro, con los ojos abiertos al ensueño, y el silbido como música, como fuente inagotable del encuentro.

Hoy en esta eterna espera, viajo sin límites, de tu brazo por la plaza sin valijas y en silencio.

 

Foto de Stella

Foto de Stella

 

Pasá

Pasá , tienes pronta la cena, la mesa está tendida.

Deposita tu mirada donde gustes. Ahí está el perchero, donde habitan las estaciones, el paraguas, el sombrero de paja, la bufanda de lana, las llaves de la casa.

No te detienes; para tí son cosas accesorias que puedes comprarlas.

Deposita tu mirada donde gustes, en el sillón, en la cama, en los bordes de la almohada, en los libros leídos, en mis notas, en la ropa colgada.

No sabes lo cansada que me siento, tanto, que puedo compartirlo todo, menos el contorno de mis lágrimas, ésas que nadie ve, las que dejan rastros en el lívido rostro, y difusos y sucios, los contornos de la realidad.

Foto de Stella.

Detalle de uno de los macetones  de la Plaza Cagancha. Foto de Stella.

Solo ha dicho pasá, todo lo demás lo ha pensado, y se escabulle su domesticación, por las fisuras de su alma.

Él entra silbando, le besa la mejilla, le palmea la espalda, prende la televisión, y cómodamente ignora, que el sitio hace mucho tiempo ha dejado de ser su morada.

 

Relato breve sin publicar. 13 de abril de 2015.

La Plaza de Cagancha es una de las plazas características de la capital uruguaya Montevideo. Es conocida también como Plaza Cagancha o Plaza Libertad. La columna de la paz, situada en dicha plaza, es el Kilómetro cero de las carreteras nacionales.

 

 

 

Perdiendo límites.

 

Foto de Stella.

Foto de Stella. Jardín Botánico.

La tarde con un sol de vino, sobre las copas de los árboles, presta oídos a quien en ese estar sin hacer nada, deja que la lengua baile presta.

–  Además de parecerse a una aspirante a la medianía, yo la consideraba una pazguata a la mujer del tío Goyo, hasta que se casó con él.

– Es Cintia la que murió la semana pasada?

– No, me refiero a la primera mujer, ustedes no la conocieron. Se llamaba Celeste.

– El tío Goyo, es casi centenario, mamá siempre comenta que no sabe como vive, con doscientos kilos de grasa?, pregunta uno de los jóvenes, y se ríen de la vejez, y del tío abuelo gordo que no conocen.

– Cuando se casó era un hombre de aspecto corpulento, que imponía, porque era muy alto. Era un inocentón, por éso se casó dirían en mi época, en un tris.

Hace un chasquido con los dedos.

– Creo que lo impresionó, la blusa blanca, la larga falda gris, y unos lindos ojos castaños.

– Mucho antes de haber empezado la dictadura, ella dejó de estudiar, diciendo que era imposible hacerlo en ése revoltijo en que estaba la enseñanza. No se discutió el tema, él era el dueño de casi todo.  Nadie pensó, o todos pensaron en el dinero que se evaporaba del tío Goyo..

Se detiene, junta los recuerdos y los mezcla, se sabe parte de los mismos, y casi susurra..

– Después de casarse, Celeste comenzó a cambiar, dejaba de cerrar los primeros botones de la blusa, acortó la falda, y comenzó a subirse a unos tacos de diez centímetros. Una vez me la encontré en la calle, se había recogido el cabello hacia un costado, le miré los ojos, vi la soledad sin compañía y en ése mismo  instante quedé flechado. Me pasaba pensando en ella cuando me levantaba y seguía con ella en la cabeza hasta acostarme. Soñaba ese sin sueño, la veía mía, y por mucho tiempo odié sin querer al tío Goyo.

– Te enamoraste de ella, a nuestra edad ? Yo estoy arreglado con, …y a mi me gusta una de tercero…y a mi la hermana de un amigo..

No escucha, se posesiona, recuerda lo que quiere, se siente joven.

– Ella se metió con amigos barbudos, y mujeres guerreras, que repartían panfletos y cobraban peaje.

– Y el tío Goyo, no hizo nada ?

– Nada que nosotros sepamos. Yo seguía con la obsesión, me sentía un desgraciado, cuando tuve la infeliz idea de escribirle unas líneas..

–  Porque no la llamaste por teléfono, era más simple.

–  Porque nadie podía saber que era yo el que escribía.

Los jóvenes se miraron, se hicieron señas entre ellos, y se rieron . Hacía tiempo que nadie contaba la historia de esa manera.

– Tomé un papel cualquiera y escribí…Me quiero acostar contigo… Estaba seguro que ella gustaba de mí..Puse la hoja entre las persianas de la casa, porque yo sabía que ella era la única que las abría. Al otro día, lo que menos esperaba sucedió..

– Te pescó el tío Goyo?  – Celeste descubrió que eras tú, y te dijo que sí!   Eras  bravísimo!

– Ella escribió en el mismo papel, unas palabras que decían así de claro…Anda a cambiarte los pañales..y la pasó por debajo de la puerta.

De casualidad dí con la nota, pero ésta vez dirigida a mí, porque no sé que explicación hubiera dado.

– Era mayor que tú, te dijo bebe meón…y que pasó?

– Lo que yo quería no sucedió, y no pudo suceder porque se tuvo que marchar de apuro a Suecia, porque vino el golpe de estado,…

– Y el tío Goyo? Seguro la siguió.

– No la pudo o no la quiso seguir, creo que se sentía liberado, aunque lo llevaron preso, por las dudas..Fueron unos meses horrendos, pero el los festejaba…Y cantaba..Victoria! Saraca, victoria! Pianté de la noria; Se fue mi mujer!

– Y tú supiste algo de Celeste, no la seguiste, no la llamaste?

– Yo era menor, vacilé y no tenía ni un peso. No supe nada de ella, pienso que debe haber muerto de  indiferencia.  En la época de la dictadura, muchos se enredaron con las ideas, y no sabían a donde ir. Hubiera sido una excelente maestra para mi, porque no saben cuanto la deseaba.

– Era mucho mayor que tú? Le preguntan azorados los jóvenes.

– Tenia diez años más que yo. Lo último fue lo más inesperado.

Silbaron al unísono.

Abuelo te pasaste de rosca!.La abuela sabe lo que estás diciendo?

– Lo sabe y no le importa, porque dice que todo quedó en la familia. Celeste es hermana de la abuela. Eran muy parecidas!

Entonces por eso te casaste con la abuela?

El narrador calla. Los ojos se ven pequeños, sonríe a apenas, deseando imposibles. Ha perdido los límites.

Los nietos lo abandonan y le gritan  ¡Abuelo queremos conocer antes de que se vaya al tío Goyo, debe ser genial!

Mientras el sol que los acompaña, oculta su morado en el ramaje de la historia leudada.

 

Foto de Stella. Casa de Vaz Ferreira,

Foto de Stella. Jardín de la Casa de Carlos Vaz Ferreira, Día del Patrimonio.

  • Tris-Tiempo muy corto u ocasión muy cercana.
  • Tango Victoria.Victoria! Saraca, victoria! Pianté de la noria; Se fue mi mujer!  Letra de Discépolo.

 

 

 

 

 

 

Mis magos

 

 

 

Foo de Stella

Lámina sobre cartón. Serie Los niños. Foto de Stella

 

 

Mis Reyes…mis magos…

Desearía que me trajeran, una linda muñeca, con rulos rubios, o un bebote con chupete. Unos zapatos mocasines, una bicicleta, unas medias lisas, y ….

No sé si sería ése el órden de la súplica, la memoria cambia, revolotea, rellena los huecos, y deja al final algo semejante al pedido, o un susurro del mismo.

Siendo niña, cuando aún sin saber leer pegaba en un papel, alguna lámina de objetos deseados e imposibles, que malamente había recortado, y les decía a quien se dignara escucharme   – Los  reyes saben lo que quiero.

Cumplo en diciembre en víspera de noche buena, y cuando llegaban los reyes, los pobres tenían agotado el bolsillo, no sabían de tarjetas de crédito, todo se compraba al contado, estaban tan cansados de caminar para buscar el mejor precio para regalar lo que se podía, que cuando al fin veían mis zapatos, les quedaban pocas cosas , aunque la que calzaba los zapatos fuera lo más importante que tenían..

Eran pobres en juguetes mis reyes, tanto, que nunca llegué a entender, sus coronas, sus capas, sus bolsos, sus extraños camellos, y mucho menos que los guiara una estrella.

Siempre creí que eran unos despistados, egoistas, y por mucho tiempo estuve convencida de que no sabían leer.

Ahora que todos los cuentos me han sido contados, me gustan los reyes, su mirra, oro e incienso, su pasto y su agua; porque esa ruta marcada por una estrella lleva a ése niño pobretón, y espero que ellos intercedan por mí en el momento oportuno, y que el niño me estire los brazos en un pedido de upa.

Vaya a saber si no me dice Abu..mientras me sonríe.

Diría que de verdad son lo que se dice magos, porque todo lo he recibido, y es más, me han regalado más de lo soñado.

Conmigo se han portado con un encanto inaudito, acumularon todos los pedidos, desde cuando no sabía escribir, hasta las pequeñas esquelas muy prolijas que hacía, algunas con dibujos, hasta hoy que escribo esta, con fecha de vencimiento.

Gracias mis tres amigos, mis hechiceros, los que idealizaron mi infancia con sus mágicos ensueños.

No se olviden de regalarle a mi familia y a todos los amigos de la nube el tiempo rico en emociones, esencia de amores, cultura e imaginación..

Regala tú  y comparte,  metamorfosea lo que resta , piensa que harás con lo adquirido,

Transforma todo en realidad, y  no dejes de fantasear, en cielos infinitos,

 

 

No se preocupen por mí, si llegan a visualizarme,  por algo será que me pusieron en mis ballerinas,  a mis dieciocho años, un As Rey de Espadas rubio y bravísimo, que hace poco perdí, en fiera batalla. 

 

..De lo que extraño, nada me reditúa ….De todo lo demás ya tengo en demasía.

Stella.

 

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Foto de Stella.

 

 

Para regalo.

 

Desde un rincón de mi jadín

Desde un rincón de mi jardín.

 

Un 28 de diciembre de 2010, iniciaba mi blog, con Me compré una arroba con pamela

Quiero agradecer a todos a los que semanalmente con sus comentarios y sus estrellas, me han ayudado a seguir, enriqueciendo, el rincón de mi jardín.

Les deseo a todos un buen año, rodeados de amor, y la riqueza que tiene dar el mismo

Gracias mis queridos amigos, muchas gracias….

Los abrazo muy fuerte..


Para Regalo

Lo envolvió para regalo con una bonita caja de cartón.

Manos solícitas la recibieron en la puerta, y la depositaron a la entrada, sobre un mueble alargado de roble.

La lámpara circunstancial vecina, le manifestó.

– Qué falta de clase, no tienes nada que ver con el entorno; no eres más que cartón satinado con rositas!

Desconcertada la caja calló, no quería hablar de su carga.

Pasaron los días y los meses, la resignación fué mutua, la lámpara siguió iluminando y la caja callando.

Fué un día cualquiera de un mes de “no me acuerdo”, cuando fué traslada presurosa, y sin darle un definitivo destino, la colocaron sobre un baúl carcomido por el tiempo.

El baúl protestó, por su insignificancia.

– A mí me trajeron de Lugo, compartiendo herramientas para un artesano; ya bastante se han olvidado de los servicios prestados, cuando en ignominiosa tarea, fuí el receptáculo de la ropa fuera de estación. Tú molestas, y ni peso tienes, inútil!  Además debes ser de las que invadieron el mercado, reconozco tus hojas sesgadas.

La caja calló; sin culpa alguna era motivo de rechazo.

Duró poco en el destino, apresuradamente fué a dar al primer estante del gran ropero, donde se guardan los sombreros, los zapatos de vestir, las carteras de fiestas, los chales plateados, lo que se usa poco, y casi nunca se mira.

Para que entrara, manos presurosas presionaron a una caja de zapatos sacándola de su sitio, y entornaron la puerta del desván.

– Tú la nueva!  No me quites el lugar, no seas vulgar, yo soy una caja de cartón confeccionada en Inglaterra, no ves mi base verde, y mi tapa rayada? Para que te vayas enterando, soy portadora de unos zapatos usados por mi dueño el día de su boda con una lady. Yo fui su equilibrio, lo llevé paso a paso, a la realidad de la tierra.

Debido al empujón la muda, la satinada, la de los grandes ojos oblicuos, no pudo contener la tapa y se descubrió. El que habló porque se sentía único, singular,  por haber conducido al dueño, y todo lo usado para determinadas ocasiones, los asombrados  fútiles, manifestaron asombrados.

Un milagro!  Hay un corazón dentro de la caja de cartón, y todavía continúa latiendo..”

 

Foto de Stella.

Foto de Stella.

Mangacha.

 

 

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Se escuchó el estruendo, rompe tímpano, despierta beodos, y el asombro marca caras y deja muda a muchas intenciones.

– Creo que cayó muy cerca, dice mirando el piso, el viejo Antonio.

Martín, se acerca al ventanuco, pero la lluvia hace de cortina.

– Puede ser que haya dado en el Ombú, o en el galpón de los Perruchio. No se ve nada. Hasta las motas del jovencito empalidecen.

Salen de las piezas los sueños retenidos, Servando, y Severino. Los hermanos Saldías.

Servando se acerca a Martín, y mira para un costado, le habla con temor….

– Hay fuego en la casa de la Mangacha…

Sigue tronando.

Los tres hombres se dirigen al pequeño alero, se apretujan, ven un cielo amarronado y un  fuego pequeño, que despide un humo largo, oscuro, que toca como trompeta el cielo.

– Tendrías de ir a ayudar   – yo porque yo?   – anda vos Servando, que tu mujer la quiere tanto a la Mangacha.

Desde adentro la voz del viejo Antonio se siente clarita    – Quien de ustedes se atreve con ésta lluvía a pasar el cañadón y el comienzo del río?

– Yo no tengo las botas, las dejé en lo de Olivia    – A mí no me hablen, no la quiero ni cerca.   – Pero si estaba en el rancho de madera  ya es tostada la finadita.    – Andá vos, que le debes favores, los dos hijos que ayudó a tu mujer a traer al mundo.

Se desagua lentamente el tiempo.  Amaina, comienza abrirse por una rendija la luz rojiza.

Las emociones tienen el color del tiempo, el matiz de la vergüenza .

Camina pisando despacio el Polaco, abriendo trillo, entre piedras  y chircas, es el conocedor del sitio, sabe donde están los meandros, alza la cabeza, la camisa se le pega al enjuto torso, es casi un hueso, y desde el inexistente camino les grita alzando un palo..

– Qué dos Saldías, que no hacen uno, y así hicieron al gurí, pura masa de harina y agua, pan crudo, miedosos, ya van a ser apaleados a su tiempo.

Y se marcha, con el mismo tranco, pero el grito y la amenaza dada, le compensó la furia que no retenían más sus huesos.

Los hombres entran, se guardan la cobardía, hasta el temor a preguntar.

Servando se ajusta el cinto, parece que le quedara grande, Martín se acerca a Antonio y le pregunta  – Somos maulas, verdad padrino?  Usted porque no ve no podría haber ido, pero nos quedamos quietos… no hicimos nada..nada..

– Es difícil meterse en la ayuda de la mujer que hace velas santas, con manzanilla, y jugo de pitanga.

– Es verdad que es una bruja santa?

Antonio calla,  Servando vuelve a su vaso de caña, y cierra la puerta como si todo hubiera pasado..

Solo Severino sale al campo, tiene que saber lo sucedido con la Mangacha, lo tiene que conocer antes que su mujer y sus hijos, no porque le interese la doña…

Ve los árboles en la costa, no conoce tanto como su rival, pero le ganó la mujer y tiene con ella dos hijos.

Iguala al polaco, se mete con el miedo rozándole las botas, dando pasos, estira las manos para tomar un leño, resbala, lo enredan las raíces, lo hunde lentamente el barro, se sabe perdido a penas salido,  antes de comenzar  el cañadón, que conduce al  río.

Entre la maleza, lo busca para una cita una dama despechada, lujuriosa lo incita con la mirada penetrante, y lo atrapa conocedora de la rasante luz mala.

Y sin quererlo Severino, tragando lodo se fue a conversar con la Mangacha…

 

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Fotos de Stella.

 

  • Gurí – Muchachito indio o lo sale mestizo.
  • Luz mala- Es uno de los mitos más famosos de los folclores de Argentina y Uruguay. Se identifica comúnmente a la luz mala como un « alma en pena», el espíritu de un difunto que no recibió sepultura cristiana.